Lo Que Nadie Ve - Capítulo 26
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
26: Capítulo 25 26: Capítulo 25 NEFERTARY Closer to the truth?
Puedo asegurar que hoy ha sido uno de los días más abrumadores que haya existido en mi nefasta, patética, dramática y perfecta vida.
El hecho de que apenas esté comenzando no ayuda.
He tenido que soportar felicitaciones y regalos de ratas miserables, inmundas e hipócritas que me tratan como si fuéramos amigos del alma.
‘Simplemente espectacular’.
—¿Por qué todos sabían de tu cumpleaños menos yo?
—Miro a Mathias; aquel azul de sus ojos es fascinantemente hipnotizador.
—No es nada relevante.
—Si no fuera relevante, el colegio entero no te estaría felicitando.
—Solo es por la fiesta que mi madre me obliga a hacer.
La mayoría está esperando una invitación.
Lo que no saben es que se han jodido.
Por lo menos Lucia esta vez ha servido de mucha ayuda.
—¿No sentiste nada cuando…
ya sabes de lo que hablo?
—Ella era muy irritante, aunque tolerante.
Lo arruinó trayendo a la Martina esa.
Suficiente tenía con ella para soportar a otra.
La terminó jodiendo cuando ignoró mis advertencias.
Si realmente no me hubieran importado esos años de “amistad”, simplemente Aitor…
tal vez, solo tal vez, pero habría un defecto que el imbécil ese no notaría, por eso intervine.
De igual manera ya era tarde, ya sabía demasiado.
—¿Cómo es que yo sé demasiado y sigo aquí?
—Es que tú eres diferente, Ludwig.
Solo quédate con eso y no hagas más preguntas.
Tras no haber respuesta, seguimos avanzando hasta llegar a las gradas donde está el trío de amigos de infancia, los más leales.
—Mira a quién tenemos aquí.
¿Es cierto que habrá fiesta?
—Pongo los ojos en blanco ante la pregunta de Aitor.
—No, ya que alguien ha secuestrado a mi amiga.
—¿Por qué de reunirnos aquí entonces?
—Los necesito esta noche.
Algo más divertido que una fiesta.
—¿No deberíamos hablar de esto aquí?
—Solo te estoy hablando de un amigo, Aida.
Este se llama Brayan Razetti, te llevarás muy bien con él.
Aparte, es hijo de uno de los millonarios más importantes de Italia, Oliverio Razetti.
Esos son tus favoritos, querida —le dedico una sonrisa torcida—.
Steven ya les dará más información.
—¿Michael y yo qué protagonismo tenemos allí, si con Aida es más que suficiente?
—Le dedico una sonrisa.
—Si quieres a tu hermana, yo iría para asegurarme de que nada le pasase.
—¿Por qué ahora?
—Lorenz, antes estábamos en el calentamiento de los Juegos Olímpicos.
Ahora ya han empezado, y créeme que esos nuevos amigos míos están dispuestos a todo para ganar.
¿Alguna duda que tengas puedes preguntarle a mi padre?
Estaría más que contento en conocerte —ironizó lo último—.
¿Alguna otra pregunta?
—¿Los permisos para salir?
—Le entrego el folder a Mendes.
—Ya que eso era todo, nosotros nos retiramos.
—Aitor y Mich tomaron camino dejándonos con Aida.
Últimamente siento que planean algo, provocando una sensación de disgusto en mí.
Solo un par de días…
un par para quitarme de encima a aquellos que podrían ser un problema más grande de lo que ya parece.
Y todo por culpa de Lorenz, sin duda es la cabeza de ese par genético.
Nos quedamos en silencio por algunos minutos, como si disfrutáramos estar así…
solo escuchando la naturaleza…
tan solo apreciándola.
—¿Cómo es que puedes con todo?
—¿A qué te refieres con todo, Mendes?
—Tener dos vidas en una.
—De la misma manera que lo haces tú.
—Yo lo hago gracias a tu ayuda.
—¿Cómo lo hacías antes de llegar acá?
—Aquello le causa gracia.
—Antes me controlaba.
Solo practicaba con animales salvajes.
Hasta ahora es que vengo a cumplir mis fantasías más retorcidas.
—¿No sientes remordimiento?
—Ludwig, quien se une a nuestra conversación.
—No.
Cuando veo aquel color carmesí salir y tomar camino como si supiera dónde ir sin saber que deja un caos atrás, es ver lo que significa la paz, cómo sentirse libre…
es una manera de escapar de nuestra realidad, de esas ataduras invisibles que tenemos puestas por la sociedad y sus estúpidas normas, reglas, porque realmente…
—No somos libres del todo —termino por ella.
—Exacto.
Si lo fuéramos, no tuviéramos que cumplir una condena por hacerle daño a alguien.
Simplemente les daría igual.
—Somos controlados por reglamentos que buscan un equilibrio para ser humanos, Mathias, reprimiendo a muchos a su paso.
—Aunque nosotros no somos el caso.
Cuando encuentras personas con el mismo gusto, ¿para qué ocultarse?
Tocó el timbre anunciando el comienzo de una nueva clase en el instituto.
Aida tomó su camino, mientras que Ludwig y yo el nuestro.
Al llegar al aula, tomamos asiento en las últimas sillas.
Al mirar al frente, recuerdo aquellos días en los que estaba con Lucia.
Aquella banca está más vacía desde su muerte.
Pensé que el problema ya había acabado, aunque había uno nuevo que me estaba mirando justo ahora.
Miré hacia su dirección.
Allí está ella, con aquella cara de no haber dormido nada o, más bien, de tener problemas, tormentos siendo sus propios demonios.
Y eso se debe a mí, ya que he notado en varias ocasiones siguiéndome, estando en lugares del colegio poco frecuentados por ella.
‘Miller, tenías que buscar al monstruo.
Te daré lo que quieres.
Verás al monstruo’, dirijo mi vista al frente.
Estábamos ya en las últimas horas de clases.
El profesor de biología proyectaba el tema del cual tendríamos que hacer un proyecto a final de mes.
Aunque pareciera estar prestando atención, en realidad mis pensamientos estaban en Mathias, quien se había quedado dormido, y decidí despertarlo cinco minutos antes de que toque el timbre.
Nuestra relación ha mejorado.
‘Mientras no estés, Demir, claro’.
Debo admitir que la terapia lo está ayudando un poco.
Al principio se negaba a tomarlas, así que me tocó obligarlo.
Puedo decir que pensé que era alguien mentalmente estable, lo que me tomó por sorpresa su diagnóstico de bipolaridad.
Eso sí que no me lo esperaba, ya que jamás leí nada sobre ello.
‘Total, su madre era psiquiatra’, lo que llega a preguntarme cómo lidió con eso tras su muerte.
El médico que lo trata lo ha ayudado un poco a calmar sus crisis, a quitarse esas cargas que lo atormentan.
Recuerdo cuando le dije que podía hablar abiertamente de todo con él, lo cual lo sorprendió.
‘¿Por qué contarle a un extraño cosas que le he prohibido hablar o comentar?’.
Pensó que lo estaba tomando por el pelo, pero la verdad es que no.
Es el médico cabecero de la familia Ziegler, aparte de estar casado con una de mis tías.
‘Omití ese pequeño detalle’.
Viéndolo dormir tan tranquilamente, como si en esos instantes pudiera escapar de la realidad, ser libre.
Pero eso es solo una ilusión.
Si realmente pudiera descansar, no tuviera esas putas pesadillas en la madrugada.
Jamás había visto a alguien que le aterrara tanto la oscuridad.
Como he tenido que estar a su lado cada noche me parece patético, ya que soy la causante de ellas.
No puedo evitar sentirme…
‘¿culpable?, ¿en realidad lo siento?’.
Inhalo una bocanada de aire grande para después fijar mi mirada al frente y borrar esos pensamientos absurdos de mi cabeza.
✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ El resto de la tarde pasó rápido, siendo tan abrumador, recibiendo regalos, escuchando felicitaciones de las ratas más insignificantes, nefastas de este puto instituto de mierda.
Y si fuera tan poco, soportar a la hipócrita de mi madre con eso de cantar el “feliz cumpleaños”, de paso invitando a la señora Gridith.
Lo bueno de esto es que solo es algo privado de unas quince personas como mínimo.
En mi vida me había sentido tan ridícula como lo estaba ahora, en medio de la sala esperando a que terminaran de cantar la estúpida canción, fingiendo algo de alegría y tristeza a la vez.
Cuando estaba a punto de apagar las velas, al imbécil de Aitor se le ocurre que pida un deseo.
Fingo pensar en ello como una patética persona con una vida tan aburrida.
Procedo a apagarlas.
Acto seguido, no tardan en aplaudir.
—¿Qué pediste?
—Encontrar a Lucia —Al pronunciar aquellas palabras tan creíbles…
No puedo ni imaginar mi expresión con lagrimitas invasoras y ver a la Gridith tratar de contener sus lágrimas mientras me hace un gesto de comprensión.
Puedo confirmar lo miserable que soy siendo tan hipócrita.
Pueda que me queje y odie a medio mundo, pero ellos no son tan malos como yo.
—Bueno, ¿quién desea tarta?
—interrumpe mi Vanessa, y no tardan en responder.
Por otro lado, yo me dispongo a ir al jardín por un poco de aire.
Al llegar, contemplo el cielo nocturno escaso de estrellas gracias a las luces de la ciudad, convirtiéndolo en agujero negro.
Pienso que algunos inventos han ocultado la belleza de la naturaleza.
La electricidad es una de ellas.
Es una pena que cosas así tengan que estar ocultas…
aquello me causa gracia.
La luz sirve para facilitar cosas y opaca algo aún más hermoso que ella.
Solo vemos sus cosas positivas, solo creemos lo que ven nuestros ojos.
Siempre me ha sorprendido la facilidad con la cual no reprochan nada de mí, ni lo cuestionan, porque no les he mostrado al monstruo.
Mi doble vida siempre me hará infeliz, hasta que solo decida entregarme a una.
—¿Por qué tengo que vivir encadenada?
—susurro más para mí.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns Qué tanto se puede ocultar antes de romperse por completo?
Nefertary sigue jugando con fuego… pero esta vez, ¿quién terminará quemándose primero?
Déjenme en los comentarios qué les pareció este capítulo: ¿Confían en Aida?, ¿creen que Mathias realmente está cambiando?
Nos leemos en el siguiente.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com