Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 107
- Inicio
- Lobo solitario, de vuelta al amor
- Capítulo 107 - 107 Cuando la vida pronunció mi nombre
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
107: Cuando la vida pronunció mi nombre 107: Cuando la vida pronunció mi nombre **Jacob** Papá.
La palabra no me cabía en la cabeza.
No al principio.
La escuché —*vida*— salir de la boca de Carlisle como si fuera un concepto lejano, algo que no me pertenecía todavía, y aun así me atravesó el pecho con una fuerza que me dejó sin aire.
Vida.
Dentro de Emma.
Dentro de **nosotros**.
¿Cómo…?
La pregunta se repetía sin orden, sin lógica.
Emma y yo habíamos estado juntos muchas veces antes del matrimonio.
Muchas.
Habíamos asumido —yo más que ella, quizá— que no era posible.
Que su naturaleza era demasiado extraña, demasiado híbrida, demasiado… imposible para algo tan humano como concebir.
Los vampiros eran estériles.
Los lobos no éramos precisamente un manual médico claro.
Emma… Emma era un territorio sin mapas.
Así que sí, lo había dado por descontado.
Y entonces Carlisle dijo *vida*.
Y algo se movió dentro de mí.
No fue miedo.
No fue euforia.
Fue… calor.
Un calor raro, profundo, casi ancestral, como si una parte muy vieja de mí —más vieja que el lobo, más vieja que la rabia, más vieja incluso que el dolor— hubiera despertado solo para decir: *esto importa*.
Miré a Emma.
Seguía pálida, cansada, pero viva.
Ahí.
Con los ojos abiertos.
Con esa calma extraña que solo ella tenía cuando algo enorme estaba ocurriendo y ya lo había aceptado antes que nadie.
—No me desmayé… —había dicho—.
Mi cuerpo estaba haciendo espacio.
Espacio.
Para algo que venía.
¿Para *alguien*?
Tragué saliva.
Papá.
La idea volvió, esta vez más clara, más insistente.
Yo.
Jacob Black.
El mismo que pasó años creyendo que su destino era perder, romperse, quedarse atrás.
El mismo que no sabía qué hacer con su rabia ni con su amor.
¿Ese tipo podía ser padre?
Y entonces vino la otra pregunta.
La que nadie dijo en voz alta, pero que flotaba en la habitación como una nube cargada: ¿Qué demonios iba a salir de ahí?
¿Un niño?
¿Una niña?
¿Un híbrido imposible?
¿Un hombre lobo vampiro?
La sola idea era absurda.
Y, sin embargo, después de Renesmee, después de Emma, después de todo lo que habíamos visto… ¿quién era yo para decir *esto no puede pasar*?
Estaba tan atrapado en ese torbellino mental que casi no escuché la carcajada.
—Pero ¿cómo no va a estar embarazada?
—dijo Emmett con toda la naturalidad del mundo—.
¿Un encierro de tres días?
Vamos, era estadísticamente obvio.
El silencio fue inmediato.
Alice se giró como un látigo.
—¡Cállate, Emmett!
—le espetó—.
Este no es el momento para tus comentarios fuera de lugar.
¿No ves lo delicado del asunto?
Emmett parpadeó, genuinamente confundido.
—¿Qué?
—preguntó—.
El perrito estaba acumulando y el golpe fue certero.
Y entonces se rió.
Se rió de verdad, con esa risa profunda y contagiosa que rebotó por toda la casa Cullen como si nada estuviera pasando.
Nadie más rió.
Rosalie lo miró como si evaluara arrancarle la cabeza.
Edward suspiró, resignado.
Bella se llevó una mano a la frente.
Alice cruzó los brazos, fulminante.
—Te juro que algún día… —murmuró Alice.
—Eh, eh —continuó Emmett, levantando las manos—.
Yo solo digo lo evidente.
La familia está creciendo.
Y este par —nos señaló a Emma y a mí— nos van a llenar la casa de niñitos.
Mi cerebro se quedó enganchado en esa palabra.
*Niñitos.* Renesmee apareció entonces, como si hubiera estado esperando su turno.
Sus ojos brillaban.
—¡Un primito!
—dijo, encantada—.
Yo te voy a ayudar a cuidar al bebé, tía Emma.
*Bebé.* La palabra me cayó encima como una ola.
Bebé.
Miré mis manos.
Grandes.
Temblorosas.
Manos que habían peleado, destruido, defendido.
Manos que ahora, de pronto, tendrían que aprender a sostener algo pequeño.
Frágil.
Sagrado.
—Que alguien me pellizque… —murmuré—.
Seguro estoy soñando.
Pero Emma apretó mi mano.
Y su pulso —ese pulso nuevo, compartido— me dijo que no.
No estaba soñando.
Mi vida acababa de cambiar otra vez.
Estaba ante algo que no había considerado una posibilidad y sin embargo, estaba ahí como una realidad.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com