Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 106

  1. Inicio
  2. Lobo solitario, de vuelta al amor
  3. Capítulo 106 - 106 Cuando el cuerpo sabe antes que la mente
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

106: Cuando el cuerpo sabe antes que la mente 106: Cuando el cuerpo sabe antes que la mente **Emma** Desperté sin abrir los ojos.

Lo supe porque el mundo estaba ahí, pero no pesaba.

No dolía.

No exigía nada de mí.

Era como flotar bajo el agua sin ahogarme, con una quietud que no recordaba haber sentido nunca.

Había un murmullo a mi alrededor.

Voces bajas.

Pasos contenidos.

El leve crujir de la madera bajo pies que se movían con cautela, como si temieran despertarme con solo existir.

Respiré.

Ese fue el primer aviso de que algo no estaba bien… o de que algo estaba **demasiado** bien.

Mi respiración no me pertenecía del todo.

Era mía, sí, pero no estaba sola en mi pecho.

Había un pulso distinto, una cadencia nueva, una vibración suave que no provenía de mi don tal como lo conocía.

No era amenaza.

No era defensa.

Era presencia.

Abrí los ojos despacio.

El techo blanco de la casa de los Cullen apareció sobre mí, nítido.

La luz era tenue, filtrada con cuidado.

Sentí una mano cálida aferrada a la mía con desesperación contenida.

—Emma… La voz de Jacob era un hilo tenso a punto de romperse.

Giré apenas la cabeza y lo vi ahí, inclinado hacia mí, los ojos enrojecidos, el cuerpo rígido como si hubiera estado conteniéndose durante horas.

Su alivio fue inmediato, brutal, casi doloroso de ver.

—Estás despierta —susurró, como si al decirlo demasiado alto pudiera perderme otra vez.

Intenté hablar, pero antes de que las palabras salieran, **mi don reaccionó**.

No como siempre.

No fue una expansión ni una barrera consciente.

Fue un repliegue automático, una reorganización interna, como si algo dentro de mí hubiera reclamado prioridad absoluta.

Sentí una presión sorda en la sien, no dolorosa, más bien… protectora.

Edward estaba de pie al otro lado de la habitación.

Lo vi tensarse al mismo tiempo que yo sentía el cambio.

Sus ojos se afilaron, no por amenaza, sino por desconcierto.

—Carlisle… —dijo en voz baja—.

¿Lo sientes?

Carlisle, que acababa de entrar a la habitación, se detuvo en seco.

No se acercó de inmediato.

Me observó como quien contempla algo frágil y sagrado al mismo tiempo.

Extendió la mano con cautela, no para tocarme, sino para **examinar**.

Y entonces ocurrió.

Mi don reaccionó **contra él**.

No lo rechazó, no lo repelió con violencia… simplemente **no le permitió atravesar del todo**.

Carlisle retiró la mano lentamente.

El silencio que siguió fue absoluto.

Bella se llevó una mano a la boca, conteniendo un jadeo.

Rosalie frunció el ceño, alerta, protectora.

Esme dio un paso al frente, llevándose una mano al pecho, como si hubiera comprendido algo sin saber cómo.

Jasper cerró los ojos por un instante, abrumado.

—No es hostil —dijo finalmente—.

No hay miedo… hay… cuidado.

Mucho cuidado.

Yo tragué saliva.

—No soy solo yo —dije, con la voz ronca—.

¿Verdad?

Jacob se quedó inmóvil.

Sentí cómo su mano se cerraba aún más alrededor de la mía.

—Emma… —empezó, pero no pudo continuar.

Carlisle inhaló profundamente.

No necesitaba hacerlo, pero era un gesto humano que usaba cuando algo lo desbordaba incluso a él.

—Tu campo —dijo despacio— no está reaccionando como antes.

No está diseñado para defenderte… está diseñado para **preservar**.

Edward apartó la mirada un segundo.

—Hay pensamientos que no puedo oír —admitió—.

No porque estén bloqueados… sino porque **no son tuyos**.

El mundo se inclinó ligeramente.

Mi corazón —o lo que fuera que latía en mi pecho— aceleró.

—Carlisle… —susurré— dime la verdad.

Sin rodeos.

Él me sostuvo la mirada.

—Necesito confirmarlo —respondió—.

Científicamente.

Ya tomé muestras de sangre antes de que despertaras.

Pero, Emma… —hizo una pausa—, si esto es lo que creo que es, tu cuerpo lo supo mucho antes que nosotros.

Bella se acercó con cuidado y tomó mi otra mano.

—No estás sola —dijo con firmeza—.

Sea lo que sea, lo enfrentaremos juntos.

Rosalie habló entonces, con una voz inesperadamente suave.

—Te protegió —dijo—.

Lo que sea que llevas… te protegió a ti primero.

Esme no dijo nada.

Solo se inclinó y me besó la frente, con una ternura que me hizo arder los ojos.

Horas después —o tal vez fue solo una— Carlisle regresó al salón con el rostro grave.

Jacob no se movió de mi lado ni un segundo.

Edward se irguió.

—Confírmalo —dijo.

Carlisle asintió lentamente.

—Tus niveles hormonales no siguen ningún patrón humano estándar —explicó—.

Pero tampoco vampírico ni licántropo.

Sin embargo… hay una constante.

Una actividad celular acelerada y organizada.

Vida en desarrollo.

Jacob dejó escapar un sonido ahogado.

—¿Vida…?

—repitió.

Yo cerré los ojos.

Y entonces lo entendí.

No como dato.

No como diagnóstico.

Como certeza.

—No me desmayé —susurré—.

Mi cuerpo estaba haciendo espacio.

Carlisle me miró con respeto absoluto.

—Sí —dijo—.

Exactamente eso.

Jacob apoyó la frente en mi mano, temblando.

—Te prometo —murmuró— que no permitiré que nada te haga daño.

A ti… ni a lo que viene contigo.

Edward observó la escena con los ojos brillantes.

—Nunca pensé —dijo en voz baja— que una oración tan antigua pudiera responderse de esta manera.

Y mientras el mundo volvía a respirar a mi alrededor, comprendí algo más: Esto no era solo un comienzo.

Era un **punto de no retorno**.

Y, por primera vez, no sentí miedo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo