Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 139

  1. Inicio
  2. Lobo solitario, de vuelta al amor
  3. Capítulo 139 - Capítulo 139: Viejos amigos de la familia
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 139: Viejos amigos de la familia

**Anthony**

El bar seguía siendo el mismo.

Luces bajas, música lenta, conversaciones que no buscaban ser oídas. Un lugar donde nadie preguntaba demasiado y todos fingían no ver lo evidente. Aquí no había humanos distraídos ni vampiros moralistas. Solo criaturas que aceptaban lo que eran… o que estaban cansadas de fingir lo contrario.

Entré sin apuro.

No era la primera vez que venía, pero esa noche el aire se sentía distinto. Más cargado. Como si algo me estuviera esperando.

—Llegas puntual —dijo una voz a mi espalda.

No me sobresalté. Ya lo había sentido.

Me giré despacio.

Estaba apoyado contra la barra, vestido de negro como si el color fuera una extensión natural de su cuerpo. Elegante, tranquilo, con esa sonrisa leve que no prometía nada bueno. Sus ojos se clavaron en los míos con una intensidad incómodamente familiar.

—Nos conocemos —afirmé, más que pregunté.

Sonrió un poco más.

—De más formas de las que imaginas.

Pidió dos bebidas sin consultarme. Cuando el vaso llegó a mis manos, lo olí antes de probarlo.

—No bebo sangre humana —dije.

—Lo sé —respondió con calma—. Por eso mismo me parecías interesante.

Le di un sorbo. No estaba mal. Demasiado controlado para mi gusto.

—¿Quién eres? —pregunté al fin.

—Un viejo amigo de la familia —dijo, como si fuera la cosa más natural del mundo—. O al menos lo fui… antes de que decidieran que mi estilo de vida era incompatible con su código moral.

Ahí estaba.

Los Cullen.

—Ya sabes cómo son —continuó—. Reglas. Contención. Autocontrol. Como si negar lo que somos nos hiciera mejores criaturas.

No respondí. Esperé.

—Nunca entendí eso —prosiguió—. Es como decirle a un león que no coma carne. Va contra natura. Y tú, Anthony… —pronunció mi nombre con una familiaridad que me erizó la piel— tú eres un depredador.

Lo miré fijo.

—No mato humanos.

—No dije que lo hicieras —replicó con suavidad—. Dije que lo deseas. Y no me mires así, no es una acusación. Es una observación. Tu naturaleza te reclama. ¿O me equivoco?

Apreté la mandíbula.

—Mi familia me enseñó a elegir —respondí—. No somos esclavos de nuestros impulsos.

Demetri ladeó la cabeza, divertido.

—Ah… la elección. La palabra favorita de quienes nunca han probado la verdadera libertad.

Apoyó los codos en la barra y se inclinó un poco hacia mí.

—Dime algo —susurró—. Cuando cazas animales, cuando te alimentas como ellos te enseñaron… ¿te sientes completo?

No contesté de inmediato.

—Es suficiente —dije al fin.

—Suficiente no es lo mismo que pleno —corrigió—. Tú lo sabes. Yo lo sé. Y créeme… no te juzgo por ello.

Hubo un silencio tenso entre nosotros. La música subió un poco de volumen, como si el lugar mismo quisiera ocultar nuestra conversación.

—No vine a convencerte de nada —añadió—. No aún. Solo quería conocerte. Verte sin filtros. Sin la sombra constante de tus tíos, de tu madre, de ese… padre tan protector.

Su sonrisa se volvió más afilada.

—Eres mucho más de lo que te han permitido ser.

Me puse de pie.

—No hables de mi familia —dije en voz baja.

Demetri alzó las manos en un gesto conciliador.

—Jamás los ofendería —aseguró—. Después de todo, les debo mucho. Incluso a ti… aunque aún no lo sepas.

Antes de que pudiera responder, se incorporó también.

—Nos volveremos a ver, Anthony —dijo—. No porque yo te persiga… sino porque un día, cuando el ruido de las reglas sea demasiado fuerte, vas a buscar silencio. Y yo sé exactamente dónde encontrarlo.

Se alejó sin prisa, perdiéndose entre las sombras del bar.

Me quedé allí unos segundos más, con el vaso intacto en la mano.

No estaba convencido.

No estaba seducido.

Pero tampoco estaba tranquilo.

Y eso… eso era lo verdaderamente peligroso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo