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Lo Que Nadie Ve - Capítulo 24

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24: Capítulo 23 24: Capítulo 23 NEFERTARY I warned there would be consequences.

Los rayos del sol se colaban por la ventana, anunciando un nuevo día.

‘Juro que jamás quise llegar a este punto, no fue planeado, de una obsesión temporal te convertiste en una necesidad, Mathias’.

Era algo interesante verlo dormir, extrañaba un poco observarlo durante las mañanas, esperando la hora exacta para despertarlo para ir al instituto, escuchar sus quejas…

eso cambió cuando llegó Demir.

¿Acaso es posible que necesites a dos personas al mismo tiempo?, ¿cómo es posible que una sea tu calma y la otra tu estabilidad?

Puedo entender todo lo relacionado con el comportamiento humano, pero jamás lograré entender del todo los sentimientos, esa necesidad que necesitaba de verlo ayer…

simplemente no pude ignorarlo.

Mathias empieza a moverse un poco, diciendo algunas cosas que no puedo comprender, hasta que queda sentado en la cama y nota mi presencia.

Aquellos ojos azules son tan hipnotizadores, y su pelo negro lo hace ver desafiante.

—¡Buen día!

—le digo.

—¿Cuánto tiempo llevas allí?

—pregunta mientras se levanta de la cama y toma las pastillas para la migraña que le había pedido a la sirvienta que preparara.

—¿Acaso importa?

—Tienes cosas más importantes que hacer para quedarte aquí —suelta con algo de fastidio.

—Tengo algo más importante que hacer justo ahora y estoy en el lugar correcto.

—¿A qué te refieres?

—agarra la jarra de agua y se toma todo el líquido que está en ella.

—Estar contigo —este me mira algo confundido.

—¿¡Estar conmigo?!…

¿o tenerme controlado?

—¿Por qué?

—¿Por qué qué?

—¿Por qué siempre esperas lo peor de mí?

—aquello le causa algo de gracia.

Él camina hacia donde estoy y se agacha para estar a la par.

—Así no me desilusiono tanto, así no duele tanto, Nefertary.

—¿Me odias?

—¿No es obvio?

—algo de rencor se refleja en aquellas tres palabras.

—Pero también me quieres y eso te enfurece aún más.

‘¿Cómo es posible que quieras a un monstruo?’ Esa pregunta no para de pasar por tu mente.

—Lárgate —dicho eso, se aleja y va directo al baño.

Obviamente yo no le hago caso.

Puede que sea irritante…

aunque realmente me importa una mierda.

Mientras él toma una ducha, me dirijo hacia la cocina para avisarle a la que creo que fue su nana que ya se había levantado, que le preparara algo ligero.

Todo esto, claro, con una sonrisa “gentil”, y termino ayudándola.

Ayer, cuando llegué aquí, fue ella la que me recibió en la entrada.

Me había dicho que Mathias no se encontraba en casa, pero aquellos gritos de reproche la contradijeron.

Me quedé en la sala mientras él terminaba de desahogarse.

El padre no tardó en bajar y se sorprendió al verme.

Había fingido una sonrisa tratando de ocultar su tristeza.

Casi no me deja pasar a verlo, aunque al final desistió.

—Lala, vengo a disculparme y…

—deja la palabra en el aire al verme.

—Disculpa aceptada, joven Mathias -esta le da una sonrisa genuina —Ahora me imagino que tienen cosas que hablar, así que…

con su permiso me retiro —no sin antes darme una mirada a la cual respondí con un gesto del cual podía encargarse del resto.

—¿No te había dicho que te largaras?

—Sí, aunque ¿desde cuándo hago lo que los demás me piden?

-este pone los ojos en blanco —Toma asiento, debes de estar muriendo de hambre, por lo que sé —me mira con desconfianza y obedece.

—No sabía que cocinabas —llevo la jarra de agua y jugo de naranja a la mesa, luego llevo los vasos, terminando con los platos de comida.

—No lo hago muy seguido.

—Por suerte Lala estuvo contigo —este mira lo que tiene en la mesa con algo de desconfianza y yo me río de lo dicho.

—Entérate, Ludwig, de que yo soy muy buena en la cocina.

Eso Lala te lo puede confirmar.

Aparte, no es por presumir, pero todo lo que hago me sale perfecto.

—Y no es por “presumir” —ironiza.

Este se lleva un trozo de panqueque a la boca y su mirada se dirige hacia mí.

Su cara de sorpresa alimenta mi ego.

El desayuno fue en silencio.

Mathias casi terminaba de comerse todo lo que había preparado con su nana.

Hubo un momento donde me quedé solo observándolo, y él lo notó, así que tuve que desviar la mirada hacia mi plato.

No entendía cómo le cabía todo eso, tenía tanto espacio en el estómago.

—¿Me seguirás como un cachorro a todas partes?

—no me había percatado de que estaba haciendo lo mismo que él.

Si se paraba, me paraba.

Si caminaba, caminaba.

—Tal vez —entramos a una sala que parecía ser un salón de música cuya vista daba a la alberca.

—Sabía que tocabas la guitarra, pero no los demás instrumentos que están…

—Solo toco ese instrumento.

Lo demás…

lo tocaba mi madre.

—¿Puedes tocar algo?, jamás te he oído —una pequeña sonrisa que al instante fue borrada.

—Es irónico que sepas cosas de mí, aunque no me hayas visto hacerlas.

—¿¡Entonces?!

—digo desviando el tema.

—¿Qué ganaría yo si toco algo para ti?

—toma asiento en una de las sillas que hay.

—Yo podría tocar para ti cualquiera de estos instrumentos, sería como un intercambio —tomo asiento a su lado.

—¿Hasta el arpa?

—Hasta el arpa —coge una de las guitarras que están allí y empieza a afinarla.

—¿Has escuchado alguna canción de Shawn Mendes?

—Solo unas cuatro: Mercy, Treat You Better, Stitches y Wonder.

—Estabas perdiéndote de lo mejor entonces.

Empieza a tocar, cuya melodía es agradable.

De pronto empieza a cantar, debo decir que no lo hace tan mal.

Empiezo a prestarle atención a la letra, simplemente me hace sentir identificada…

nos identifica, porque describe sus sentimientos, sus emociones, cómo los refleja a través de su voz y sus gestos.

Nunca había amado un reproche tan lindo como este.

No es necesario que me diga que soy la mala del cuento, que soy la culpable de todo…

sus ojos ya hablan por él.

-It doesn’t make it any better When you say “it’s not my fault” I really thought I knew you better Guess I don’t know you at all And I’ve been trying my best to forgive you But you messed it up, one too many times And when you come to me, with tears in your eyes I can’t feel bad this time I hope you’re satisfied Aquellas palabras me lo confirman aún más, pero ¿qué puedo hacer?…

mi forma de quererte es extraña.

—Acabas de escuchar Satisfied, una canción que no fue lanzada oficialmente, pero agradezco quien la haya filtrado en redes —sonrie ante lo ultimo qué dijo y yo no puedo ignorar el hecho que se vea adorable, ‘dije ¿adorable?’ —Me encantó —es lo único tonto y patético que digo, así que ríe antes ello.

Esta vez sí es genuina.

—¿Te encantó?, ¿por qué?

—Porque puedo saber cuánto te he estado lastimando y saber cuánto más podrás aguantar.

—¿Y eso te satisface?

—No, pero tampoco me arrepiento.

—Por lo menos eres sincera y aceptas tus acciones -se levanta y deja la guitarra en el lugar donde estaba al principio —Tu turno.

Me levanté e iba por el arpa, hasta que…

—No dije que ibas a tocar el arpa.

Tocarás el piano -dicho eso, no pongo objeción alguna.

Tomo camino para luego sentarme en el banco que tiene el piano.

—¿Alguna sugerencia?

—No tengo ninguna en especial, aunque puedes usar una venda para cubrir tus ojos, ya que ese día, en esa fiesta nefasta por cierto, no me lo creí del todo, eh —aquello me hizo reír.

—¿Me estás subestimando?

—lo reto.

—Tal vez, quién sabe.

—Entonces busca algo para cubrir mis ojos —miro a su alrededor.

—No hay nada aquí, así que…

te has salvado.

Será para la próxima.

—¿La próxima…

bueno?

Dirijo mi vista hacia las teclas y empiezo a tocar.

No opté por alguna de las canciones clásicas, más bien elegí una canción pop.

Ella cuenta la historia de un viaje lleno de obstáculos y desafíos, mencionando también las dificultades y peligros que aquella persona está dispuesta a enfrentar para llegar a su ser amado.

Mathias centra toda su atención en mí, debo admitir que me encanta tenerla.

Al cabo de unos minutos termino de tocar, este aplaude.

—Debo admitir que esperaba todo menos un cover de Wolves.

—Eso demuestra que no soy una farsante con el piano.

—No dije eso, eh, Nefertary…

—¿Sí?

—¿Por qué…

por qué esa canción?

—Me identifico…

aunque no en el término romántico, más bien en descubrir, o en otras palabras, llegar al asesino de mi padre, quien ideó todo ese plan…

Esos desafíos, obstáculos, dificultades y peligros son a los que me enfrento.

Tal vez siempre lo he estado haciendo, pero esta vez es diferente.

—¿Qué ganarías?, al final no regresará.

—No lo hará, eso lo sé.

Tú tuviste la dicha de saber cómo murió tu madre, era inevitable…

Esto es distinto, esto se hubiera prevenido si aquella persona que ideó todo no existiera.

Yo necesito llegar al fondo de esto antes de que la ira acabe conmigo y esté más hundida de lo que ya lo estoy.

Necesito poder respirar, porque cada día que pasa se me hace más difícil conseguir el aire —no me había dado cuenta de que mis mejillas estaban húmedas por aquellas lágrimas escurridizas, hasta que Mathias llevó una de sus manos a ellas para limpiarlas.

—Sabes…

a veces pienso que necesitamos estar en un psiquiátrico.

—¿¡Qué?!

—me desconcerté un poco ante lo dicho, aunque terminé riéndome de ello.

—Realmente eres muy linda cuando sonríes —ese simple comentario provoca algo en mi interior, algo nuevo para mí.

‘¿Algo que me aterra?’ —Podría sonreír más para ti, si así lo deseas, claro.

—No, no hace falta.

Yo robaré las pocas sonrisas genuinas que tienes prisioneras en tu interior.

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ El resto del día estuvimos un rato en la alberca, jugamos algo de ajedrez, recalco que ambos quedamos en un empate, es una posibilidad que se venga una revancha, después vimos unas dos películas, hasta que anocheció y tuvimos que bajar a cenar.

En la mesa también se encontraba el señor Ludwig.

Se puede decir que el ambiente estuvo algo tenso al principio, así que opté por sacarle plática al padre de Mathias.

Al terminar, ambos tuvieron una charla privada, así que yo me despedí de ambos.

Ya afuera me esperaba Steven, que justo en ese instante vibra mi móvil: era un mensaje de Michael.

~Necesitamos hablar, ¡es urgente!.

Me envió su ubicación también.

Cuando estoy por entrar al auto, veo nada más y nada menos que a Demir, mirándome muy curioso.

—Ni una llamada, ¿ya no me amas?

—finge tristeza.

—No seas patético.

—Te salvas de que no sea igual de tóxico que tú, ehh, porque si ese fuera el caso, él no estaría respirando —pongo los ojos en blanco mientras le envío la dirección a Steven.

—Llévanos allí, lo más rápido posible.

—¿A quién mataremos?

—pregunta curioso.

—Lo más probable es que a Michael.

¿Qué novedad tienes?

—Todo está bajo control.

—¿Y el departamento?, ¿fue de tu agrado?

—Esto de ser tu amante me está interesando.

Sabes, jamás me esperaba esto de ti, мой северный полюс.

—Eres irritante cuando te haces el dramático —se burla.

—Sí, el depa está perfecto, me queda muy cerca de la universidad y ni hablar de la vista, es espectacular.

¿Feliz?

Solo niego con la cabeza ante su respuesta, que a su vez me hizo sonreír.

En el transcurso del camino nos mantuvimos en silencio.

Bueno, yo por lo menos, ya que Osoclu tarareaba una que otra canción que escuchaba de la radio.

Para él es la mejor manera de descubrir nuevos artistas y canciones; a mí, por el contrario, me parece patético, ya que solo transmiten música que está en tendencia.

Cuando llegamos, estábamos en medio de la nada.

Enfrente de nosotros se encontraba un auto en el cual estaba Michael, recostado en él, con Aida a su lado.

—¿Será un secuestro?

—sus ojos oscuros tenían esa chispa de diversión.

Para Demir, cualquier cosa que ponga en riesgo su vida es divertida.

—Que lo intenten —le respondo.

Ambos bajamos del automóvil y caminamos hacia ellos, quedando cara a cara.

—¿Cuál es la urgencia?

—Oh, мой северный полюс, primero la educación —doy solo un suspiro —¿Qué tal, chicos?

—Lorenz pone los ojos en blanco, pero ¿quién no lo haría si el único que tenía “buenas vibras” era Osoclu?

Aida no tenía casi ni color en la cara.

—Jura que no le harás daño —me dice Michael, ignorando a Demir.

—¿A quién no tendré que lastimar?

—El trío está incompleto —suelta Osoclu.

Las miradas de Aida y Michael se volvieron más preocupantes, mientras yo caía en cuenta de quién me hablaban.

—¿Qué hizo Aitor?

—Aún no lo ha hecho, pero…

—Hablen de una puta vez -digo, cortando a Aida.

—Lucia —con eso lo entendí todo.

Desgraciado.

Les di la espalda para caminar al auto.

—Por favor, no es solo su culpa.

También ella la tiene, si tan solo te hubiera escuchado —gritó Aida mientras entraba al carro.

En ese momento también entran Osoclu y Steven.

—Olvida los límites y sigue recto, te detendrán a una distancia prudente de la cabaña -este solo asiente.

—¿Qué harás?

—Esa rata repugnante viene a arruinar mi día, es más que obvio lo que no haré.

Mientras más nos acercamos, más incrementa mi ira.

¿Es tan difícil obedecer una de mis órdenes?

Tanto les encanta pintarme como la mala, provocarme es su hobby favorito.

‘Desgraciados’ No tardamos mucho en llegar, y atrás no tardó en aparecer el auto de Michael, del cual tanto él como Aida bajaron apresuradamente para estar a la par mía.

—Nefertary, por favor, no le hagas daño —dijo entre lágrimas —Te lo imploro, solo…

arregla este desastre —me detengo al escuchar eso.

—¿No hacerle daño?, ¿arreglar este desastre?

—la ira es notoria en mi voz —¿Acaso tus súplicas no son las mismas que Lucia está diciéndole?, ¿acaso tu insignificante hermano no provocó este caos, Aida?

—digo entre dientes.

—Ibagon —volteo a ver a Demir.

Que me haya llamado por mi apellido significa que lo que me está por decir va en serio, que me estoy pasando, que estoy cayendo en picada en el acantilado.

Ya que en estos instantes sabe que me llevo más por los impulsos— Solo considera su petición —claro, eso aumenta aún más mi ira, carajo, pero él es el más razonable, así que volteo a ver a Mendes.

—Dependiendo de lo que Aitor le haya hecho a Lucia, esas serán las consecuencias.

Y te aseguro que si fuera por mí, no lo pensaría ni un segundo en traspasarle una daga por su nefasto cuello —retomo el camino, al igual que ellos lo hacen.

Cuando estuvimos en la entrada de la propiedad, Steven se encargó de abrir la puerta para que todos pudiéramos entrar.

No tardó mucho en lograrlo y soy la primera en avanzar.

Debo admitir que estas paredes cumplen muy bien su función de bloquear el ruido, ya que ahora es más notorio el sonido de la música y los gritos.

Le hago una señal a los demás de que hagan silencio, en especial a Aida.

Mientras más avanzamos, más fuerte se escuchan los gritos e insultos de Lucia, con las risas de satisfacción de Aitor.

Juro que amo cómo diseñó estos lugares, porque al igual que la “bóveda”, la habitación tiene una ventana que nos deja verlos a ellos, pero ellos no a nosotros.

Aitor, quien está solo en ropa interior, la tiene de pies y manos atada a la cama, desnuda, mientras le hace pequeños cortes con la daga para luego echarle encima cera caliente de la vela, lo cual provoca sus gritos.

—Nefertary —dirijo mi vista al escuchar aquel susurro de Mendes, quien aún no había dejado de llorar —Por favor…

—Ibagon —no necesito verlo para saber quién me habla, es Osoclu.

—Llegamos a tiempo, Aida -le dedico una sonrisa torcida.

Le doy la espalda y avanzo para abrir la puerta con cuidado, ya que quiero tenerlo aún de espaldas, mientras saco de mi bolsillo la daga que tomé del auto antes de bajar.

Cuando ya logro conseguirlo, entro a toda prisa para tomarlo del pelo mientras le clavo el arma en la pierna, para así tener la facilidad de jalarlo hacia atrás y que quede sentado en el piso.

Este solo se queja del dolor y suelta una maldición.

Cuando por fin puede verme la cara, su mirada se vuelve más furiosa.

—¡Nefertary, ayúdame!

—grita la otra estúpida.

En eso entran a la habitación los demás.

—Nefertary —dice Michael mientras se acerca cuidadosamente a mí, viendo que aún mantengo el agarre con fuerza en el cabello y en uno de los brazos de Mendes.

—¡Quítate!

—digo entre dientes, y este tarda unos segundos en moverse del camino.

Lo arrastro como puedo hasta la sala, ya que este forcejea un poco conmigo.

Al estar ya aquí, lo suelto con brusquedad.

—Animal miserable —digo y le escupo en la cara.

—Tu estúpida amiga…

si tan solo hubieras llegado una hora tarde…

Cuando me iba a abalanzar sobre él, Lorenz me toma de la cintura, frenándome.

—Nefertary, por favor —esas estúpidas palabras las he escuchado más de diez veces en lo que va de la noche y ya me estaban hartando.

—Agradece, imbécil, que ella no está muerta.

Ya que tu hermana estuviera de luto también.

Y tú, suéltame, idiota -él duda, pero al final cede.

Me retiro para dirigirme a la habitación.

Están tapando a Lucia, cubierta con una sábana y Demir al lado de ella.

Avanzo unos pasos más para quedar frente a ella.

—Nefertary, yo…

—no la dejo terminar ya que le doy una cachetada que la hace tambalear un poco.

—¿Crees que mis advertencias son palabras insignificantes ahora?, ¿celos de que estés con alguien?

—se queda callada mientras se le salen lágrimas.

‘Esto es patético’ —¿Cuándo dejarás de pensar como una perra en celo?

—su mirada estaba clavada en el piso.

Le hice una señal a Osoclu de que se fuera —¿Quién más sabía de este encuentro?

Silencio.

Eso era todo lo que había y me estaba hartando aún más.

—¡RESPONDE DE UNA MALDITA VEZ!

-le grité.

—Mar…

Marti…na…

Martina.

—¿Qué tanto sabe?

No pongas a prueba mi paciencia.

—La mayoría…

‘Tal vez tenga que matar a Aitor de una vez por todas’ —¿Qué hay de Valentina?

—Ella no sabe nada…

Me quedo unos segundos mirándola para luego marcharme de allí e irme a la sala.

Me acerco a Steven y agarro el arma que cargaba.

Todos los demás se me quedan viendo.

Solo los ignoro para luego volver con Lucia, quien está en el piso, de rodillas, con su mirada clavada en el suelo, mientras que sus lágrimas caían en él.

—Fuiste una buena amiga durante todo este tiempo, pero está en riesgo todo mi imperio por ti —esta dirige su mirada hacia mí y luego al arma, ya que la está apuntando.

Su rostro refleja ese horror, ese miedo.

—Puedo…

puedo quedarme callada, no…

no diré…

El eco de un disparo fue lo único que se escuchó.

El cuerpo de Gridith no tardó mucho en desmoronarse, al igual que su sangre en pintar el pasillo.

—De esto te estaba cuidando, Gridith, pero tenías que ser tan testaruda.

Vuelvo a la sala sin dirigirle la mirada a nadie.

—Encárgate de Greco lo más pronto posible, sin errores, o tus dos piernas sufrirán los daños colaterales —dije mientras mantenía mi mirada hacia la salida y empiezo a caminar para retirarme de la cabaña.

‘Las amistades no duran para siempre, ya que en ocasiones hay alguien que la caga y echa a perder aquellos momentos agradables.

En este caso fue Lucía Gridith.’ REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns Y así es como una amistad más muere en esta historia.

¿Ustedes qué hubieran hecho en el lugar de Nefertary?

¿Le hubieran perdonado la traición a Lucia o habrían hecho lo mismo?

¿Y Aitor?

¿Creen que de verdad merezca salir vivo de esta o el karma ya lo está esperando?

Se vienen capítulos donde el caos será moneda corriente y nadie estará a salvo, ni siquiera los intocables.

Los leo…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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