Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lo Que Nadie Ve - Capítulo 4

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Lo Que Nadie Ve
  4. Capítulo 4 - 4 capítulo 03
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

4: capítulo 03 4: capítulo 03 NEFERTARY Surprises and more surprises No lo creo, Mathias Ludwig ¡está aquí!

No sé cómo no me he desmayado… ‘¿Ahora eres una chica común, Nefertary?’ Claro que no.

Él ni siquiera había notado mi presencia hasta que mi padre me presentó.

Ese smoking negro le queda tan bien para… Dios, Nefertary, compórtate.

—Tienes una hija hermosa, Gregorio —dice el padre de Mathias.

—Gracias, es mi tesoro, el más preciado que tengo.

¿Qué les parece que, para que estos jóvenes no se aburran de nosotros, Nefertary le dé un tour por la mansión a Mathias?

—¡Qué mierda!— ¿Qué opinas, Mathias?

Así no se aburren con estos viejos.

—Gregorio, no exageres —dijo el señor Matteo.

—Padre, ¿cómo puedes decir que estás viejo si solo tienes 47 años?

No exageres —le dedico una sonrisa gentil.

Esa palabra es una de mis favoritas, sin duda.

—Hija querida, luego entenderás por qué lo digo.

Y tú, Mathias, ¿ya tienes una respuesta?

—no, que no quiera que Mathias le diga que sí… está loco, estás loco, padre, ¿qué estarás planeando?

—Sí, está bien.

Me gustaría el tour.

‘¿¡Qué!?

No me puede estar pasando esto a mí.

Ay, Dios, ¿por qué?

¿Dónde está Vanessa cuando tiene que hablar?’ —Pero padre, ¿qué pasa con los demás invitados?

—De ellos no te preocupes, nos encargaremos tu madre y yo.

—Sí, Nefertary, además es más importante que atiendas al hijo de un viejo amigo de tu padre —esta señora está loca.

¿Cómo va a estar en mi contra?

Aunque siempre lo ha hecho.

—Vale, entonces, Mathias, ¿por dónde te interesaría comenzar?

—le agradezco internamente a los dioses griegos y egipcios por mi tono de voz tan calmado.

—No lo sé, eh… —Nefertary, solo sé la guía y basta de charlas, antes de que envejezcan con nosotros —interrumpe mi padre y los demás se ríen por su chiste malo.

—Okey.

Mathias, entonces sígueme.

Padre, luego te veo —mi padre solo asintió, mientras Ludwig me siguió.

—Nefertary —Dios, su voz es tan profunda.

—Sí —le dedico una sonrisa.

—¿Podrías llevarme a un lugar más privado?

Donde no haya muchas personas alrededor.

No soporto el peso de sus miradas —en algo nos parecemos.

—Por supuesto, sé el lugar perfecto.

—Te sigo, entonces.

Con eso lo llevo al jardín principal, ya que hace demasiado frío para que las personas estén aquí… a menos que estén locos como nosotros dos.

—Gracias.

Pero no lo hice por mí, sino por ti —¿de qué diablos está hablando este estúpido?

Hacerme perder el tiempo es algo que no tolero.

—¿De qué hablas?

—le dije en un tono frío que me salió de la nada.

Paciencia, Nefertary, paciencia.

‘Autocontrol, chica.’ —Hablo de esto, Nefertary —me mira de arriba a abajo—, de la maldita fachada de chica perfecta que aparentas ser —como no digo nada, prosiguió.

Dio unos pasos para estar más cerca de mí, para susurrarme al oído lo siguiente—: Vengo a liberarte, Nefertary Ibagon.

Quiero quitarte esa máscara de perfección porque, seamos sinceros… eso en el mundo real no existe.

Sin poder contener la risa, una muy dramática salió de mí.

¿Acaso esto es una broma?

Me aclaré la garganta un poco para decirle lo siguiente: —Y tú, Mathias Ludwig, ¿en serio quieres liberar al monstruo?

Le dediqué una sonrisa torcida.

Por primera vez siento que alguien me conoce de verdad… y para qué hacerme la loca de que no sé de qué habla.

‘Tal vez sea él quien esté equivocado, pero le seguiré el juego.’ —Me gusta el peligro, Nefertary.

—¿Ah sí?

Pues ten cuidado, puedes quedarte atrapado —arrastro aquellas palabras.

—Tomaré el riesgo —me dedica la misma sonrisa torcida y en sus ojos, esos ojos azules, puedo ver la diversión.

Si solo supiera que no es solo un juego, que en realidad está en riesgo, que es mejor que el monstruo no sea liberado.

—Señorita Nefertary, disculpe —la voz de una chica, que por su atuendo parece ser de servicio, hace que tome distancia con Mathias.

—¿Sí?

—le digo para que prosiga.

—Su madre está preguntando por usted.

—Dígale que voy enseguida —la chica asiente y se retira.

Cuando desaparece de nuestra vista, reduzco el espacio que había entre Mathias y yo para susurrarle: —Que disfrutes el aire fresco —se lo digo con un tono muy seductor, cosa que hace que se muerda el labio inferior.

Me alejo para irme, pero entonces me agarra de la muñeca.

—¿No me vas a agradecer?

—¿Y qué te tengo que agradecer, según tú?

—Haberte sacado de allí.

—Qué patético eres, nunca te lo he pedido —’¿De dónde lo conozco?’ Con eso me retiro hacia la sala de la mansión.

El peso de esas estúpidas miradas vuelve a mí.

¿Es tan fácil engañar a las personas?

¿A todos menos a Mathias?

Hace unos segundos pude hacerme la loca y decirle que no sabía de qué estaba hablando… pero, ¿por qué?

Si “lograra” liberar al monstruo, a la verdadera yo, saldría herido.

‘Solamente lo conocería él.’ ¿Sabrá el grado de dificultad?

Porque este está provocando algo que no está en sus manos.

Después de mirar por toda la sala, al fin puedo localizar a mi madre.

Está hablando con la patética señora Sanguillen.

Es súper presumida y se cree el centro del mundo… cuando no lo es.

¡Ojalá estuviera muerta!

—Buenas noches, señora Sanguillen.

Madre —hago una pausa como de saludo o chica “educada”.

Dirijo mi mirada de nuevo a la señora esta—.

¿Cómo ha estado estos días?, que no la he visto por un buen tiempo —le dedico la sonrisa más falsa, pero creíble ante los ojos de todos, hasta de los ciegos.

—Oh, Nefertary, querida, muy bien.

¿Y tú?

Me alegra volver a verte —lo dice “gentilmente”.

Solo trata a las personas de su misma clase social con “gentileza”.

Te imaginas cómo trata a un simple mortal… el desprecio se hace presente en sus ojos.

—Me alegro, señora Sanguillen.

Estoy muy bien, gracias —dirijo la mirada hacia mi madre—.

Madre, escuché que necesitabas verme.

—Estás en lo correcto, Nefertary.

Si me disculpas, Florencia, necesito hablar con mi hija unos segundos.

Vuelvo enseguida.

Sin más que decir, nos alejamos de la señora Sanguillen y fuimos directamente al estudio de mi padre.

—Bueno, ya estamos aquí.

¿Qué necesita mi querida madre de mí?

—gentilmente, obvio.

—Créeme que si no fueras mi hija, me creería esa gentileza con la que engañas a todos.

Pero bueno, ese no es el punto.

Te quería informar que en media hora te toca a ti darle la sorpresa —cual sea— a los invitados, y no lo arruines.

—Madre querida, ¿no me podías mandar a decir eso con una de las criadas?

Y, ¿cuándo he arruinado algo?

Siempre he dejado de qué hablar de esta familia… cosas buenas, obvio.

Al igual que pasará esta noche.

—Lo sé y me sorprende lo ágil que has sido hasta ahora —hasta ahora… mejor dicho, siempre.

—¿Ya me puedo retirar?

—Sí, eso era todo lo que tenía que decirte.

Sin más, me doy media vuelta y me dirijo hacia el patio.

Esta vez sí necesito tomar aire fresco.

No sé qué tiene mi madre que rompe mi temperamento.

Así será porque siempre me recuerda que tengo que ser perfecta… sí, es eso, sin duda es eso.

Suelto todo el aire que llevaba en los pulmones contenidos apenas llego al patio.

—Woo, ¿tan estresada estás?

Esa voz la he escuchado antes.

Dirijo mi mirada hacia la voz de la persona que está entre los arbustos.

—¿No vas a responder?

Es de muy mala educación.

—Perdóneme, pensé que…

—¿Estabas sola?

—completa la oración por mí.

Ojos verdes.

Pero qué noche.

—Sí, señor Lorenz.

Y no estaba estresada —con esas palabras sale de los arbustos.

Trae puesto un smoking gris.

—Me sorprende que sepas mi apellido, señorita Nefertary.

Y por esa liberación de aire… si no es estrés, se podría saber ¿por qué es?

—Estoy nerviosa, es todo —sonrisa “gentil al camino”.

—Mentir es de muy mala educación.

Ser hipócrita también, señorita Nefertary —pero qué mierda, lo dijo con tanta tranquilidad.

Estos dos parecen conocerme y yo ni enterada.

‘O simplemente fingen.’ Piensa rápido en una respuesta, Nefertary, piensa rápido.

—¿Te has quedado sin palabras?

—Nunca me he quedado sin palabras y esta no será la primera vez —sonrisa burlona.

‘No estás siendo cuidadosa.’ —Esa es la verdadera señorita Nefertary Ibagon.

Tu secreto está a salvo conmigo… siempre y cuando estés conmigo, claro —su sonrisa que parecía ser “gentil” es reemplazada por una sonrisa engreída.

—¿¡Conmigo!?

—no puedo evitar reírme a carcajadas.

¿Qué se cree este?

¿El príncipe Harry o qué?

Respiro hondo para contener la risa.

—¿Terminaste?

—No, pretendo seguir más tarde.

Aparte… ¿qué quieres?

Mejor dicho, ¿qué quieres de mí, Michael?

