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Lo Que Nadie Ve - Capítulo 28

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28: Capítulo 27 28: Capítulo 27 NEFERTARY There’s no running now Había pasado un mes y medio desde la muerte de los hermanos Mendes.

Según todos, se habían escapado del colegio.

No querían saber nada de sus padres porque abusaban de ellos, por eso habían venido a Suiza, pero al enterarse de que sus padres vendrían a vivir aquí y que habían resuelto sus problemas, tomaron esa decisión.

Todo eso por medio de unas cartas.

A los días, sus padres vinieron.

Armaron todo un caos, aunque no consiguieron nada.

Como sus hijos eran mayores de edad, la policía no tenía mucho que hacer.

No había denuncia en contra de sus padres, pero eran los sospechosos, ya que me encargué de darles evidencia convincente…

claro, Michael también estaba ayudando.

Lo que no cuadraba eran los lugares: un secuestro a larga distancia no está nada mal, ehhh.

Por otro lado, la investigación de Lucia se mantenía en pie, sin una pista concreta.

Claro que también quedaría en el olvido, si no fuera por los señores Gridith, quienes también tendrán un fin…

todo a su tiempo.

Todo está perfectamente calculado.

Por otra parte, está la desaparición de Martina también.

Tal vez esté sobrepasando mis límites, tal vez me esté arriesgando, así que pienso y recuerdo que soy una Ziegler.

Siempre nos salimos con la nuestra, por lo tanto, si tengo que acabar con media población de este bendito país…

sin duda lo haría.

—¿En qué piensas?

—aquel perfume invade mis fosas nasales, reconociendo al propietario de inmediato.

Sus brazos no tardan en rodearme la cintura, mientras sus labios me dan pequeños besos en el cuello.

—¿En serio quieres saber?

—este solo se ríe.

—La verdad es que no…

tus pensamientos podrían terminar acabando conmigo.

—Me doy media vuelta para poder quedar al frente de él.

—¿Sabes que no podría hacerte más daño del que ya te he hecho?

—Este solo suelta una risita con algo de tristeza.

Sin poderme contener, me acerco para besarlo.

No pone objeción ni resistencia alguna, me atrae más a él como si ya no estuviéramos lo suficientemente cerca.

Aquello que comenzó como un beso suave termina siendo agresivo, deseando más, produciendo una adicción que jamás termina.

Mathias se aparta para tomar algo de aire, haciéndome odiar esa acción.

—Soy un estúpido cazador que terminó en redes de un monstruo.

—Escuchar eso me provoca algo de gracia.

—¡Qué estúpido es el cazador!

—También lo es el monstruo, ¿no lo crees?

—No soy de darle la razón a los demás, aunque Ludwig la tenía en estos instantes, así que solo sonrío ante ello.

Antes de que pudiera decir algo, se escuchan los altavoces del colegio anunciando que los de último año se reúnan en el parqueadero.

Ambos salimos de la biblioteca y nos dirigimos hacia allá, encontrándonos con Lorenz en el pasillo.

—Un campamento un fin de semana.

—Buen día para ti también —le dice Mathias.

—¿Por qué perder el tiempo en estas idioteces?

—Estamos en un internado, ¿qué era lo que esperabas?

—le pregunto.

—¿Exigencia académica?

—Encoge de hombros.

—Como si de eso no hubiera de sobra.

—Michael y yo no pudimos contener la risa ante el comentario de Ludwig.

—Ya sabemos que no es tu fuerte.

—Pero tampoco es que vaya tan mal.

Jamás me hubiera imaginado que los tres podríamos tener una conversación tan natural.

En parte, creo que es más por el cambio de Lorenz, dando un gran giro a su vida, viviendo cada día sin pensar tanto en las reglas, aunque claro, siendo cuidadoso en algunas cosas.

Si hubiera conocido esta versión antes, fuera muy útil.

‘Qué pena que no me imite confianza’, así como me quité a los estorbos de los hermanos Mendes, él también está incluido.

