Lo Que Nadie Ve - Capítulo 37
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37: Capítulo 36 37: Capítulo 36 MATHIAS A chiaroscuro in this world Después del descontrol, los gritos, vuelve el silencio, los pensamientos sobre la jodida “reflexión”, el que si la he cagado, si estoy perdido, ‘¿pero cómo perdido?’, meses atrás sabía muy bien lo que quería, ahora es como empezar de cero nuevamente, aunque…
‘¿cómo es posible que no lo sepa?’.
Una hora atrás acabábamos de firmar un nuevo pacto…
no con palabras, sino con la piel.
Mi mirada se desvió donde está ella respirando lento a mi lado.
Tal vez dormía o simplemente está fingiendo hacerlo.
‘¿Cómo es que se vea tan inofensiva así?’ Desvié mi mirada hacia el techo, la oscuridad no me molestaba, se convirtió en mi nueva amiga, aquel mundo que en un inicio creí lejano, ahora lo estoy sintiendo como mi hogar, sobre todo a ella como mi refugio.
Puede que esté loco, pero lo había aceptado.
No había chantajes, no había manipulación, más bien podría decir que lo estoy disfrutando.
Empezaba a disfrutar del caos, empezaba a disfrutar del dolor ajeno.
Con la muerte de Michael Lorenz lo confirmé: que no me afecta en lo más mínimo, que todo el complot que habíamos planeado contra él haya salido perfecto…
los oficiales se creyeron todo el cuento de que él había estado implicado en todas las muertes del instituto, de que haya matado a su familia y luego se suicidó.
Aparte de las pistas de cómo empezó todo su trastorno, lo demás ya era invertir dinero para estar lejos de aquellas pequeñas cosas que aún no daban sentido al caso, aunque ya pasaron dos semanas sin nada de caos por esas muertes.
Suelto un pequeño respiro…
a cualquier otro chico en mi lugar lo hubiera traumado todo este drama, no podría dormir con la culpa, aunque…
yo no sentía ‘culpa’.
También veía necesaria su muerte, sobre todo lo cuento como un daño colateral más.
‘¿En qué te has convertido?, ¿queda algo de Mathias Ludwig?’ Solo desperté a ese monstruo que llevaba dormido, el cual temo que se me escape de las manos, perdiendo la realidad por completo.
✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Me había levantado más temprano de lo habitual.
No dejaba de sobrepensar las cosas.Necesitaba un escape.
Como no había instituto, decidí ir al salón de música, un lugar que estaba a las afueras de la mansión, aunque dentro de la propiedad.
Solo había que cruzar el jardín.
Me levanté sin hacer tanto ruido…
aunque fallé: ya estaba Ragnar siguiéndome.
Su hermana, Nyra, se había quedado en la habitación con Nefertary.
Y aquí estábamos, nosotros dos, a las seis de la mañana con un frío de mierda.
—No sabes cuánto te envidio ahora —le dije al perro, ya que él estaba mucho más abrigado que yo.
Al llegar al lugar abrí la puerta para entrar.
Esperé que el peludo también lo hiciera para luego ajustarla, encendiendo algunas luces a la vez.
Desde que lo descubrí, se volvió un hobby para mí venir aquí, para aclarar mis ideas.
En mi andar por la habitación toco algunas teclas del piano, no es mi fuerte, ‘es el de ella’.
Aquel pensamiento me hizo reír.
Creo que si la tuviera aquí junto a aquel instrumento, me perdería viéndola tocar, como siente cada melodía como suya.
Dejé de lado esa idea cuando localicé a mi desahogo personal.
Me acerqué para tomarla.
Tomé asiento en el sofá que está en medio del salón, empezaba a tocar cualquier cosa que vagara en mi mente, hasta que se cruzó una canción que escuché semanas atrás.
Ajustaba las cuerdas para poder llegar a la melodía, cuando ya me sentí más seguro para continuarla empecé a cantarla.
Visualicé a Ragnar, como este estaba alerta escuchándome, dejándose llevar por la letra.
—Girl, if you’re willing I’ll show you all my cards Let’s just risk it all Hey, I’ll give you my heart, don’t break it It’s always been yours to take We’re already in let’s face it, just face it And stay I’ll love you through all our phases El sonido de unos aplausos me sobresaltan un poco.
A unos pocos metros localizo a la chica, que no duda en acercarse.
A su lado está Nyra, quien se va al lado de su hermano.
—Te juro que estaría todo el día escuchándote cantar —dejo la guitarra a un lado para que ella se siente en mis piernas.
—¿Cuánto tiempo llevabas allí?
—le pregunto mientras envuelvo mis brazos alrededor de su cintura.
—No tanto…
desde que comenzaste a cantar, ¿tal vez?
—le deposité un beso en la mejilla para luego dejar recargada mi barbilla en su hombro—.
¿Qué canción era?
—Vegas, de Johnny Orlando —respondí.
Ninguno de los dos dijo nada por algunos minutos, la claridad llegaba poco a poco.
Se podía ver por los ventanales que ya estaba amaneciendo.
—¿No podías dormir?
—rompí el silencio que había entre los dos.
—Solo…
—se detiene.
Con lo que he podido saber en estos meses de ella, es que lo más probable es que esté dudando en si seguir o no—.
Solo tuve una pesadilla.
—¿Quieres contarme?
Nuestra atención se dirigió hacia el dúo Menguante, quienes estaban haciendo un escándalo mientras jugaban.
—Soñé…
soñé con Demir —escuché cómo su voz trataba de no cortarse, cómo su cuerpo se tensó ante la mención del nombre.
Estaba claro que aún le dolía, estaba también consciente de que eso tardaría en sanar—.
Siento…
siento que no me he despedido de él, no como se debe —susurró esas últimas palabras.
—¿Y por qué no vas?
—¿A dónde exactamente?
Ni siquiera tiene una tumba, ni siquiera sé dónde habrá depositado las cenizas su madre…
¿a dónde voy exactamente, Mathias?
—me separé de ella para mirarla y limpiarle las lágrimas escurridizas que se le habían escapado.
—El mejor lugar sería ir donde todo comenzó…
o donde todo terminó.
‘¿Soy afortunado?’, de conocer ese lado vulnerable de ella, porque justo ahora sus ojos hablan…
hablan con tristeza, dicen la verdad, reflejan a la verdadera Nefertary Ibagon, a la que siente, a la que tiene miedo, pero se levanta y lo intenta.
—¿Y si cuando allá, no sepa qué decir?
—aquello me causa gracia, aunque me contengo.
—Te contaré una historia sobre una chica “controladora” en todos los aspectos —esta me mira con total concentración—.
Cada cosa que hacía o decía ya estaba calculada, aunque la vida le jugaba en contra, siempre sabía cómo improvisar.
¿Era difícil?…
sí, porque eso le fastidiaba, ya que en ocasiones se le salía un poco de su verdadera personalidad.
Lo que ella no sabía es que eso era lo mejor que le podía pasar: ser solo ella, sin filtros.
Y cuando se dejaba llevar, podía simplemente insultar, gritar, llorar, sobre todo sentir…
sentirse viva, aunque algunas emociones la quemaran por dentro —hago una pausa para limpiar otra lágrima—.
A lo que quiero llegar es que solo tienes que dejarte llevar por tu corazón.
Él todo el tiempo te dirá qué hacer, qué decir, pero para eso tienes que dejar de pensar y dejarlo fluir a él —llevo uno de mis dedos hacia su pecho—.
Él hará el trabajo, monstruo —lo último le hace sonreír un poco.
—¿Solo dejarlo fluir?
—’Solo dejarlo fluir’ ✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ La mañana con la familia Ziegler estuvo llena de tensión.
Literalmente se estaban matando con las miradas.
Ni hablar de que, a veces, creía que estaban maldiciéndose telepáticamente.
En verdad tengo a mis enemigos cerca.
Luego de eso, fui con Nefertary a entrenamiento.
Estrictamente necesario, según ella.
Es algo que siempre debe estar en nuestra vida.
No puse objeción alguna…
‘para sobrevivir a este estilo hay que estar igual o mejor preparado que el contrincante’.
Como tenía tiempo de no ver al tonto de mi amigo, justo estaba en la sala de su mansión, esperando por él.
Su hermana me ahorró la subida hasta su habitación.
La verdad, las habitaciones se estaban volviendo muy monótonas, o eso es lo que quiero pensar, ya que el loquero dice otra cosa.
<<—¿¡Claustrofobia?!
—le pregunto por tercera vez.
—Sí, aunque nada grave por el momento.
—Ni siquiera sé cómo tomarme esa respuesta.
—¿Pero por qué?
—Este se toma su tiempo para hablar.
—Tal vez lo hayas tomado como un modo de defensa.
—Puedo imaginar mi cara de confusión en estos momentos—.
Parece irónico, sí, pero con todo el resto que ya sabemos, que hayas tomado algo insignificante y quisieras alejarte de eso…
lo más probable es que sea eso, lo cual puede estar vinculado a las habitaciones de la cabaña.
Me quedo en silencio.
Tal vez sí pueda ser por eso.
Puede que me haya acostumbrado a eso.
Aunque también el hecho de que haya tragedias en ellas todavía no se me pasa por alto del todo.
Aún aprendo a vivir con eso.
—Como dije, Mathias —vuelvo a la realidad—, está en etapa inicial.
Podemos trabajar con ello.> > Un trastorno más que agregar a mi lista de “los tornillos defectuosos de mi sistema”.
Pongo los ojos en blanco ante aquella locura.
Sin duda, en algo tiene razón: el tipo es menos grave que el de bipolaridad, el cual siempre he tenido, el cual dejé de tratar cuando mi madre murió, el cual me estaba cobrando factura cuando descubrí este “fantástico mundo”.
—Miren, aquí está el amor de mi vida —la voz del pendejeo me atrajo a la realidad.
Él venía bajando las escaleras.
—¿Cuándo dejarás las payasadas?
—le pregunto, a la vez que llega hasta mí y me abraza.
—¿Qué pasa, ehh?
¿Desde cuándo tanta madurez?
—Este intenta darme un beso justo cuando me aparto, y se ríe de mí.
—Deja el drama, Henry —se suelta en un tono relajado—.
¿Te parece que pasemos el rato en el jardín?
—¿Desde cuándo temes ir a mi alcoba?
—Me tira besos en forma de broma.
—Es que temo que me folles como cajón que no cierra, como a esas amiguitas que traes.
Pero yo, nene —pongo una mano en mi pecho para simular que estoy ofendido—, yo tengo dignidad, cariño.
—Ambos reímos por aquel comentario estúpido que solté, mientras nos dirigimos afuera para luego tomar asiento en los sofás.
—¿Cómo va tu vida con Nefertary Ibagon?
—No puedo evitar que una sonrisa salga a flote—.
Ayy, este tórtolo ya cayó.
Con eso ya me has dicho hasta la fecha de la boda.
Te digo desde ya que soy el padrino.
—Imbécil, aún es pronto p…
—¡¡Pronto!!
—me corta—.
O sea que ya lo has pensado.
Ya sabía que la chica te tenía modo Romeo, aunque no sabía que tanto.
—Deja de exagerar y déjame terminar.
—Este levanta las manos en señal de paz—.
Es muy pronto para hablar de eso.
Ni siquiera lo he pensado.
—Este me dedica una mirada juzgona; sabe que le estoy mintiendo—.
Bueno, sí, pero no…
no ahora.
Mucho menos cuando está pasando por una etapa difícil.
—¿Difícil?
¿Cómo que difícil?
—¿Los hombres son chismosos?…
mi amigo en corto.
—¿Te acuerdas de Demir?
—Sí, el ruso, por el cual casi me agarras a trompadas.
Claro que me acuerdo del tipo.
¿Qué hay con él?
—Pues hace unos meses falleció.
—¿¡Qué?!
—Juro que casi me deja sordo el tío—.
¿Cuándo, cómo?, ¿por qué me entero hasta ahora?
—Me bombardeó como una tía de esas que quiere saber hasta el mínimo detalle.
—En una carrera clandestina —miento.
Pero eso no es lo que me asombra, sino la naturalidad con la que lo dije—.
Al parecer, su contrincante le jugó sucio…
lo desvió fuera de la carretera, estrellándose con otro auto que no tenía nada que ver —culminé.
Culminé de decir aquella película inventada.
¿Para qué decirle la verdad de cómo murió?
Me puedo imaginar diciéndole: ‘Henry, él murió en un secuestro del maniático enemigo de Nefertary, que aparte fue el que mató al padre de esta también’.
Eso es para que esté más en la nebulosa que en la tierra.
—Dios, qué mala jugada de la vida.
¿Cómo está ella ahora?
—Sobrellevándolo.
Pero a comparación del día que se enteró —los recuerdos de Nefertary en estado de shock llegan a mi mente—, puedo decir que ha mejorado, aunque a veces no se puede contener y termina llorando.
—Entonces sí tenían una historia fuerte —susurra más para él mismo.
Cuando nota que lo he escuchado—.
Digo…
esto…
bueno, ya sabes.
Puedes verle el lado bueno: tienes el camino libre y lo mejor, para ser su pañuelo de lágrimas.
—Pongo los ojos en blanco ante lo imbécil que es.
—Solo cállate, Henry, cállate.
—Yo solo decía…
—¡Que te calles!
—Mi voz sale más fuerte, pero aun así no llego a gritar—.
Sí tenía celos del tío, vale, pero eso no significa que me caía mal —menos cuando me salvó la vida.
Eso es algo que se lo agradeceré toda mi vida—.
No se merecía ese final y espero, de verdad, que…
que esté descansando en ese lugar de “amor y paz” que dice la gente cristiana, evangélica y eso.
—¿Amor y paz?
¿O la vida eterna?
¿El paraíso de Dios?
Estúpido —lo fulmino con la mirada, pero caemos en carcajadas.
—Contigo nadie puede hablar en serio.
—Lo hacemos, claro, agregando nuestro humor —se cruza de hombros.
—Si tú lo dices…
—Mi querido Mathias, hoy le honraremos la memoria a Demir, que tal vez no sepamos nada de él, pero es de los nuestros.
—¿Cómo?
—pregunto confundido.
—Con una fiesta.
—Tuve que echarme más para atrás para huir de sus gritos.
—¿Una fiesta?
¿Tú estás demente, Smith?
—Si hubiera estado Ibagon, ya lo habría degollado.
—Sabes que lo mío en relación con la devoción…
no es mi fuerte.
Aparte, yo me sentiría más que complacido de tal homenaje —lo dice eso último con tal emoción que solo suelto un suspiro—.
Vamos, tenemos tiempo que no salimos como hermanos.
Además, no veo el porqué de que la ‘Gran Nefertary Ibagon’ se oponga, ¿qué dices?
Claro que no se opondría en lo absoluto.
‘O tal vez sí’.
El caso es que sí, yo también necesito un respiro.
Solo uno…
¿qué hay de malo en eso?
—Está bien, iremos.
✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Y aquí estaba…
con un par de desconocidos, en una ‘dichosa fiesta’.
Al poner un pie en este lugar ya me estaba arrepintiendo de mi decisión.
Llevaba una hora como una estatua decorativa.
Ni siquiera podía beber como quisiera, pero tampoco era algo que quisiera hacer.
Lo más seguro es que ni hubiera venido.
Más si le hubiera enviado bien el mensaje a Ibagon, diciendo realmente a dónde iba y no que solo me quedaría en casa de Henry a pasar la noche.
‘¿Por qué no se lo dije?’ Me levanto del sofá en el que estoy sentado con un grupo de personas que tratan de tener una conversación en medio de este bullicio.
Salgo de aquel lugar para dar una exploración general, buscando alguna habitación lo bastante alejada del ruido.
Lo único bueno de ser millonario es que los festejos como este tipo no quedan rondando por toda la mansión, a diferencia de una casa común y sobre todo corriente.
Entré a una de las recámaras, observé el lugar, aunque lo que realmente me interesaba era el baño.
Al encontrarlo, fui al tocador, abrí el grifo para tomar agua con mis manos y echármela en la cara.
El contacto con mi piel fue la sensación más liberadora.
Parecía estúpido que ese gesto me liberara un poco de aquella tensión.
Me quedé ahí por unos segundos hasta que salí, encontrándome con la mirada de ella, quien estaba sentada en la cama.
Mi reacción fue, instintivamente, un escalofrío por todo el cuerpo.
—Parece que has visto un fantasma —su voz tenía un toque de diversión y burla.
—¿Qué haces aquí?
—suelto de mala gana.
—Creo que la pregunta sería al revés, Mathias.
¿Qué haces tú aquí?, ¿mi querida hermana sabe que estás aquí?
—Todo para ella es una burla.
Mucho peor que Nefertary, porque esta sí está demente de verdad.
—No sabía que era mi madre para informarle a dónde voy —digo con neutralidad.
—Como están —se levanta para venir a mí— tan arreglado, pensé…
—¿En serio crees que no seguiré con mi plan solo por estar follándomela?
—Mi voz salió más fría.
‘Me desconocía por completo cuando estoy con esta tipa’.
—Yo…
—Hice un acuerdo contigo.
Te ayudo a destruirla, pero eso no significa, Ziegler, que cuando acabe con Nefertary me quedaré a tu lado —esta se acerca, eliminando la distancia para estar en una escena tan comprometedora.
—¿Estás seguro de eso?
—susurra sobre mis labios.
Una de sus manos se dirige hacia mi cintura, aunque la detengo para pegarla a mí—.
¿Seguro que no te quedarás a mi lado?
—Estoy muy seguro de eso.
La beso, con una agresividad cargada de ira, odio.
Eso era todo lo que me generaba su presencia: asco.
Todo esto era solo un plan, un jodido plan para acabar con los monstruos.
Sobre todo, para ser libre…
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns ¿Alguna vez has sentido que ni siquiera puedes confiar en tu propia sangre?
Porque sí, este capítulo no va solo de secretos ni de traiciones.
Va de lo jodido que es darte cuenta de que el enemigo no siempre está afuera…
a veces lleva tu apellido, tu color de ojos y hasta tu misma sonrisa.
Y mientras todos intentan controlar la historia, hay alguien que ya va diez pasos adelante.
Ahora dime, ¿quién crees que caerá primero?
¿Ya sospechas de alguien o te sigo confundiendo a propósito?
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