—Que seas mía, solo mía.

Que sea la única persona que te conozca realmente, aparte de tu madre y padre.

—Qué irónico.

Uno quiere liberar al monstruo y otro lo quiere para él —se me escapan carcajadas—.

Perdón, no era mi intención reírme.

—Pues no sé quién sea ese otro, pero no sabe el gran error que cometerá liberando al monstruo.

Por eso no es competencia para mí.

—Okey.

Y yo no entiendo la obsesión de ustedes dos.

Literalmente solo me vieron un día y curioso, ya me conocen.

Como si hubiéramos crecido desde niños.

Ya se creen dueños de mí.

Por otro lado, cometes un error: yo nunca subestimaría a la verdadera competencia.

—¿No crees que las personas tienen un alma gemela o una copia exacta de uno mismo?

—¿Y yo soy la tuya?

Qué idiota eres, Lorenz.

—Puedes creerlo o no, me da igual —elimina la distancia entre nosotros para estar lo más cerca de mi oído y susurrarme—: Ya que eres la puta zorra desquiciada que estaba buscando para mí.

Pero qué hombre tan arrogante, nefasto… pero yo juego mejor.

—¿En serio soy esa zorra que buscas?

—se lo digo seductoramente.

—Sí, eres tú.

Nos veremos más seguido y estaremos más cerca de lo normal —con eso se aleja y camina directo a la mansión.

Pero qué noche… no sé quién me conoce más o finge hacerlo, si Mathias o Michael.

Claro, no hay duda de eso… él.

Lástimosamente, uno saldrá herido.

Me sorprende que no haya nadie en este patio.

Por supuesto, se me había olvidado… hace un frío de mierda.

Bueno, también debería dirigirme a la sala de la mansión, ya que solo faltan ocho minutos para el espectáculo.

¿Por qué mierda deseo estar sola con alguno de los dos?

Es como sentirme en paz y dejar de fingir en mi puta vida y ser yo misma.

Muchos estarían asustados en mi lugar… me da igual, ya presiento que cambiarán mi vida, para bien o para mal.

‘No has tenido autocontrol, Nefertary.’ Fiesta del carajo.

¿Quién celebra un nuevo contrato que lo hace más multimillonario de lo que es con tanta gente interesada?

Por supuesto, mi padre.

MICHAEL Dios, es que no solo la quiero… la deseo con todo mi ser.

Nefertary, la puta cisne que necesito y quiero a mi lado.

—¿Dónde estabas, Mich?

—pregunta mi madre al verme.

—En el patio.

Necesitaba aire fresco —le dediqué una sonrisa gentil.

—Espero que estés bien.

Llegaste justo a tiempo para la sorpresa.

—¿Qué sorpresa, madre?

—Ya lo verás —con eso, el sonido de una copa siendo golpeada llama la atención de todos los presentes en la sala.

—Buenas noches.

Espero que la estén pasando muy bien.

Les agradezco que hayan venido a festejar el nuevo logro de mi esposo, quien ahora estará asociado con una de las personas más importantes de los Estados Unidos: el señor Wilson.

Gracias por asistir.

Sin más que decir, mi querida hija les tiene una sorpresa a ustedes.

Con eso, Nefertary se acerca en dirección a su madre.

Trae puesto un vestido de color azul rey que le queda hermoso.

Tiene un escote en v-neck que resalta sus pechos, ‘no sé cómo mantuve mis ganas de follarla allá fuera’, ajustado a la cintura, espalda descubierta, largo, con una apertura en la pierna derecha que la hace ver como la puta diosa Atenea.

Después de darle una pequeña reverencia a su madre, se dirige hacia el piano.

Al llegar, una de las asistentes o criadas le venda los ojos.

Empieza a tocar un clásico de Beethoven: Symphony No.

5.

Es una pieza que toma mucho tiempo para que te salga a la perfección… y con los ojos vendados, más.

—Es estupenda esa chica —dijo mi madre.

Y sí que lo es… no solo por tocar el piano así.

—Nunca decepciona a nadie.

Chica perfecta —dijo mi padre, cosa que me toma por sorpresa porque hace unos minutos, cuando llegué, no estaba.

—La perfección no existe y lo sabes.

—Si no fuera por ti, me lo creería… ya que parece una copia tuya, por supuesto, en versión femenina.

Concuerdo contigo, padre.

Este cisne se ha llevado toda mi atención.

Al terminar de tocar el piano, se levanta y hace una reverencia para todos los presentes, pareciendo una princesa… pero en realidad es una puta reina.

—Muchas gracias, espero que lo hayan disfrutado —con eso se aleja de todos y se retira de la sala de la mansión.

No la volví a ver en toda la noche.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns Fiesta de ricos, dos idiotas obsesivos y una reina jugando a ser princesa.

¿Quién cree conocerla mejor?

¿Mathias o Michael?

O tal vez ninguno tiene idea de con quién se metieron.

Díganme, ¿a quién le apuestan?

Porque les juro que uno va a salir herido… y no será Nefertary.

Nos leemos en el próximo caos, el drama apenas empieza.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo