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Lo Que Nadie Ve - Capítulo 7

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7: Capítulo 06 7: Capítulo 06 NEFERTARY I will resurface like I always have —¿Señorita Nefertary, necesita que la ayude?

—No, gracias, estoy bien —le digo sin desviar la mirada de los trozos de fruta que estoy cortando.

Ayer, después de 10 minutos de haberme tomado las pastillas, quedé completamente dormida; no me desperté en todo el transcurso de la tarde hasta las 9:23 de la noche, estando mucho mejor, a excepción de una nefasta hambre que me dio y tuve que bajar a la cocina para comer algo.

Cuando iba subiendo las escaleras para ir a encerrarme en mi habitación, ya después de haber comido algo, escuché unos ruidos en el despacho de mi padre.

Fui a asomarme y encontré a mi madre ahí, completamente embriagada, no paraba de llorar, y no lo podía creer; de alguna forma, se veía tan vulnerable, tan débil.

No la interrumpí para nada, tenía que desahogarse, y yo no soy buena para consolar a las personas.

Ayer fue el peor día de mi puta vida, pero hoy es otro día, yo no vivo en el pasado, no soy de esas personas, yo vivo en el presente.

—¿Señorita, en serio no necesita que la ayude en algo?

—dice la criada, cuyo nombre es Elizabeth.

—Okey, necesito que termines de cortar las frutas, mientras yo hago los panqueques —le ordeno para que deje de insistir.

Estaba muerta ayer y hoy renací.

Ya está muerto, no puedo hacer nada, solo vengarme, hacerle pagar a la persona que planeó aquel asesinato, porque no es casualidad, no es un simple accidente; él tenía muchos enemigos.

—Elizabeth, ¿quién ha dejado a mi madre en su habitación?

—le pregunto sin rodeos, ya que en el estado en que se encontraba ayer, era imposible que subiera las escaleras sola e ir a su habitación.

—Yo, señorita —esta vez sí me volteó para mirarla.

Desde que tenía 10 años recuerdo que ha trabajado en esta mansión; siempre ha sido buena en sus labores, una excelente persona, en la que puedes confiar, ha guardado muchos secretos.

—¡Gracias!

—le digo gentilmente, esta vez es sincero.

Solo asiente.

—Ya están los panqueques, ¿has terminado de cortar la fruta?

—Sí, señorita.

—Bien —digo colocando los panqueques en el plato.

Me dirijo hacia la nevera para servir un vaso de jugo de naranja, también aprovecho para agarrar una jarra de agua.

—Señorita, tenga —me extiende la mano para darme unas pastillas, son para la resaca.

Me dispongo a agarrarlas.

—¡Gracias!

Ahora le llevaré el desayuno —le digo dejando las pastillas en la bandeja, donde llevo unos panqueques con miel, huevos revueltos, ensalada de frutas, yogur, jugo de naranja, una jarra de agua y un vaso vacío extra.

Me dispongo a subir las escaleras con cuidado, a ver que no vaya a cagarla, que se me caiga la bendita comida; tal vez no se la coma toda o tal vez sí, dependiendo si solo bebió vodka, ron, entre otras cosas que hay en el mini bar de la mansión, desde toda la tarde de ayer hasta en la noche, o quién sabe, y no ha comido desde entonces.

Ya después de haber superado la prueba de que no se me caiga la comida en las escaleras, prosigo a entrar a su habitación.

—¿Pero qué carajos?

—exclamo—.

Te ves radiante, ¿también resucitaste?

—yo nunca he usado ese vocabulario delante de ella; ayer parecía una mujer que ya no quería vivir porque su esposo se ha muerto.

Ella está ahí parada, allí en frente de mí, mirándome con un vestido rojo de cojones, maquillada, el cabello lo tiene espectacular, no hecho un nido de pájaros como ayer.

—¡Buenos días!

—me dice.

—¡Buenos días!

Te traje el desayuno, y perdón por mi voca…

No me deja terminar la frase.

—No te disculpes, es algo gracioso oírte hablar así, pero no te acostumbres —dice mientras se dirige a mí—.

Pero qué delicioso se ve esto, ¿lo ha preparado Elizabeth?

—No, yo —me mira sorprendida, ya que no recuerdo cuándo fue la última vez que le preparé el desayuno y se lo traje a su habitación.

—¡Gracias!

—una sonrisa genuina aparece en su rostro, está pura y verdadera.

—Okey…

necesito hablar contigo, madre, si quieres después de que termines de desayunar.

—Ahora está bien, ¿de qué se trata?

—dice agarrando la bandeja para sentarse en el sillón aux lady color negro, para desayunar.

—Bueno, las preguntas y aclaraciones son las siguientes: primero, ¿han encontrado el cuerpo de mi padre?

Lo digo porque como impactó el jet en el océano, tal vez no se haya quemado; segundo, como ahora te toca hacerte cargo de las empresas tú sola, voy a encargarme de los negocios turbios; tercero, no creo que solo fue un accidente, ya que a mi padre no le caía bien a todos que digamos; y cuarto, ¿ya salió en las noticias lo de mi padre?

—termino de decir todo sin rodeos y por lo menos no le he quitado el apetito, ya que está comiendo como si nada.

‘Gran avance’.

—Vale…

hasta el momento al parecer sí ha salido lo del accidente en las noticias, pero no han dicho los nombres de quienes estaban en ese jet; al parecer el jet, o lo que ha quedado, está a unos 67 metros bajo el agua.

Ya hay buzos buscando los cuerpos, también no se sabe muy bien cómo fue que sucedió.

Pensé lo mismo, que no solo fue un accidente lo de tu padre y…

—esta deja de desayunar y prosigue a mirarme—.

No creo que estés preparada para eso aún.

—¿En verdad crees que me importa tu opinión?

Por favor, no hagas el ridículo, madre.

—Ser una perfecta mentirosa, perfecta manipuladora, llevar una doble vida por no ser solo yo y crees que no soy capaz de tener otra vida más, de no poder controlarlo.

Te equivocas en esa parte.

—Bien, pero quiero que me digas cómo vas a organizarte con el colegio, tu vida social, tus cursos, tu alimentación y entre otras cosas —obvio que estoy preparada para responder.

—Okey, 6:30 am: rutina de la mañana, bañarme, alistarme y desayunar.

7:38 am: debo estar en el colegio.

2:00 pm: las clases terminan.

2:30 pm: ya debo estar en casa.

3:00 pm: curso de japonés hasta las 4:00 pm en casa, seguido de ruso y mandarín, solo los días de semana.

6:00 pm: tareas escolares, tiempo de estudio.

8:30 pm: cena hasta las 9:00 pm; a esa hora debería ir a ese lugar, llegaría a las 9:43 pm, haría lo que tengo que hacer allá hasta las 12:00 am, estaría aquí a las 12:43 am, tomaría otra ducha, repasaría o estudiaría, adelantaría tareas escolares hasta las 2:30 am; a esa hora ya debería de estar durmiendo también o preparándome para dormir.

Dormiría en total 4 horas, los días de semana.

> > Los fines de semana me levantaría a las 7:30 am, me ducharía para hacer ejercicio en el gimnasio de la mansión.

A las 8:35 am ya habría acabado y debería darme otra ducha.

9:00 am: desayunar.

A las 9:25 am ya debería terminar y dirigirme al auto para ir al entrenamiento de voleibol que comienza a las 10:00 am hasta las 12:00 del mediodía.

A las 12:16 debería estar en una de las cafeterías para almorzar hasta las 12:47; ya debería terminar para ir al entrenamiento de box que es de 1:00 pm hasta las 2:40 pm.

Después iría al último entrenamiento de defensa personal que es en la mansión, donde debería estar ya a las 3:30 pm.

Treinta minutos de sobra para descansar un poco, porque a las 4:00 pm hasta las 6:00 pm comienza el entrenamiento.

6:30 pm: ya debería estar en el auto para ir a ese lugar, solo serían los sábados.

A las 7:13 pm ya estaría allá y regresaría a las 10:30 pm.

A las 11:13 pm ya estaría en casa, me acostaría a dormir a las 11:40 pm.

El domingo sería igual a diferencia de que no iría allí, desde las 6:00 pm tendría más tiempo para adelantar, hacer o estudiar por si hay alguna prueba o examen sorpresa.

Me acostaría a las 11:00 pm.

Y haría todos los días el mismo transcurso —le digo sin una sola pausa.

—Me gusta cómo estás pendiente de tus cosas, pero…

—el maldito “pero”—.

¿El almuerzo los días de la semana, la cena los fines de semana, tus fiestas los domingos, las actividades escolares?

—El almuerzo sería en el colegio, la cena en ese lugar, las fiestas los domingos que hago para hacer creer que mi popularidad son cada 15 días; sería pospuesta la fiesta de regreso escolar este domingo a causa de la muerte de mi padre, pero si tú quieres que las haga de todos modos sería a las 8:00 pm hasta las tres de la madrugada, que se va todo el mundo, yo estaría aquí a las 4:00; solo dormiría dos horas y treinta minutos, o solo iría por unas 3 horas.

—Una cosa es tener toda tu vida organizada, y otra seguir con ella…

solo te advierto, Nefertary, si bajas tus calificaciones, si faltas a algunos de tus cursos, si tu alimentación es a cualquier hora, y no como la acabas de decir, si no puedes manejar nada, estás fuera; encárgate de eso y sin reproches, ¿entendido?

—en pocas palabras dijo que sí, pero que yo sepa solo le advertí, no le pedí permiso; ni al caso, esto está de puta madre, joder.

—Ha quedado todo claro, madre.

—Excelente, puedes retirarte si eso era todo.

No, espera, tengo algo que decirte —dice antes de que me diera media vuelta para largarme.

—¿Sí?

—Ya que estás en tus últimas semanas de tu curso de mandarín, tendrás un curso para aprender hebreo.

—Okey, ¿eso es todo?

—Sí, que tengas un excelente día —pues, ¿¡gracias!?

Me doy media vuelta para largarme e irme a mi amado colegio.

Hebreo, otro idioma más; ¿cuántos quieres que hable?

Ya sé inglés, español, francés, alemán, italiano, portugués, y eso que no estoy contando mandarín —que me faltan unas semanas—, ruso —unos dos meses— y japonés —unos cuatro meses—; o sea, cuando termino de aprender a hablar un idioma, comienza otro: hebreo.

‘Ya me veré en clases de coreano y árabe’; para mi suerte, para mí es fácil aprender cualquier cosa.

—Señorita, ya está la limusina lista —dice el chófer; ni me había dado cuenta que ya estaba acá afuera, estaba bien concentrada con los putos idiomas que tengo que aprender o ya sé hablar.

En el auto, debería dejar de ir en limusina, ‘llama mucho la atención’; podría ir en mi Bugatti La Voiture Noire, color negro, regalo de mi padre por cumpleaños #16; no llamaría mucho la atención.

Ya dentro de la limusina, prosigo a buscar mi móvil en la maleta para llamar a Lucia; esta no contesta, debe estar durmiendo.

O sea, si yo hago lo mismo se enoja; no me queda otra opción que dejarle un audio, donde le digo que no puedo hacerme cargo de Martina, que igual tiene a Valentina, una compañera de su salón; esta que está aquí no va a estar de niñera, ya tiene edad suficiente para cuidarse ella sola, ¿no?

✧────── ༉───✦───༉ ─────✧ Ya dentro del colegio, faltando unos treinta minutos para que comiencen las clases, me dirijo a la biblioteca, ya que las ratas no van mucho por allá —solo en los trimestrales—, para leer un libro o mejor dicho, distraerme de algo.

Tengo que admitir que lo único que me gusta de este internado es la biblioteca: es arte puro, elegancia, hay variedad de lo que quieras leer: fantasía, misterio, autoayuda, fisiología, etc.

Suerte que no tengo que elegir cuál voy a leer, porque lo traigo en la mochila.

Ya en la biblioteca subo al segundo piso; tiene un lugar donde se puede apreciar las montañas que rodean el colegio.

Es espectacular.

Pensé que no había nadie, ya que es temprano y no estamos en semanas de exámenes, pero me equivoqué.

—El gen egoísta, excelente opción —digo llamando su atención.

—¡Gracias!, cisne mudo —le sonrío con un poco de malicia.

—¿Te importa irte?

Estás en mi lugar —digo señalando la mesa donde está.

—No sabía que era propiedad de Nefertary Ibagon.

—No era, es, y ya estás informado.

—Pues no pretendo irme, y vine primero que tú —vuelve a leer su libro.

En fin, es mi lugar de paz y no me voy a ir.

Tomo asiento en la silla que está libre, quedando frente a él.

Prosigo a sacar mi libro de la mochila para empezar a leer.

—¿Ladrón de almas?

¿Es en serio?

—vamos con las faltas de respeto a mi libro, eso ni de coña se lo permito.

—¿Qué puta ostia te importa a ti lo que yo lea, Michael?

—se echa a reír.

—Aquí no, no uses ese vocabulario, cuida tu popularismo, la chica perfecta, etc.

—su voz se vuelve un poco más ronca de lo normal.

—¿Por qué no?

—este se muerde el labio inferior.

Carajo, ¿soy yo o lo estoy matando cuando le hablo con voz seductora?

Hace unos segundos lo quería matar y ahora estoy en este plan, qué puta bipolar soy.

—Solo no me saques de mi autocontrol aquí, sigamos en lo que estábamos —vuelve a dirigirse a su libro.

—¿Quién eres tú para decirme qué hacer y para opinar de lo que leo?

—Solo la única persona a la que le hablas así, que sabe que tienes que mantener un margen ante estas personas, no se sabe si habrá algún sapo por aquí que te escuche ese vocabulario y se lo cuente a todo el colegio —lo dice sin dejar su libro; la verdad tiene razón.

—No porque tenga lo que tenga significa que tenga que leer libros de manipulación —digo cambiando el tema—, o como torturan a las personas —porque eso ya lo sé y creo que deberían darme la pena de muerte por mis crímenes, que no son nada inocentes, la verdad—.

Al terminar la frase me arrepiento de haber dejado que mi boca hablara en vez de callarla, mordiéndome la lengua.

—Buen punto —deja el libro sobre la mesa, se inclina un poco apoyando sus codos sobre ella—.

¿Cómo estás?

—hasta ahora pregunta eso el idiota.

—Excelentemente, ¿por qué la pregunta?

—Ese brillo en tus ojos está un poco apagado, cualquiera persona no lo notaría, pero como ambos sabemos que yo no soy cualquiera, es obvio que algo muy grave te pasó.

Y sé que tú no eres de ponerte triste por cualquier cosa, ni de las que pueden acabar contigo tan fácil —como esos ojos verdes pueden transmitir tranquilidad, y como ese cerebro adivina todo, la puta ostia, ¿de dónde salió este tipo?

—No pretendo decírtelo —mi voz suena más fría de lo normal.

—¿Fue tan grave así…?

Sí, fue muy fuerte al parecer —lo dice más para él que para mí—.

De todos modos lo abrigaré —dice mientras se incorpora, guarda el libro en su mochila, se levanta del asiento—.

Que tengas un buen día —y con esas palabras me da la espalda y empieza a caminar.

—Igual todos se enterarán, no será necesario —lo digo apenas en un susurro.

Sé que la muerte de mi padre no fue un accidente y quienes estuvieron involucrados en ello lo van a pagar muy caro, van a aborrecer el día que nacieron.

Este no será una simple venganza, será el juego más divertido de la historia, muy satisfactorio para mí, pero una puta pesadilla para ellos.

‘Volveremos a los castigos de la Edad Media con una mezcla de actualidad’.

Va a ser súper divertido, demasiado, diría yo.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Amy_rns ¿Alguna vez han sentido que alguien puede leer su alma con solo una mirada?

¿Qué harían si el dolor se convierte en el motor para planear la venganza perfecta?

Nefertary no es una chica común, y su juego apenas comienza.

¿Quién crees que saldrá perdiendo en esta batalla?

¿Te atreves a descubrirlo conmigo?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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