Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 168
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 168: Jaque mate
**Collin**
Nunca fui de los que esperaban la imprimación como si fuera una condena o una bendición divina.
A excepción de Seth —que además de soltero decidió volverse casi monje— yo tenía claro que no iba a quedarme congelado esperando algo que quizá nunca llegara. Así que viví. Y viví bien.
Universidad, reservación, chicas humanas, de aquí y de allá. Relaciones cortas, sin promesas, sin dramas. Siempre claro, siempre honesto.
Si eso me ganó fama de mujeriego en las manadas, no me quitó el sueño. Yo sabía exactamente quién era y qué quería: libertad.
Leah Clearwater no entraba en mis planes. Nunca.
No porque no fuera atractiva —siempre lo había sido— sino porque era *Leah*.
La ex de Sam.
El epicentro de uno de los culebrones emocionales más incómodos que ha vivido esta manada.
Todos aprendimos a mantener distancia. Yo más que nadie. Sus heridas, su rabia, su dolor… no eran territorio seguro para nadie. Así que cuando la manada se dividió y ella se fue con el Gran Alfa Jacob, no voy a mentir: respiré aliviado.
Su nombre volvió a cruzarse por mi cabeza muy pocas veces después de eso. Cuando pidió la baja definitiva, cuando supe que estaba estudiando lejos, cuando alguien mencionó que llevaba años sin transformarse.
Nada más.
Ese día estaba de patrulla.
Había escuchado que Leah había vuelto a la reservación, pero no le di importancia. Pensé que ya la vería en alguna reunión, rodeada de gente, con la distancia cómoda de siempre.
Error.
Decidió salir al bosque.
Y ahí estaba.
Caminando entre los árboles como si el lugar nunca la hubiera rechazado, como si la vida no la hubiera golpeado tantas veces. No era la mujer joven y herida que recordaba. Era… otra cosa.
Más mujer.
Más entera.
Más bella.
No en el sentido superficial. Había una calma en ella que me descolocó. Una firmeza que no necesitaba imponerse. Por primera vez, no vi rabia en su postura. Vi decisión.
Pensé —muy fugazmente— que era atractiva.
Y en ese mismo segundo, nuestros ojos se cruzaron.
No hubo advertencia.
No hubo preparación.
La oleada me golpeó como un rayo.
Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Las patas cedieron, el aire se me escapó del pecho y un aullido brutal salió de mí sin permiso. No fue dolor. Fue reconocimiento. Fue destino cayendo encima sin preguntar.
Caí a tierra.
Aturdido.
Expuesto.
Rendido.
Desde el suelo la vi. Su rostro era un espejo del mío: incredulidad pura. Un *esto no puede estar pasando* escrito en cada línea de su expresión.
Lo supe sin necesidad de palabras.
De todas las mujeres del mundo.
De todas las posibilidades.
De todas las ironías crueles que el universo podía elegir…
Me había imprimado de Leah Clearwater.
La ex de mi jefe.
La loba que había jurado no volver a ser loba.
La mujer que jamás habría elegido… si hubiera tenido elección.
Jaque mate.
Y mientras el bosque guardaba silencio, entendí algo con una claridad demoledora:
Mi vida de soltero, libre y despreocupado…
acababa de terminar.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com