Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 152

  1. Inicio
  2. Lobo solitario, de vuelta al amor
  3. Capítulo 152 - Capítulo 152: El umbral del silencio
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 152: El umbral del silencio

**Elliot**

El dolor no era el problema.

Eso fue lo primero que entendí.

En mi forma de lobo, el dolor se volvía lejano, casi ajeno, como un eco amortiguado. Los huesos no pesaban, la culpa no cortaba, la tristeza no mordía. Todo era instinto, presencia, fuerza. **Ahí no dolía amar sin ser elegido.** Ahí no dolía sentirme menos.

Lo que no me permitía volver era precisamente eso:

el miedo a regresar a un cuerpo donde el dolor sí tenía nombre.

Mi conciencia humana estaba dormida, envuelta en una niebla espesa. No desaparecida… solo escondida. Y el lobo, mi lobo, permanecía alerta, protegiéndome de aquello que no sabía cómo enfrentar.

Papá estuvo ahí todo el tiempo.

No me habló como alfa.

No me habló como líder.

Me habló como padre.

Paciente. Silencioso. Presente.

Nunca me pidió que volviera. Nunca me presionó. Solo se sentó cerca, a veces horas enteras, hablándome como si yo pudiera escucharlo del todo. Tal vez podía. Tal vez una parte de mí siempre lo hizo.

La decisión llegó sin dramatismo, como llegan las verdades inevitables.

Tenía que aislarme en la reservación.

Alejarme.

Aprender a estar conmigo mismo.

Aprender a sentir sin huir.

Un mes después, la conciencia regresó.

Abrí los ojos humanos… pero el lobo seguía afuera.

No separado. No ajeno.

Solo… **manifestado**.

Sabía que no podía quedarse así para siempre. El lobo no era una proyección cualquiera: era yo. Y tarde o temprano tendría que volver a integrarlo, no expulsarlo.

Y la razón por la que no volvía del todo no era física.

Era emocional.

Ahí fue donde papá se volvió imprescindible.

No me enseñó a pelear.

No me enseñó a dominar al lobo.

Me enseñó a **sentir**.

A aceptar la rabia sin dejar que me gobernara.

A sostener el dolor sin negarlo.

A entender que no todo lo que duele es una amenaza.

Mamá vino cuando fue seguro.

No lloró. No me pidió nada.

Me abrazó como si yo siguiera siendo el niño que corría por la playa con los pies llenos de arena.

—Tómate todo el tiempo que necesites —me dijo—.

Pero vuelve bien.

Eso fue todo.

Y así salí del escenario.

Seis meses completos.

Seis meses para ordenar lo que sentía por mi hermano.

Por ella.

Por mí mismo.

Quería volver distinto. Más entero. Más consciente.

No sabía si lo lograría.

Pero esta vez, al menos, no estaba huyendo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo