Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 144

  1. Inicio
  2. Lobo solitario, de vuelta al amor
  3. Capítulo 144 - Capítulo 144: Instintos en equilibrio inestable
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 144: Instintos en equilibrio inestable

**Anthony**

La universidad era un terreno extraño para mí.

Había demasiados estímulos, demasiadas miradas, demasiadas invitaciones silenciosas. No era que me faltaran oportunidades; al contrario, la abundancia era parte del problema. Me había impuesto una regla sencilla: mantenerme a raya. No porque no pudiera, sino porque sabía lo fácil que era cruzar una línea que después costaba volver a trazar.

Y entonces apareció ella.

Rubia, segura de sí misma, de esas personas que no piden permiso para ocupar espacio. Su mirada no ofrecía promesas románticas ni futuros posibles; ofrecía algo mucho más honesto y peligroso: descontrol sin compromisos, deseo sin preguntas, una invitación directa a soltar las riendas.

Eso me gustó.

Le seguí el juego con la misma naturalidad con la que ella me lo propuso. Nos alejamos del ruido, del campus, de las miradas curiosas. El beso fue inmediato, cargado de una tensión que no necesitaba palabras. Su piel era cálida, viva, distinta a todo lo que conocía. Esa diferencia despertó algo en mí que prefería mantener dormido.

Cuando mis labios rozaron su cuello, sentí el pulso acelerado bajo su piel. La tentación fue intensa, casi abrumadora. Me obligué a detenerme. No por falta de deseo, sino por control. Ella, en cambio, no parecía querer frenos; pedía más con una insistencia que me recordó lo frágiles que podían ser los humanos frente a lo que no comprendían del todo.

Decidí sacarla de ahí.

La moto fue una huida perfecta: velocidad, viento, distancia. No vi a Elliot, pero lo sentí. Y luego supe que me había visto. *Diablos.* No había pasado desapercibido.

La llevé a una casa en Seattle que pertenecía a mi familia, casi siempre vacía. Un lugar seguro, controlado. Sabía que debía ser cuidadoso; los humanos lo son todo menos resistentes. Aun así, cuando todo terminó, supe que había dejado marcas: pequeños moretones, rastros visibles de una intensidad que para mí era contenida y para ella, desbordante.

Confirmación inevitable: eran frágiles.

La dejé en su casa sin promesas ni despedidas largas. Dormía, tranquila, ajena a mis conflictos. Yo, en cambio, sentía una inquietud que no se disipaba. Necesitaba un lugar donde no tuviera que medir cada gesto, donde la fuerza no fuera una amenaza, donde nadie se rompiera con facilidad.

Así que tomé el camino conocido.

El bar sin nombre. El lugar donde no hacía falta fingir.

Sabía que allí alguien me esperaba.

Y, por primera vez en mucho tiempo, no estaba seguro de si iba para encontrar respuestas… o para complicar aún más las preguntas que ya me perseguían.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo