Lo Que Nadie Ve - Capítulo 6
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: Capítulo 05 6: Capítulo 05 MICHAEL You increase my obsession.
La amiga de Nefertary, ‘de ojos castaños, cabello lacio, rubia’, ha volteado la cabeza cada 10 minutos para mirarme a mí.
No me sorprende, literalmente cualquier chica quería estar conmigo, bueno, a excepción de Nefertary, ella es diferente.
Pero no solo a mí me mira, sino también al chico pelinegro de ojos azules, Mathias, que está sentado en la fila de la derecha, en el penúltimo puesto.
Así que ese es él, el idiota que quiere liberar al monstruo.
Si supiera el gran error que está cometiendo.
Ya ha pasado una hora y esta clase aún no termina.
Por alguna razón, esa persona con su increíble melena castaña ha llamado mi atención, mejor dicho, desde ayer la ha tenido.
Es increíble cómo finge entre estas estúpidas personas, es tan hipócrita.
Conmigo no lo es, la conozco muy bien, a mí no me engaña.
Por eso la he apodado cisne mudo, porque son hermosos, la belleza puede engañar y no mostrar lo peligrosos que son realmente.
La belleza engaña y solo las personas con el coeficiente intelectual muy alto sabrán que solo es una fachada, para engañar a sus víctimas, para vivir entre las personas comunes.
—Señorita Lucia, ¿tiene algún problema?, ¿se le perdió algo?
—le suelta el profesor a la amiga de Nefertary, sacando a todos los presentes de sus pensamientos, incluyéndome.
—No, profesor —dice la chica.
Parece nerviosa, mejor dicho, lo está.
—Bueno, si no se le ha perdido nada, deje de estar mirando a sus compañeros, que ellos —me señala a mí y a Ludwig— no le van a aportar nada en su aprendizaje.
—Dios profesor, ¿no ve que está hipnotizada con mi belleza?
—Lo siento, profesor —la vergüenza es evidente en sus palabras.
Ya que se ha terminado el comercial de Lucy, la amiga de mi cisne, es que tan solo un día y ya ha hecho que mis hormonas estén alborotadas como un chico de 13 años.
Tengo unas ganas de follármela justo ahora, agarrarla del cabello, ese cabello castaño que me vuelve loco, arrinconarla contra el pupitre, tocar su piel, sus piernas, sus pechos, mordisquear esos labios, follármela hasta que… ‘ya contrólate, Lorenz.’ Es mejor no pensar en eso, me estaría torturando más de lo que ya lo estoy.
Dejando mis lujurias a un lado, me centro en los problemas matemáticos, que para acabar de joder, son 100 malditos problemas, que son 5 puntos para el ejercicio, que obvio necesito, porque si no los hago me los quitarán de la prueba de mañana.
¿De qué vale que en la maldita prueba gane un 5.0 cuando me van a restar 5 pts por no haber hecho la maldita práctica?
Joder, no me afectaría nada un 4.5, pero conociéndome no estaría satisfecho con esa calificación sabiendo que entendí perfectamente el tema y que ganaría ese 5.0.
Estaría reprochándome por el resto de mi vida.
Tan maldito perfeccionista tenía que ser.
Por lo menos solo me faltan 18 para terminar.
Súper concentrado en lo que estoy haciendo, no puedo evitar mirar el reloj de mi muñeca.
Solo faltan 36 minutos para que esta clase termine, también el tiempo necesario para poder terminar esta verga.
‘No te estreses, Mich, eso no ayuda en nada.’ —¡DEJA DE SER ESTÚPIDA Y ABRE LOS OJOS, NO VES QUE ESTÁN PARA COMÉRSELOS!
—las palabras, o mejor dicho el grito de Lucy, hizo eco en el aula, captando de nuevo nuestra atención.
‘¿Es que acaso a esta chica le encanta hacer el ridículo o qué mierda?’ Mi cerebro analiza con determinación lo que acaba de decir Lucy a Nefertary.
Le dijo estúpida, aunque no pueda ver la cara de ella, debe de estar conteniéndose para no matarla por tal falta tan grave de haberle gritado y llamarla estúpida enfrente de todos.
Espera, dijo comérselos… ¿estaba hablando de mí?
No me lo esperaba, pero lo dijo en plural, sin duda también de Mathias.
—¡SEÑORITA LUCY, A LA DIRECCIÓN YA!
¡QUÉ IRRESPETUOSA ES USTED, DE VERDAD!
—joder, Lucy ya está muerta, eh.
Va a estar en la cuerda floja el resto de su vida.
—Pero, profe… —¡QUE YA ESCUCHÓ, O ESTÁ SORDA!
—este viejo, joder, tiene un carácter de los cuatro demonios—.
¡TAMPOCO SABE CAMINAR O SE LE OLVIDÓ!
—retiro lo dicho, de billones de demonios que hay en el mundo.
—Profesor Eusebius —interrumpe Nefertary—, sé que Lucia ha sido muy irrespetuosa con usted y todos los presentes, pero no es necesario que le grite.
Ya ha entendido, solo está en shock porque sabe que ha hecho el ridículo —mierda, la profesora del engaño al rescate.
Si yo fuese el amigo de Lucy, la mando a la verga por haberme hablado así.
Tan neutral le sale, tan relajada, pero por dentro la quiere matar, estrangularla.
Nefertary, mi querida diosa y cisne—.
Si me lo permite, la puedo llevar yo a la dirección, ya que en estos momentos está en trance.
—Okey —no, esta chica tiene más respeto del que me imaginé.
Con eso, ella le asiente al profesor, se pone de pie y espera a su ”amiguita” a que también haga lo mismo.
Al parecer le toma unos segundos procesar lo que ha hecho.
Dios, no puedo evitar, no puedo seguir riéndome en el interior, que sale a flote mi sonrisa.
Esta chica sí que es estúpida.
Bueno, por algo es la fachada de Nefertary, no es su mejor amiga, sino una amiga, su única amiga, que solo conoce lo esencial de ella.
No la deja ver más, ya que no tiene toda la confianza de decirle quién es en realidad.
Al fin se digna en ponerse de pie Lucia, ambas se dirigen hacia la puerta para ir a la dirección.
Si es su primera vez en meterse en problemas, le aplicarán 1 o 2 días de suspensión, más limpiar las aulas o cualquier lugar del colegio.
Si ya ha tenido problemas antes, ‘cosa que dudo ya que para una fachada tienes que elegir a la persona correcta’, le darían una semana completa o más, y los labores sociales que también van incluidos.
Ya desapareciendo de nuestra vista Lucy con Nefertary, el profesor prosigue a decir lo siguiente: —Bueno chicos, el que ha terminado puede acercarse para que le revise los problemas.
Todavía me faltan unos 6, y quedan unos 22 minutos.
‘NO TE ESTRESES, SOLO NO LO HAGAS.’ NEFERTARY Ya frente a la puerta del salón, me apresuro a dar dos toques suaves, pero escuchables, a la puerta para poder entrar, ya que está cerrada.
Quien me recibe es el profesor Eusebius.
—Adelante, señorita Ibagon.
—Solo asiento y prosigo a entrar y buscar mi silla o pupitre para sentarme, sola, ya que Lucia se ha metido en problemas por primera vez.
Puedo sentir ese presentimiento de que te están mirando y, en definitiva, lo están haciendo, pero no quiero ver a las ratas inmundas, son insoportables.
—Bueno chicos, ya deben de estar entregando la práctica, para poner sus 5 puntos.
Saben que vale en la prueba de mañana, ya que se les restará, no se les sumará, y por ello puede afectar en su calificación —termina de decir el profesor mientras se sienta en su pupitre.
Y yo ya estoy en el mío.
Todavía me faltan unos 4 problemas para terminar y entregárselo.
Literal, sé que sacaré una excelente calificación, como siempre lo he hecho, y no dejaré que esta estúpida práctica me reste puntos y me deje con una calificación insatisfecha.
Al fin terminé.
Me levanto de mi silla para dirigirme al pupitre del profesor y entregarle su práctica de mierda.
No puedo evitar mirar mi reloj, que traigo puesto en mi muñeca izquierda.
Es un reloj muy moderno y elegante a la vez.
Sus colores son de tonos plateados y dorados.
No hace falta preguntar si es caro, se ve muy bien.
Su marca Rolex, una de las más caras de Suiza y del mundo entero.
Todavía faltan 8 minutos para acabar la segunda hora, que comience la tercera y que falten dos horas para el receso.
Le entrego la práctica al profesor, quien la recibe y empieza a comprobar que estén correctas, cosa que al parecer lo están.
‘¿Como siempre, no?’, sí, como siempre.
—Excelente como siempre, señorita Ibagon.
—Pues era obvio, ¿no?
—Gracias.
Me retiro a mi asiento y agradezco haber terminado antes que todos, que ahora es que se levantan de sus sillas para entregarle la dichosa práctica al profesor.
Busco en mi mochila un cuaderno de dibujo, que llevo conmigo todos los días, para así no aburrirme en los tiempos libres.
Prosigo a buscar la página en la que he estado trabajando.
Es un dibujo de un árbol, que transmite lo que vemos en exterior y no en el interior, lo que pensamos que es bueno cuando no lo es.
Cómo nos engañan nuestros ojos y la vida, así de fácil.
—¿Esa eres tú, monstruo?
—Estaba tan concentrada, mejor dicho, relajada, para que este imbécil venga a joderme la puta vida.
Está enfrente del pupitre, esperando una respuesta.
—Tal vez, cazador, tal vez —le dije alzando mi mirada para poder verlo a los ojos.
Dicho eso, vuelvo mi vista al dibujo.
Puedo sentir que da unos pasos para tomar asiento justo al lado mío, en el lugar de Lucy.
—Tú siempre tan relajada, ”perfecta”.
Claro, es lo que quieres que vean estos idiotas —por lo menos lo dijo en tono prudente, el imbécil—.
Me ha gustado mi apodo, te has puesto muy creativa.
Monstruo… ¿cuánta paciencia tienes?
—Si piensas arruinarme así, estás perdiendo tu tiempo.
Sé más inteligente, cazador —dicho le dedico una sonrisa ”amigable”, muy forzada y creíble para todos, menos para él.
No dice nada y solo se levanta del asiento para irse al suyo.
Vuelvo a centrar mi mirada hacia mi dibujo, cuando toca el timbre, anunciando que ha terminado la hora.
El profesor está recogiendo sus cosas para retirarse, cuando tocan la puerta y una puta la abre, recibiendo a la profesora de Ética.
Espero que estas horas terminen rápido.
✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Al fin me libera este infierno, digo colegio.
Las horas pasaron más lentas de lo que esperaba.
Debo admitir que Lucia me hacía el día, en definitiva me lo hacía menos aburrido.
Me tuve que ocupar de Martina, ya que 5 minutos antes de que tocara el timbre del receso, esta me envió un mensaje que por favor no la dejara sola hasta el viernes que esté de regreso.
Le dieron tres días de suspensión y también me dijo que tenía que ayudar en la cafetería del colegio por dos semanas.
Encima de eso, tiene que esperar el castigo de sus padres.
Lo peor no fue que solo me ocupara de Martina, fue que la mosquita muerta invitó a una rata inmunda.
Creo que se llama Valentina Miller, es su compañera de clases.
La chica es rubia, ojos grises, el largo de su cabello es hasta los hombros, unos centímetros más alta que yo.
¿Desde cuándo yo me siento en una mesa con todas las ratas de este colegio en la cafetería?
La verdad es que tendré que hablar de esto con Lucy, ¿para qué quiere que esté pegada con Martina si ya tiene una amiguita, la mojigata esta?
¿Qué le pasa al chófer que no ha llegado?
Llevo 5 minutos esperando afuera del instituto despidiéndome de ratas, putas… en estos momentos solo quiero estar en mi recámara, alejada de esta mierda.
¡Amén, ha llegado!
Espero a que me abra la puerta.
Este se baja de la limusina a toda máquina para dirigirse a mí.
Mientras abre la puerta del auto, me dice que siente haberse tardado, cosa que le respondo “gentilmente” que no se preocupe, que solo fueron 5 minutos de retraso.
En realidad lo quería reprender, pero como soy la chica multimillonaria, perfecta, educada… la mierda que me parió, no podía hacer eso.
Bueno, siempre hay que ser hipócrita.
No conozco a nadie más hipócrita en este mundo que me supere.
—Buenas tardes, madre —digo al entrar en la mansión y verla en la sala.
El viaje de regreso aquí fue más rápido de lo que pensé.
—Buenas tardes, hija.
¿Vas a almorzar conmigo o en tu habitación?
—me sorprende que me pregunte eso y el tono en el que lo dice, como “dolida”.
—¿Qué pasa?
Nunca me has hablado así y…
—Tu padre está desaparecido… o mejor dicho, muerto.
—Lo dice tan rápido que apenas mi cerebro lo procesa.
¿¡Mi padre muerto!?
Entro en trance por unos milisegundos para después ser reemplazado por la confusión e ira.
—Es una broma, ¿no?
Es una puta broma, para ponerme a prueba como siempre lo has hecho, para desafiarme.
Pero esta vez te has pasado.
—No puedo controlar mis palabras y las ganas de llorar, que sin darme cuenta se han escapado, dejando mis mejillas húmedas.
Sus palabras me han afectado tan rápido que apenas me doy cuenta que mi voz sonó… ¿herida?
—No, hija mía, no es una broma.
Su jet privado parece que tuvo un fallo en los motores de una de sus alas y, como no había lugar donde aterrizar, impactó en el océano Atlántico.
—Por primera vez puedo sentir que está siendo transparente conmigo, por primera vez no me muestra esa barrera que siempre ha tenido conmigo y con todo el mundo.
Por primera vez la veo llorar… mi madre está llorando.
—¿Estás segura?
—Es que no lo quiero creer.
No puedo… era el único que me dejaba ser un monstruo, el que me aceptaba como era, el que no ponía estúpidas reglas que seguir.
—Sé que no he sido… sé que me detestas, pero no te estoy mintiendo, Nefertary.
No jugaría con algo así, y menos si involucra a tu padre.
—Sus palabras son tan sinceras que, aun así, me cuesta creerlo.
Me niego a creerlo.
Me estoy comportando como una inmadura en estos momentos.
Dicen que las personas sienten algo cuando a alguien que quieren le pasa algo malo… yo no sentí nada… nada.
Volviendo a aclarar mi vista, veo que mi madre se está acercando para hablarme, o consolarme tal vez.
Con lo que yo reacciono y doy un paso atrás.
—Ni se te ocurra tocarme.
Te aborrezco y odio ser como tú.
¿Por qué no puedo ser una persona normal?
No sabes cuánto te odio.
—Hija, por favor… —¡CÁLLATE, SOLO CÁLLATE!
SIEMPRE ME HAS QUERIDO COMO LA PUTA CHICA PERFECTA, SIEMPRE ME HAS PUESTO A PRUEBA DESDE LO QUE PASÓ… LO QUE PASÓ CON AQUELLA NIÑA.
DESDE QUE ME DIAGNOSTICARON ESTE TRASTORNO, DESDE QUE DIJERON QUE SOY COMO TÚ Y AHORA ESTOY PEOR.
Él me dejaba ser el monstruo, me llevaba a su lugar de trabajo, donde las personas eran culpables, me dejaba hacerles lo que yo quisiera… era nuestro pequeño secreto.
No te lo podíamos contar.
—De repente siento sus brazos… me está abrazando, y eso me destroza aún más.
¿Por qué justo en estos momentos?
—Sé que he sido la peor madre del mundo.
Solo no quería que cometieras tantos errores de los cuales no te vas a arrepentir ni un poco, mi amor, mi reina.
No quiero que seas una mierda como yo.
—Me separo de ella bruscamente.
Está tan destrozada como yo.
—Quiero estar sola.
—Duda en dejarme ir, me quiere a su lado, pero yo no… yo la quiero lejos.
Solo asiente con la cabeza, dándome su comprobación.
Subo las escaleras recordando que él estaba aquí.
Solo quiero dormir, olvidar.
Esto nunca me había pasado.
Nunca me sentí tan destrozada como lo estoy ahora.
Abro la puerta de mi recámara y dejo la maleta caer al suelo.
Me dirijo al baño para darme una ducha, para relajarme un poco.
Cuando entro, veo mi reflejo en el espejo.
En mi vida me he visto así, tan… arruinada.
Me quito el uniforme del colegio, entro a la ducha, enciendo el grifo, siento caer las gotas de agua.
No me despedí de él, no le pude decir que lo quiero, no le pude decir que lo amo, que es algo sincero.
No quiero llorar… pero tampoco logro controlar mis lágrimas.
Nunca le dije que lo amaba en mi miserable vida.
<<—¿Dónde estamos?
—lo miro desconcertada.
—En un lugar donde puedes ser tú, por lo menos unas horas —me dice con una sonrisa en su rostro.
—Pero padre, sabes lo que opina mi madre de ser yo misma.
—Lo sé, hija.
Por eso será nuestro pequeño secreto.
Solo lo sabremos tú y yo.
Miro el lugar nuevamente y no es común.
Es de esos que salen en las películas, donde los mafiosos llevan a las personas que los traicionan para darles su merecido.
No es tan elegante ni tan asqueroso.
—No sabía que tenías negocios turbios —dejo de mirar el lugar para mirarlo a él, que lleva una sonrisa de que no puede negar lo que acabo de decir, ni contradecirme.
—No te lo tengo que negar.
Tu padre no es perfecto… y sabes, me sorprende…
—¿Te sorprende que saque mis propias conclusiones en cualquier situación y las diga tan relajada?
—le robo las palabras.
—Sí.
Por ello eres mi favorita de todos mis hijos.
—No puedo evitar que una sonrisa torcida salga a flote.
—Qué irónico.
Soy tu única hija, ¿lo recuerdas?
Antes de que pueda responder, entran unos hombres.
Dos de ellos traen a uno agarrado bruscamente.
Está golpeado un poco, algo nervioso también.
—¿Dónde lo dejamos, señor?
—le pregunta uno de los que trae al traidor.
Los dos parecen de unos treinta años, musculosos, atractivos.
En cambio, el hijo de puta parece de unos veintidós, el físico ni hablar, estaba bien para cualquiera chica.
Bueno… si lo quieren después de lo que pasará, porque solo quedará un cuerpo sin vida.
—Allí —señala mi padre a unas cadenas estampadas a la pared.
Los dos hombres solo asienten y lo llevan allá.
Le colocan las cadenas en los dos pies, las dos manos y en el cuello.
—Ahora, Nefertary, puedes divertirte.
—Quita la manta que cubría la mesa que está a nuestro lado.
En ella hay dagas, cuchillos, hachas, pistolas, escopetas, con sus municiones y todo.
Pero lo mejor es lo que mis ojos no pueden creer que tengo al frente… gas nitrógeno.
¡Oh, por Dios!, es el método más antiguo para tortura, uno de mis favoritos sin duda.
—No tengo ni que preguntarte si estás feliz, tu cara lo dice todo.
—Pues me has sorprendido —digo sin quitar la mirada de la mesa.
—Bueno, es todo tuyo.
Diviértete y no es necesario sacarle información o mantenerlo vivo.
Haz lo que tu instinto te dicte, mi psicópata.
—Solo asiento con la cabeza y él se retira, dejándome sola con el individuo.
Me acerco a él, quien levanta la mirada, parece desconcertado, preguntándose qué hago aquí.
—Niña, por favor, ayúdame.
—Mi cara tiene la sonrisa más diabólica y retorcida… me la puedo imaginar.
Estoy tan feliz de ser yo.
—Claro que te voy a ayudar, pero primero vamos a jugar un juego muy, pero muy divertido… y no soy una niña.
>> Fue el día más feliz de mi vida.
Tan solo tenía 14 años.
Me llevaba todos los sábados a aquel lugar.
Era mi desahogo de lo que tenía que soportar, en el colegio, en los centros comerciales, ser el centro de atención por ser la hija de alguien tan conocido.
Él me dejaba ser yo.
Salgo de la ducha, me dirijo hacia mi clóset, saco unas pijamas negras para ponérmelas.
Miro el reloj de mi escritorio… solo son las 2:33 de la tarde.
Solo quiero dormir y no me importa la hora.
Busco en mi mesita de noche unas pastillas para dormir, agarro el frasco y saco unas dos.
‘Por suerte hay una jarra con agua a un paso.
No me gustaría ir a la cocina en estos momentos.’ Me las tomo de un solo.
Espero acostada a que las pastillas hagan efecto.
Mientras eso ocurre no puedo parar de llorar… y detesto estar así.
Detesto que él ya no esté conmigo, aborrezco esa idea, aunque…
ya es una realidad…
¿no?
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns ¿Quién esperaba ese giro con el padre de Nefertary?
Porque ni yo mientras lo escribía.
Este capítulo fue un sube y baja de emociones, pero dime ¿qué opinas de la relación entre Nefertary y su madre?
¿Y qué te pareció ese flashback brutal con su padre?
¿Te imaginabas ese lado de ella a los 14?
Te leo en los comentarios.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com