Al llegar, nos encontramos con las ratas nefastas llamadas compañeros que están rodeando al profesor de Biología.

—Todos deben de haber entregado su permiso ayer en secretaría.

Quien no lo tenga, lo siento, pero no podrá acompañarnos.

Ahora bien, vamos a estar fuera del instituto dos días y una noche.

Jóvenes, espero que se comporten.

Por otra parte, no deben olvidar que tienen que hacer un informe.

—Se pueden escuchar las quejas de alguno de los presentes.

—Hablando de exigencia —menciona Mathias mirando a Mich, que solo se ríe de ello.

—A ver chicos, silencio por favor.

—La multitud cede ante las palabras del profe.— Recuerden que es el 15% de su examen trimestral.

Los que no van tendrán que hacerme un proyecto aparte, eso lo explico de regreso con el resto.

Sin más, ya pueden subir.

Antes que pudiera decir algo más, la mayoría pasó por un lado y subió a los autobuses.

Nosotros hacemos lo mismo.

Mathias y yo nos sentamos juntos, mientras que a Michael le toca con Valentina.

Ambas cruzamos miradas.

‘Si tan solo supieras que tus ojos acortan tu tiempo de vida, dejarías de perder el tiempo’.

Le dedico una sonrisa de boca cerrada como saludo.

Esta lo copia torpemente para volver a centrar su mirada en la ventana.

Antes de volver a lo mío, veo que Lorenz tiene una sonrisa cínica por la situación.

Aquel que se negaba a participar de torturas y asesinatos, ahora solo se ofrece como tributo.

Recuesto mi cabeza sobre el hombro de Ludwig, este reacciona dándome un beso en la frente.

‘Sin duda será un largo viaje’.

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ El camino para llegar al bosque en el cual vamos a acampar nos tomó unas tres horas.

Algunos se la pasaron charlando, ‘caso de Michael que ligaba con el cadáver de Miller’, mientras que otros preferían descansar o escuchar música, siendo mi caso y el de Mathias.

Nos bajamos del bus y cogemos nuestro equipaje para adentrarnos al bosque.

No tardamos mucho en llegar al punto donde acamparemos.

Nos dividieron en grupos de dos, ‘obviamente de sexos iguales’.

Todos somos un desastre armando las tiendas, literalmente, mientras que el profesor Alber trata de guiarnos.

En cuanto terminamos ese enredo, tomamos un descanso para después almorzar.

Luego, el profesor de Biología armó grupos de cinco para realizar una tarea sobre identificación de plantas que se encontraban en el lugar, el cual tendríamos que anexar al informe.

En mi equipo estaban Miller, Lorenz y dos personas más sin importancia que estaban conmigo.

Cada uno está enfocado en buscar las dichas plantas mientras platicaban entre ellos.

Yo me dispuse a ponerme mis auriculares, ‘cero interés en socializar con ellos’.

Llegó un momento donde los demás se adelantaron, dejándome atrás con Valentina.

El ambiente era más incómodo para ella, a mí simplemente me daba igual.

-If you’re throwing me to the lions You should know I’m not scared of dying I wouldn’t take back one thing I did One word I said But I’m gonna make you wish you did Murmuré aquella canción.

Miller se puso más tensa y pálida de lo que ya estaba.

—A Lucía le encanta esa canción, ¿sabes?

Siempre la escuchaba o la recitaba —miento, a ella jamás le gustó Bad Omens—.

Me imagino que la habrás escuchado.

—No…

nunca la cantó cuando estaba con nosotras.

—Eso es raro, tal vez no les tenía demasiada confianza para que conocieran sus verdaderos gustos.

—Me dedica una sonrisa a medias.

—No conocía mucho a Martina, pero…

¿tienen alguna novedad de ella?

—Esta duda en responder.

—No, la policía está igual que con la desaparición de Gridith.

—¿Qué crees tú que pueda haber pasado?

¿Se veía con alguien?

—Ambas nos detenemos.

Su rostro refleja que realmente lo siente.

