Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lo Que Nadie Ve - Capítulo 25

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Lo Que Nadie Ve
  4. Capítulo 25 - 25 Capítulo 24
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

25: Capítulo 24 25: Capítulo 24 DEMIR The unexpected is the most fun He llegado a la conclusión de que los combates en entrenamiento hablan más de tus emociones hacia aquella persona que es tu rival, y nuevamente lo confirmo.

Aunque es tentador ya que se ofrece sin pretextos, muy simple, muy fácil…

‘prefiero la exclusividad’.

—Deja de distraerte y concentra tus ataques.

—No estoy distraída —hago una maniobra que la deja acorralada contra la pared.

—¿Decías, colores?

—aquel gesto hace que se sonroje.

—Ya te he dicho que no me llames así.

—¿Cómo?, ¿colores?, pero si es un nombre lindo —juro que ver cómo su cara se vuelve más roja es divertido.

—¿Cuándo vas a aceptar que te gusto?

—aquello me hace soltar una carcajada.

—¿No será al revés, Aida?

-Reduzco la distancia y al hacer esa simple acción su cuerpo reacciona tragando, estando más tenso y sus ojos miran directamente a mis labios.

Esta se iba a acercar más, pero la esquina…

—No me gustan las cosas fáciles —ella me da un empujón que me hace retroceder un par de pasos.

—Imbécil —se marcha dramáticamente.

Yo tomo asiento y aprovecho para tomar algo de agua, mientras veo a aquella pelicastaña que me vuelve loco venir en mi dirección.

Juro que su caminar es una locura, el movimiento de sus caderas con el de su cabello sincronizándose perfectamente puede volver demente a cualquiera.

—¿Qué le hiciste a Aida?

—iba a tomar asiento en una de las sillas, pero la atraje a mí para que se sentara en mis piernas.

—”¡Hola!, ¿cómo está el chico más hermoso del mundo?”, ¿tanto te cuesta decir eso?

—no la dejo responder ya que la beso.

Esta corresponde, algo que no me cansaría de hacer es besarla hasta el cansancio.

La suavidad de sus labios al chocar con los míos, esa sincronización, terriblemente tentadora que te lleva a perder la cordura.

Me separo de ella para recuperar el aliento, mientras eso pasa empiezo a dejarle pequeños mordiscos en su cuello-.

Hoy te quiero para mí, Nefertary.

—Esa es la razón por la que me tienes aquí —me da un piquito— Ahora responde a mi pregunta -pongo los ojos en blanco.

—Solo le dije que lo fácil es aburrido —sí, y tuve que provocar al monstruo interno.

—Estuviste coqueteando con ella, Osoclu —se iba a levantar de mis piernas, pero la detuve.

—No, simplemente confirmé lo que sospechaba, y tú también lo intuías.

—¡¿La besaste?!

—Claro que no, las rubias no son lo mío.

—Eres un idiota —se iba a levantar, pero nuevamente la retengo.

—Sabes que no miraría a otra chica que no fueras tú.

—Claro, entonces ironizaste con una chica castaña de ojos verdes de nacionalidad irlandesa hace dos años.

—Eso ya te lo expliqué, y te recuerdo que la chica se llevó la peor parte.

—¿Cuál?, ¿sobrevivió?

—doy un suspiro.

—Yo podría hacerle lo mismo a tus amiguitos —dirijo mi atención hacia otro lado.

—Ya te dije que lo de Michael fue un desliz —me dice agarrando mi mentón para que la vea.

—Que se repitió más de una vez, sí.

¿Y qué hay del otro idiota?

—Se queda en silencio—.

¿Desde cuándo se volvió tan importante para ti?

—No hagas escenas de celos.

—Yo no comencé, Nefertary —sus ojos, que un momento reflejaban ira, se suavizaron —Te juro que no he estado con nadie más aparte de ellos, Demir —claro que lo hace a propósito, ponerme aquella carita con la cual no tiene que hacer el mínimo esfuerzo para que la perdone—.

Siempre estarás por encima de todos —se acerca para darme un beso en la mejilla, luego baja a mi cuello haciendo que suelte un suspiro.

—¿Estás manipulándome, Serene?

—esta sube hasta mi oído.

—Tal vez.

—No me provoques, ten por seguro que la madre naturaleza quedaría humillada al ver tu cuerpo completamente desnudo.

—Exageras —recuesta su cabeza en mi pecho.

Yo empiezo a jugar con su cabello.

Ella puede fingir, aunque es obvio que le afectó de alguna manera matar a Lucia.

Han pasado dos semanas en las que ha tenido que actuar y hacerse la preocupada.

El cuerpo de Gridith fue tirado en un lago no muy concurrido, muy lejos de aquella cabaña.

Tres días después comenzó toda la trama y se reportó como desaparecida.

Aitor se ocupó de la otra chica en menos de 24 h con sumo cuidado, claro que su hermana y Michael lo ayudaron.

Esas dos son las más buscadas en estos momentos.

Aquello que pasó me hizo confirmar mis hipótesis: claramente los Mendes, con Lorenz incluidos, son muy peligrosos.

Por eso, esa noche le sugerí que lo pensara.

Ya las cosas entre ellos andan muy tensas para echarse a ese trío de enemigos.

—мой северный полюс —digo llamando su atención.

—¿Sí?

—Te quieres distraer, pero no torturando a ratas de tu laboratorio.

—Prefiero quedarme así por unos minutos más -susurra.

Nefertary Serene Ibagon Ziegler no es un monstruo sin sentimientos, le gusta ignorarlos, ella se miente, finge…

finge ser algo que es y a la vez no.

Eso es muy simple de adivinar: impulsiva, carece de empatía, pero puede hacer vínculos como el que tuvo con su padre, el que tiene conmigo y el que está formando con Ludwig.

No pasa para nada desapercibida.

Su estabilidad emocional es una montaña rusa, le cuesta acatar las leyes, normas.

Es más que obvio que su verdadero trastorno es sociopatía, ‘eso era lo que sospechaba antes’.

Ahora, del porqué tiene comportamientos de una psicópata: vive rodeada de ellos.

Los humanos imitamos las acciones de otros para formar nuestra forma de ser, para crear nuestros hábitos.

Además, la familia Ziegler le da importancia al tipo de trastorno que tienen.

Un ejemplo sería ser diagnosticado con doble personalidad; para ellos sería vergonzoso, insignificante y no te aceptarían como un miembro de ellos.

Esto, para simples personas comunes, sería como que tu familia fuera evangélica y uno de ellos católico.

La relación entre esas comunidades no es muy buena, se podría decir que está neutra.

Eso mismo pasa.

Si naces con psicopatía eres un Dios, con sociopatía un simple rey.

Así te califican.

Eso obviamente no lo podía permitir Venessa, así que le enseñó todo lo necesario a su hija para que fingiera, para que tuviera el mismo respeto que la mayoría, siendo a la vez demasiado obsesivamente estricta con ella.

Pero esa no es la razón por la cual Serene la odia tanto.

Los Ziegler no se casan entre ellos, ya que eso trae consecuencias a futuro con su genética.

Optan solo por revolcones, no diferencian lo que está mal y lo que está bien.

Cuando uno de ellos quiere una pareja formal tiene que beneficiarla, no solo económicamente, sino también debe compartir algo en común: la muerte.

Su madre se fijó en eso.

Como el señor Ibagon cumplía con su lista, así que empezó su juego…

En fin, ninguna familia es perfecta, pero sí es verdad que unas están más cuerdas que otras.

—Espero no interrumpir —esa voz nefasta me saca de mis pensamientos y hace que Nefertary se enderece.

—Para nada —respondo cortante.

—Nefertary, necesito hablar contigo a solas —mirándome a mí.

—Tomaré una ducha —le hago un gesto a Serene para que se levante y así poder marcharme, no sin antes besarla para luego dejarla sola con el imbécil de Lorenz.

Al dirigirme a la habitación me encuentro a los Mendes en la sala platicando, aunque se callan al verme.

No pueden ni siquiera disimular un poco, es obvio que planean algo, y si no es así, lo están pensando.

Sigo mi camino de largo.

Aún no logro entender la decisión de Nefertary, no comprendo cómo fue que los aceptó sin siquiera conocerlos bien.

Ese estúpido retraso que tuve en Rusia es el culpable de que llegara tarde.

Dudo que eso sea una simple casualidad.

Desde que llegué he notado cosas que no deberían estar o que deberían cuadrar, pero no.

Quien haya planeado todo ha sabido cómo pasar desapercibido, queriéndome lejos.

Claro, si hubiera estado aquí no le habría servido la inestabilidad de Ibagon por la muerte de su padre, no hubiera buscado consuelo.

Empiezo a creer que hay algo más detrás de aquella muerte, y no me refiero a que solo es porque ella los quiera casar.

Hay un premio mayor.

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Al pasar una media hora, bajo para ver a Serene, sentada en uno de los sofás.

—¿Los demás?

—Se fueron.

—¿Cuánto tiempo llevas esperando?

—15 minutos —esta se levanta para caminar hacia mí.

—¿Por qué no subiste entonces?

—rodeo su cintura con mis brazos para atraerla más a mí.

—No me hubiera podido controlar.

—No le veo nada de malo a eso —bajo mis manos hasta sus glúteos para darle un pequeño apretón que la hace inhalar aire—.

Jamás me cansaré de tener esas reacciones cada vez que me acerco a ti.

—Tenemos que irnos, Osoclu -me interrumpe—.

Tengo que hacer algo en la mansión para luego ir a la cabaña, y después de eso tendrás toda mi atención, lo prometo.

—Solo no me pidas que tenga compasión, ya que no la tendré.

—Jamás haría esa estupidez —elimina distancia para poder sellar nuestros labios en un beso que al principio es a un paso lento, volviéndose más rápido y agresivo con los segundos.

—Ya vámonos.

Ambos nos dirigimos al auto, esta me entrega las llaves para que lo conduzca.

—¿El consentido de Ludwig no se pondrá celoso?

—No estará hasta mañana en la tarde.

—Solo te informo que mañana no pienso cumplir con lo que pediste.

—Tal vez lo entenderá.

—¿Lo sabe?

—No lo sé, simplemente me da igual.

Es un día normal.

—En eso te equivocas, porque es tu día, no “un día normal”.

Le abro la puerta del auto para que ella entre, para después dirigirme a la del copiloto y entrar también.

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ La cabaña de práctica no queda muy lejos de la mansión Ibagon.

En unos 43 minutos ya estábamos esperando que nos abrieran el portón.

El camino hacia aquí hubiera sido silencioso si no fuera por mis tarareos.

Ver la cara de Nefertary cada vez que pongo la radio es fascinante, es como si su cerebro le dijera que mantuviera la calma.

Admito que se ha convertido en mi hobby favorito.

Nos bajamos del coche y entramos a la mansión.

—Demir -habla Vanessa, que está sentada en el sofá con un libro en mano, cuya expresión es neutral.

—Gusto en verla —respondo.

—Vuelvo en unos minutos, ¿vienes o te quedas?

—Voy por algo de comer —al escuchar eso, se dirige a subir las escaleras.

—¿Quieres algo en especial?

—pregunta la madre.

—No se moleste.

—Bien —vuelve a su lectura y yo voy justo a la cocina.

Me dirijo al refri en busca de lo esencial para hacer un sándwich americano.

Al dejar todo sobre la mesa, puedo ver por las grandes ventanas que tienen vista al jardín a Natasha y Egil, muy cerca, una distancia rara para personas que comparten el mismo apellido y grupo sanguíneo.

Esto ya lo vengo notando desde mi llegada.

Según Ibagon, ellos no se dirigen la palabra.

¿Quién que no se dirige la palabra con alguien puede estar así, aparte tan relajados?, como si lo hubieran hecho siempre…

lo que me hace pensar…

¿Vanessa sabrá esto o solo se hace de la vista gorda?

Al menos que la involucre o le afecte de alguna forma, se puede entrometer.

‘Será algo que averiguaré después’ —En fin, los Ziegler y sus secretos —digo más para mí mismo.

Le doy un mordisco a ese sándwich, disfrutando este bocado.

Al cabo de unos minutos vuelvo a prepararme otro.

—¿Demir?, un placer tenerte aquí —Nat, quien entra y va directo a los cajones, donde saca una licuadora.

—Lo mismo digo.

Por curiosidad…

¿triturarás a alguien?

—esta se ríe de ello.

—No, solo haré mi licuado.

Tener una piel de porcelana trae consigo muchos cuidados.

—¿Como los que tienes tú con él?

—le suelto sin anestesia, ni rodeos.

—¡¿Qué!?, ¿a qué te refieres?

—le doy un sorbo a mi jugo.

Esta no desvía la mirada, la cual no dice nada.

Es neutral, bajo perfil, hasta cada expresión la controlan.

Me tomo un tiempo “para pensar bien lo que diré”, acercándome a ella a la vez.

—Sabes muy bien a lo que me refiero —justo cuando iba a decir algo, alguien se aclara la garganta en modo de interrumpir, así que me aparto de ella.

—Espero no interrumpir —Nefertary, quien nos mira con una ceja levemente levantada.

—No interrumpes, justo iba a por ti —le digo.

—Ya no es necesario.

Adiós, Natasha —le sigo el paso, aunque antes de retirarme de allí, volteo a verla.

—Si es el batido que pienso, no hay pepino ni jengibre —Nat pone los ojos en blanco y yo sigo como un perro faldero a Serene.

—Eres un desquiciado, Osoclu.

—¿Qué te hace pensar eso?

—Nadie en su sano juicio empatiza con las personas para después irritarlas.

—Cariño, ¿desde cuándo he estado en mi sano juicio?

-ambos nos reímos.

—Es verdad, jamás lo hemos estado.

Subimos a la camioneta para irnos a la cabaña.

Le ordeno a Steven que ponga algo de Måneskin, una de las mejores bandas que he escuchado en esta actualidad de mierda.

Mientras suenan algunas canciones, hay una en especial que hace que le ordene a este hombre que le suba: una joya.

Morirò da Re, siendo un éxtasis para mis oídos.

Empiezo a cantársela a Nefertary, quien me mira con curiosidad.

—E Marlena, vinci la sera Spogliati nera, prendi tutto quello che fa comodo e sincera Apri la vela, dai viaggia leggera Tu, mostra la bellezza a questo popolo ed io E amore accanto a te, baby accanto a te, io morirò da re, ehi-ye-eh —¿Te ha gustado?

—¿Quién es Marlena?

—aquello me causa algo de gracia, ya que en su expresión hay algo de celos.

Doy un suspiro antes de comenzar a explicarle.

—Es como una representación de los sentimientos de los integrantes de la banda según los fans.

Aunque hay una leyenda donde el nombre Marlena, para los italianos, es la diosa de la creatividad, del empoderamiento femenino, siendo como una musa.

Según dicen, si tú pones este nombre en una canción o escrito, lo va a escuchar tu persona y volverá contigo.

-hago una pausa breve-.

Ambas son suposiciones muy válidas del porqué este grupo la menciona en la mayoría de sus canciones…

Sea cual sea el caso, tú y solo tú, Nefertary, eres mi Marlena -le doy un beso en la mejilla.

—Es una bella canción, entonces.

—Bueno, ahora tendrás que sacar un tiempo para escuchar su música.

Luego me dirás cuál de todas es tu favorita, con la cual más te identificas -me acerco un poco a su oído.—Es de carácter obligatorio, мой северный полюс.

—¿Hay consecuencias?

—esa sonrisa maliciosa, buscando provocarme.

—Claramente habrá consecuencias, cariño.

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Llegamos y nos dirigimos a una de las habitaciones ‘S’, los hombres de esta habían dado con un posible cómplice del asesinato de su padre.

El tipo no parecía ser tan importante ni irrelevante, estaba neutro hasta ahora, pero siempre hay algo que te hace destacar de los demás…

buscaba poder.

Claro que, en busca de eso, te cruzas con gente que te usa para sus fines lucrativos…

gran error confiar en alguien que lleva años en el juego, que sabe cómo sacar provecho para él y solo para sí mismo.

El tipo está sentado en una silla, atado de brazos y piernas.

—Me sorprende que no esté en uno de tus juguetes exóticos.

—Es que aquel juguete es tan ‘extravagante’, pero muy eficiente para causar dolor —esta me guiña un ojo para después entrar a la habitación.

El hombre que custodia la puerta le ofrece la máscara, a la cual esta hace un gesto de que no será necesario.

Yo me quedo afuera mirando la escena a través de la ventana, eso de oír gritos está aburrido e insignificante para mí.

—¿Desea escuchar?

—No, gracias —Nefertary Ibagon y sus novedades para los espectadores.

Al pasar el sermón, el cual me imagino que le da a cada ser humano que está allí, trae a la mesa un objeto tan peculiar.

Esta resulta ser una herramienta metálica sencilla donde se introducen los dedos de las manos y de los pies del ser que queremos torturar.

Su función es muy sencilla: aplastarlos a base de dar vueltas a unos tornillos, creando un dolor insoportable.

Nuestros antepasados la usaban para castigar a los criminales de sus actos, aunque más que todo para sacar información.

Es y será una de las mejores formas de sacar verdades.

Sin duda, el aplastapulgares jamás pasará de moda para todo ser desquiciado a quien le complace el dolor de la gente.

Tener 20 dedos en este instante es tener muy mala suerte.

—Esto va a tomar mucho tiempo, consígueme un auto para irme a mi departamento.

—Como ordene, señor Osoclu —antes de que pueda protestar por el insulto, el hombre ya se había ido.

—¿Acaso tengo 40 años?

Lo peor es que se esfumó como humo…

personal de Nefertary tenía que ser —pongo los ojos en blanco y empiezo a caminar por aquel pasillo tan familiar.

Si su idea de que pareciera un psiquiátrico fue su inspiración, pues lo logró, eh.

Salgo de uno para entrar en otro.

Al llegar al bendito ascensor me topo con Steven.

—El automóvil ya está esperando por usted, joven Osoclu.

—Me alegra saber que tú no me ves como un hombre de 40.

—¿A qué se refiere?, ¿alguien le ha faltado el respeto?

—aquello me causa gracia y desconcierta un poco a Steven.

—Relájate, a diferencia de Ibagon, yo no me tomo las cosas tan a pecho —este solo asiente.

Ambos salimos de la cabaña —Cuando termine, pídele algo para que coma.

Después, llévala a mi departamento.

—Entendido.

Steven, un hombre de confianza.

La lealtad que le tiene a Nefertary es grande.

Gracias a ella está vivo.

Recuerdo que esta me contó sobre que su padre le había dado a elegir, ya que el tipo falló en una orden, o sea, no la ejecutó bien.

Aparte, ella lo apoya a su manera con su hija, que sufre una enfermedad muy rara.

Subo al bendito carro para marcharme.

Le ordeno al chófer que ponga la radio.

Eso de estar de aquí para allá no es lo mío.

Lo más probable es que estuviera en el balcón admirando este atardecer…

pensar que soy normal, aunque entonces no tuviera nada de personalidad, nada que me identifique.

Sería tan común y tampoco la hubiera conocido, ni hubiera podido adaptarme a su estilo de vida.

Tal vez jamás tengamos un noviazgo como los demás, porque ella es especial, es ese tipo de persona que siempre será muy distinto en todos los sentidos de los demás.

Eso es lo que los hace únicos, atractivos…

aquello es lo que nos atrae a ellos.

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Al llegar al departamento, me puse algo más ligero, me preparé algo para cenar como estrategia para matar el tiempo.

Luego me puse a ver una serie en el sofá de la sala.

Miraba el reloj cada 15 minutos que se pasaban lentos, hasta dejé de prestarle atención a la televisión, así que opté por leer algo del cual no prestaba atención a lo que decía.

Aun así, apenas son las nueve y veinte.

—Entre más estés pendiente del tiempo y apresurado, Demir, más lento va a pasar —dije para mí, dando un suspiro.

El silencio invadía todo el departamento.

Tantos pensamientos erróneos pasaban por mi mente hasta que llegué al punto donde todo está oscuro, por lo que pareció ser solo segundos, pero en realidad eran horas.

El sonido del timbre me hace sobresaltarme.

Había quedado dormido en el sofá.

Me levanto de este para ir hacia la entrada, no sin antes fijarme en la hora: once minutos para la medianoche.

Abro la puerta y me encuentro con aquellos ojos que se desvían para verme de pie a cabeza.

—¿Por qué no tiene puesta una playera?

—¿Sabes el concepto de comodidad, Serene?

Esta entra y cierra la puerta, para seguirla después.

—¿Estabas dormido?

—No, de hecho estaba con dos chicas rubias que no hace mucho se fueron —admito que trataba de controlar las ganas de reírme por ver su cara, más que obvio que si aquellas chicas existieran, las estuviera aniquilando en estos momentos.

—¡Qué chistoso, Osoclu, ehh!

—dice entre dientes.

—Qué poco sentido del humor tienes -esta pone los ojos en blanco, queriendo dirigirse a la salida, pero le jalo del brazo para atraerla a mí —¿A dónde crees que vas?

—A mi mansión, ¿no era obvio?

—Solo estaba bromeando, aparte sabes muy bien que ‘tiene dueña’.

—¿Así?, las…

—La beso para callarla.

Esta duda unos instantes en corresponderme para después flaquear.

Siento cómo descarga su ira en mis labios, siendo tan adictivo y excitante que la termino levantando del suelo para que rodee sus piernas en mi cadera hasta llegar al sofá, en el cual me recuesto dejando que quede arriba de mí.

Esta se aparta de mí para tomar algo de aire.

Su nariz hace roce con mi piel, la cual se desliza por mi cuello, dejando también mordiscos en él.

—Eres mío, Osoclu, solo mío —antes de que vuelva a besarme, siento el móvil vibrar y me aparto de ella.

—¿Qué pasa?

-pregunta desconcertada.

—Solo unos segundos -no espero su respuesta.

Voy hacia la recámara.

Al entrar, agarro la caja de madera con la de terciopelo negro que había dejado en la cama para entonces volver a la sala.

Nefertary mira cada movimiento con curiosidad.

—¿Acaso son los sesos de alguien?

—Es algo más interesante que eso -tomo asiento a su lado.

—¿Sabes qué hora es?

—¿¡Las once?!, ¿por qué?

—Tu noción del tiempo es sorprendente.

—¿Qué tienen que ver tus cajas con el tiempo?

—dice al verme extendérsela.

No puedo evitar reírme de eso.

Propongo abrir la caja pequeña de terciopelo negro.

Ibagon me mira a mí y luego a la cadena.

—Cada detalle es perfecto, Demir.

—Toma el collar para observarlo un poco más —¿Puedes?

—Claro.

Me levanto dejando la otra caja a un lado para ponerle el collar, luego vuelvo a mi posición.

Sin duda, aquella -‘no solo la cadena’- era delicada y muy detallada.

También lo era el dije, la gema esmeralda que estaba en ella, rodeada por una serpiente como si la estuviera resguardando.

Es increíble.

—Este diseño es personalizado y único.

Jamás verás una copia de él.

—¿Puedo saber quién es el diseñador?

—Le ahorraré el mérito —sonríe levemente, haciendo que aquel pequeño gesto acelere mi pulso.

—Pues entonces dile que me sorprende cómo capta todos mis detalles y los une en una sola pieza.

Eso es algo que no todos logran…

no todos logran describir a alguien a través de una joya.

—Cuando lo vea, se lo diré.

—Más te vale, Osoclu —no puedo evitar sonreír ante ello.

—Ahora, cambiando el tema, ¿recuerdas que hace tres años te había prometido que cada día que no te viera te escribiría una carta y te las entregaría personalmente el día de tu cumpleaños?

El cual tú me respondiste que no me acordaría de eso, además de decir lo patético, anticuado que sería.

Aun así, yo sé que deseabas que lo hiciera, por más que lo negaras.

—Claro, jamás obtuve esas cartas en mi cumpleaños 17, así que…

—Le pongo mi dedo índice en sus labios para callarla, luego entregarle la caja de madera y esta la agarra.

Al abrir, me mira.

—¿Acaso es…?

—Dije que solo te las entregaría personalmente.

Aquel mes no pude venir.

Romper con mis promesas no es mi estilo, cariño —hago una breve pausa para esperar a que dijera algo, pero no lo hace —Fueron un total de 537 días.

Eso equivale a dos años sin verte.

En aquellas cartas vas a encontrar, de mi puño y letra, todo lo que te he extrañado, cada defecto que me atrae a ti.

También, cada una de ellas tiene la recordación de una canción que me identifica, que entiende la intensidad de lo que siento por ti.

>>Yo no necesito que seas perfecta para amarte y adorarte como una puta diosa griega.

Con que me dejes estar a tu lado…

con que confíes en mí, porque solo yo sé lo que significa para ti confiar en alguien…

que yo sea una de las pocas personas que tiene ese honor es más que suficiente.

Saber cada detalle, sea malo o bueno de ti, a mí me basta.

Yo respiro por ti, yo vivo por ti y, sobre todo, yo mataría por ti, sin objeciones algunas, porque siempre serás perfectamente e imperfecta para mí, Nefertary Ibagon.

Tal vez esto pueda ser muy cursi, patético para ti, pero sé que tú no eres solo un bloque de hielo, y por más que lo niegues, tú también sientes a tu manera…

lo haces a tu manera…

ya estoy acostumbrado a esa manera tuya retorcida de amar.

Eres ese veneno que, por más que me enferme, necesito para sentirme vivo.

Una lágrima recorre su mejilla, así que la atraigo hacia mí para abrazarla, dándole a la vez un beso en la frente.

Esta es la suerte que yo tengo.

Para otros podrías ser tóxica, pero ‘¿alguno de ustedes ha tenido la suerte de conocer las debilidades de un monstruo y convertirse en una de ellas?’, porque yo sí.

—Feliz cumpleaños, мой северный полюс —digo apenas en un susurro.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns Este capítulo muestra que, aunque Serene y Demir parezcan monstruos, todos tenemos puntos débiles que nos hacen humanos.

¿Será ese amor retorcido su salvación o su perdición?

Cuéntame qué te pareció esta parte y si te sorprendió algo.

¡Nos leemos pronto!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo