Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 102
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
102: La presión invisible 102: La presión invisible **Emma** El semestre había terminado.
Contra todo pronóstico, lo habíamos logrado sin sobresaltos visibles.
Exámenes, entregas finales, rutinas humanas.
Demasiado normales para lo que realmente se movía bajo la superficie de nuestras vidas.
Demetri no había vuelto a manifestarse de manera directa.
Ninguna carta.
Ningún objeto.
Ninguna sombra demasiado cercana.
Pero yo lo sabía.
Eso también era una forma de advertir.
No estaba aquí… como quisiera.
Pero seguía presente.
Las manadas no bajaron la guardia ni un solo día.
Turnos más largos.
Vigilancias cruzadas.
Acuerdos silenciosos.
Cuando Jacob patrullaba, yo permanecía en casa de los Cullen.
Cuando estaba con él, siempre había alguien más cerca de lo que parecía casual.
Vivíamos en una calma tensa, frágil, como un cristal que todos sabíamos podía romperse con el mínimo golpe.
Esa mañana salí temprano hacia la casa de los Cullen.
Era día de alimentarme, y como siempre, la reserva estaba lista para mí.
Ordenada.
Precisa.
Carlisle jamás dejaba nada al azar.
Agradecí en silencio esa rutina; me daba una sensación de normalidad que necesitaba más de lo que admitía.
Después regresé con Jacob.
Él se preparaba para patrullar hasta bien entrada la tarde, y yo decidí aprovechar ese tiempo para caminar un poco.
Pensar.
Respirar.
Era una costumbre mía desde antes, incluso desde el monte Logan: aislarme lo suficiente para escucharme sin interferencias.
Cerca del río, el aire era distinto.
Más húmedo.
Más vivo.
Me senté un momento, cerré los ojos… y entonces ocurrió.
No fue un sonido.
No fue una imagen.
Fue presión.
Una tensión repentina en mi mente, como si algo invisible hubiera apretado un punto exacto dentro de mi cabeza.
Mi don reaccionó de inmediato, tensándose como un músculo forzado sin previo aviso.
Abrí los ojos, alerta, escudriñando el entorno.
Nada.
No había rastros.
No había presencias.
No había sombras fuera de lugar.
Pero la presión no cedía.
Al contrario.
Mi don se activó solo, sin que yo lo llamara, y esa fue la señal más aterradora.
Sentí un mareo brutal, el mundo inclinándose de forma antinatural.
Llevé una mano a mi estómago, pero fue inútil.
Las arcadas llegaron sin aviso y caí de rodillas.
Vomité.
Toda la sangre que había ingerido esa mañana.
El sabor metálico me quemó la garganta mientras mi cuerpo se debilitaba de una forma que nunca había sentido antes.
No era solo físico.
Era como si algo me estuviera drenando desde dentro, como si mi propia esencia se replegara en defensa.
Intenté incorporarme.
No pude.
La vista se me nubló, los sonidos se apagaron, y el frío comenzó a extenderse desde el pecho hacia las extremidades.
Supe, con una claridad aterradora, que no era un ataque común.
No era Demetri de frente.
Era algo peor.
Antes de que todo se volviera negro, mi mente se aferró a un solo pensamiento, una súplica silenciosa que lancé al vacío con lo último que me quedaba de conciencia.
Edward… ayúdame.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com