Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 187
- Inicio
- Lobo solitario, de vuelta al amor
- Capítulo 187 - Capítulo 187: La sombra de lo imposible
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 187: La sombra de lo imposible
**Chelsea**
Lo encontré derrotado.
Demetri no caminaba: arrastraba su eternidad como una condena recién impuesta. Su porte, siempre seguro y afilado como una hoja, estaba quebrado. Sus pensamientos no gritaban; pesaban. Y eso, en alguien como él, era mucho peor.
Yo ya lo sospechaba.
Una obsesión en un vampiro es tan duradera como su propia existencia. No se disuelve con el tiempo; se enquista. Y la suya tenía nombre, aunque jamás lo pronunciara frente a mí: la semihumana.
Había mentido a Aro.
Dijo que iba tras Johan, ese vampiro imprudente que jugaba a crear semihumanos como si la vida fuera un experimento sin consecuencias. Y Aro le creyó. O quiso creerle.
Demetri, astuto como siempre, hizo uso de mi don.
Sabía que jamás lo delataría.
Sabía que lo amaba.
Pero el amor no es ceguera perpetua.
Durante el viaje de regreso a Italia, mientras el silencio se espesaba entre nosotros como una niebla incómoda, tomé mi decisión.
—Demetri —le dije al fin—. Si alguna vez vuelvo a enterarme de que buscas a la semihumana… o algo relacionado con ella… te juro que te delataré ante Aro. Y caeremos juntos.
No temblé al decirlo.
—No tienes que amenazarme —respondió, sin mirarme—. No volveré a buscarla. Ni a ella… ni a Anthony.
Anthony.
El nombre resonó en su mente con una ternura peligrosa.
—Solo quiero que esté bien —añadió—. Ojalá lo hayan salvado.
Ahí lo entendí todo.
No era solo deseo.
No era solo obsesión.
En ese semihumano, Demetri veía un destino que nunca fue suyo:
ella como compañera,
el niño como hijo,
una vida que jamás existió… salvo en su imaginación.
Una fantasía estúpida. Irrealizable. Mortal.
No hay universo en el que eso pueda hacerse realidad.
Entró en Volterra con los hombros caídos, cargando una pena que no se cura con siglos. Y supe que esa herida no cicatrizaría jamás. La arrastraría por la eternidad, como tantos otros vampiros arrastran sus propios errores.
Yo caminé a su lado.
Porque aunque su amor esté mal dirigido, aunque su obsesión lo haya llevado demasiado lejos, el mío permanece.
Y mi amor —a diferencia del suyo—
sí alcanza para los dos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com