—Por lo que estaba enterada, no, pero…

—¿Pero?

—La animo a seguir.

—Grec…

Greco tal vez sabía algo.

—Perdón, no entiendo cómo no confiaron en ti…

pensé que ya tenías ese tipo de confianza de…

ya sabes a lo que me refiero.

—Finjo empatía.

—Igual yo.

Aunque…

no saberlo es lo que me mantiene aquí.

—Claro que fue una indirecta muy directa.

—Puede ser.

—Me cruzo de brazos—.

Aún tengo la esperanza de que las encuentren a las dos.

—Me dispongo a ponerme en marcha para alcanzar a los otros.

—¿Qué hay de los Mendes?

—Detengo mi paso para voltearla a mirar nuevamente.

—Lo que todos saben.

Últimamente me la pasaba con ellos, pero ocupaba el mismo rol que tú y, por lo que me cuenta apenas Michael…

me cuesta simplemente creer.

—¿Creer qué exactamente?

—Que estuvieran pasando por algo tan grave y no hayan pedido ayuda.

Solamente…

se fueron.

—¿Y no se han comunicado con Lorenz?

—No…

no que sepa…

bueno, que me haya comentado Lorenz.

—Esta solo asiente como respuesta—.

¿Seguimos?

—Claro, hay que alcanzarlos.

Sin nada más que decir, seguimos avanzando hasta llegar con el resto.

Estuvimos unas dos horas más cuando terminamos por completar la lista con sus indicaciones y, en un parpadeo, la oscuridad nos invadió.

Todos estábamos reunidos alrededor de una fogata esperando.

Yo estaba en medio de Mathias y Michael, con la vista fija en el fuego.

—¿Estás segura de que quieres arriesgarte?

—me susurra Mich.

—Completamente.

Era ahora o nunca.

En el Instituto sería más complicado acabar con su inservible vida, aunque aquí es la oportunidad que tanto necesitaba para hacerlo más fácil.

Claro que unas cuarenta y ocho personas están como posibles testigos, pero es mejor que unas seiscientas.

Tengo mucho en juego y tan poco para perder.

A eso de las diez de la noche, todos estábamos en nuestras tiendas.

A Ludwig y Lorenz les había tocado compartir una.

Esto era una ventaja clara, mientras que la nefasta de Miller estaba con otra compañera.

A la mía tuve que drogarla con unas pastillas para dormir que le había echado en una bebida de hierbas que trajo.

Quedó como roca.

Ahora estaba esperando la señal de Mich.

<<—¿Por qué los castigas?

—Su expresión emanaba diversión.

—Tomaron el camino incorrecto.

En vez de seguir recto sin mirar atrás, fueron por un camino desconocido, no anuentes del peligro.

—Son un peligro para ti.

Que ellos conozcan tu versión retorcida los vuelve una amenaza.

Pero…

¿por qué no implantarles miedo?

—Eso no siempre funciona…

en ocasiones suelen estallar como bombas.

Así que, si te encontraras en una situación así, ¿qué harías?

—Acabar con el problema.

Sin compasión ni empatía.

Solo hasta que deje de existir.

—Muy bien, mi pequeña.

Serás muy poderosa y temida.

Serás…

un arma con cara de ángel.>> Aquella sonrisa de aprobación lo era todo para mí.

Jamás me importó tanto una opinión como la suya.

Todo lo hacía por él.

Al ver la hora en mi reloj digital por centésima vez, siendo ya la una de la madrugada, no tardo en abrir la carpa y salir de ella haciendo el menor ruido posible, adentrándome en el bosque para encontrarme con Michael, quien ya debió de tener a Valentina.

Esto de enviarle un mensaje de texto como anónimo diciendo que tenían información sobre la muerte de la patética de Lucía y Martina la tenía muy ansiosa, tal que la rata miserable cayó directo a la trampa, yendo al lugar citado en el cual le esperaba Lorenz, quien le inyectaría un tranquilizante para atarla.

Tardando unos 37 minutos para llegar al punto donde, a medida que me voy acercando, puedo distinguir más la silueta de Michael con el cuerpo a un costado.

—Llegas un minuto tarde —dice cuando ya estoy a su lado.

—Con que no sean cinco, todo va bien.

Ahora cárgala, tenemos el reloj en contra.

Este hace lo que le ordeno y ambos marchamos a las profundidades del bosque para llegar a la parte contraria de él, en la cual nos espera Steven, quien lleva unas semanas acá esperando este día.

<<—Los bosques de Suiza son muy divertidos.

Ellos esconden muchos secretos.

Podrían ser tus mejores aliados.

Ya sabía que jugaríamos a las escondidas, que debía esconderme y también memorizar el camino.

Desde los ocho años hasta ahora, mis catorce, me sabía de pies a cabeza cada parte de este bosque y de los otros diez que nos quedaban cerca.

Ahora él tardaba más de cinco horas sin encontrarme.

Aunque esa no era la victoria.

Los viernes eran especiales, ya que desde las ocho de la noche tenía que hacer de la noche y la soledad mi compañía para sobrevivir hasta el amanecer.

Si no lo hacía…

no habría más juegos por un mes y él no me dirigiría la palabra.

Estaría enfadado.

Aparte, me obligaría a seguir con los caprichos de mi madre, cosa que me fastidiaba mucho.>> Una forma retorcida de conocer lugares.

Aún recuerdo la primera vez que fallé, que me encontró antes del amanecer.

Me ignoró por completo como si no existiera.

Su ignorancia era un puñal para mi ego.

Desde ese día, siempre estudiaba los mapas del bosque, preparándome para ganarle a mi padre y que así estuviera satisfecho.

El sonido de nuestros pasos al pisar algunas ramas secas era lo único que se escuchaba entre nosotros.

—¿Cuándo llegaremos?

—Unos cuarenta minutos más, resistirás.

—No eres tú quien lleva 55 kg de más en todo el camino.

—Me detengo para mirarlo.

—Vele el lado positivo, te estoy ayudando a que estés en línea.

—Este se echa a reír.

—Me ayudarías más de otra forma.

Una follada antes de regresar no estaría nada mal.

—Lástima, no me gustan los poliamores.

—Le tiro un beso al aire y sigo avanzando.

—Eso no decías antes.

—La diversión en su tono de voz es muy evidente.

—Deja el tema, no conseguirás nada —le dije sin ninguna pizca de emoción.

Nos quedamos en silencio, ya faltando poco para el punto de encuentro.

El sonido de los grillos y otros animales que habitan el bosque incumben en nuestros oídos, camuflando nuestras respiraciones agitadas, mientras que el ruido de nuestros pasos nos delata ante ellos.

Hasta que al fin, mis ojos encontraron aquella figura masculina.

Aquel hombre fiel y leal estaba listo para cumplir otro de mis caprichos.

Al ya estar enfrente de él, Michael deja a la rubia en el suelo, mientras yo le doy a Steven la jeringuilla con los calmantes para que se los inyecte.

Este, sin que diga ni una palabra, lo hace.

Se la echa encima de sus hombros como la tenía Lorenz hace unos minutos atrás.

—Yo que quería divertirme con ella —dice Lorenz, mientras no quita su mirada de aquel camino que tomó Steven.

—Lo harás.

Volverás a tus hábitos que tenías antes de venir a Suiza.

Ya no tendrás que someter a tu bestia, Michael.

‘Que una buena imagen no te dé la impresión de un buen tipo y de aquellos valores que puedan tener, ya que esos pueden ser los peores monstruos que habitan en la Tierra.’ REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns A veces cantar es más fácil que hablar.

Y a veces, el silencio entre dos personas dice más que cualquier diálogo.

¿Notaron quién está perdiendo el control… y quién lo está disfrutando?

La partida ya empezó.

Lo que venga después, será culpa de ellos.

O de ustedes por seguir leyendo

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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