Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 173
- Inicio
- Lobo solitario, de vuelta al amor
- Capítulo 173 - Capítulo 173: El año que pesa
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 173: El año que pesa
**Collin**
Nunca imaginé que una decisión pudiera sentirse tan pesada sin haber sido dirigida a mí.
Leah salió primero.
No miró atrás.
No me miró a mí.
Su espalda rígida, su paso rápido, la furia contenida en cada movimiento…
eso dolió más que cualquier palabra.
Yo me quedé ahí, de pie, con el pecho apretado, escuchando el eco de lo que acababa de decidirse **sobre nosotros**, sin que ninguno lo pidiera.
Un año.
Un maldito año.
Cuando la puerta se cerró detrás de ella, fue entonces cuando hablé. O más bien, cuando todo lo que llevaba atorado salió de golpe.
—¿Y yo qué? —pregunté, sin rodeos—. ¿Qué va a pasar conmigo si Leah decide irse al final de ese año?
Nadie respondió de inmediato.
—La imprimación no desaparece —continué, la voz tensa—. No es algo que se pueda apagar. ¿Voy a quedarme… así?
¿Condenado?
¿A seguirla si se va?
¿A querer a alguien que no me quiere?
¿A vivir con esto clavado en el pecho?
Jacob fue el primero en moverse. Se acercó y me puso una mano en el hombro, firme, conocida.
—Amigo mío —dijo—, tienes un año para conquistar a esa mujer.
Lo miré incrédulo.
—¿Eso es una broma?
—Un poco —admitió, con una sonrisa torcida—. Pero también es verdad. Has salido con medio mundo. No creo que te quede grande una mujer que ya conocías desde antes… aunque nunca la miraras así.
Sam intervino entonces. Su tono era distinto. Más serio. Más pesado.
—Leah es una buena mujer, Collin —dijo—. Muy buena.
La vida no ha sido justa con ella, y sí… en parte yo cargo con eso.
Sentí algo moverse incómodo dentro de mí.
—Ella no es amarga porque quiera —continuó—. Es así porque sobrevivió. Porque perdió cosas que nadie debería perder.
Pero también creo que esta… —buscó la palabra— esta situación puede ser una oportunidad.
—¿Para quién? —pregunté.
—Para ambos —respondió Sam—. Para que ella vuelva a confiar. Y para que tú… bajes la cabeza un poco.
Eso sí me golpeó.
—Has vivido sin ataduras, sin mirar atrás —añadió—. No es un pecado, pero tampoco es casualidad que la naturaleza te haya llamado a cuentas ahora.
Me pasé una mano por el rostro.
Un año.
Un año intentando acercarme a una mujer que claramente no quiere estar cerca de mí.
Un año sabiendo que, pase lo que pase, **yo no podré dejar de sentir esto**.
—¿Y si no funciona? —pregunté en voz baja.
Jacob no suavizó la respuesta.
—Entonces tocará aprender a vivir con ello.
Tragué saliva.
Salí de ahí con la cabeza llena de preguntas y el corazón extrañamente quieto, como si supiera que no había marcha atrás.
Caminé solo por el bosque, pensando en Leah.
En su furia.
En su cansancio.
En esa manera suya de no pedir nada a nadie.
No sabía **cómo** acercarme a ella.
Ni siquiera sabía si **debía** hacerlo.
Pero la imprimación no preguntaba.
No negociaba.
No daba opciones.
Solo estaba ahí.
Y por primera vez en mi vida, el tipo que siempre había huido de compromisos entendió que tal vez…
Tal vez este año no era una condena.
Tal vez era la prueba más difícil que la vida podía ponerle a alguien como yo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com