Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 191

  1. Inicio
  2. Lobo solitario, de vuelta al amor
  3. Capítulo 191 - Capítulo 191: El lobo que se queda
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 191: El lobo que se queda

**Renesmee**

No había manera elegante de decirlo.

Había estado a punto de besar a Elliot.

Ese pensamiento volvía una y otra vez, como una ola terca que se negaba a romper del todo. Lo rozaba, se retiraba… y regresaba con más fuerza.

Porque si lo pensaba con frialdad, con lógica —con la lógica que siempre me había acompañado—, aquello no tenía sentido.

Primero uno.

Luego el otro.

¿En serio, Renesmee?

Sonaba patético.

Sonaba a una historia mal contada, a un error de percepción, a esa clase de rumores que la gente cuchichea con media sonrisa: *“Como no pudo con el hermano mayor, ahora va por el otro.”*

Ridículo.

Como si yo necesitara pertenecer a los Black para existir.

Como si mi historia solo pudiera escribirse si llevaba ese apellido cerca.

Me senté en la orilla de la cama, las manos apretadas sobre el regazo, respirando hondo. No era eso. No podía ser eso. Yo sabía lo que había sentido con Anthony: vértigo, atracción, deseo mezclado con peligro. Una chispa hermosa… pero inestable.

Con Elliot era distinto.

Más silencioso.

Más profundo.

Más inquietante, porque no ardía… se quedaba.

Y eso me asustaba.

Había esperado —con una mezcla absurda de esperanza y vergüenza— que él me buscara después de aquello. Que apareciera con esa serenidad suya, que me mirara a los ojos y dijera *“tenemos que hablar”*. Que pusiera palabras donde yo solo tenía preguntas.

Pero no pasó.

Las veces que vino fue por Anthony.

Siempre por Anthony.

Mi primo —mi amigo— estaba a punto de recibir el alta y continuar su recuperación en la Push. Elliot se movía alrededor de él con una naturalidad impecable: atento, protector, centrado. Me saludaba, sonreía, conversábamos… y nada más.

Nada.

¿Y si no le gusto?

¿Y si todo lo que sentí fue solo mío?

La idea me apretó el pecho.

¿Y si la que le gusta es Quetzaly?

No quería pensar en ella, pero mi mente insistía. Su presencia segura, su forma de ocupar espacio, esa cercanía evidente entre ambos. La manera en que Elliot se veía… cómodo a su lado.

Mi cabeza iba a estallar.

Los días pasaron así, lentos, cargados de silencios que nadie parecía notar excepto yo. Elliot seguía siendo Elliot: educado, tranquilo, atento cuando debía serlo y ausente cuando yo esperaba algo más.

Pero Balto… Balto nunca faltaba.

Siempre en el bosque.

Siempre cerca.

Aparecía cuando me sentaba a leer, cuando caminaba sin rumbo, cuando necesitaba pensar sin pensar. A veces se recostaba a mi lado, enorme y cálido; otras simplemente se quedaba ahí, vigilando, como si su sola presencia bastara.

Y no lo entendía.

Porque si Balto y Elliot eran uno…

¿por qué actuaban como dos?

¿Por qué uno parecía acercarse mientras el otro se mantenía a distancia?

Esa contradicción empezó a dolerme.

No podía seguir así.

El fin de semana, cuando por fin terminaron los exámenes en la universidad, tomé una decisión. Iba a hablar con él. No para reclamar, no para exigir nada. Solo para entender. Para no seguir viviendo con esa maraña de suposiciones que me estaba desgastando.

Necesitaba respuestas.

—¿Nessie? —la voz de papá me sacó de mis pensamientos.

Levanté la vista. Estaba apoyado en el marco de la puerta, observándome con esa atención silenciosa que siempre me había desarmado.

—¿Sí, papá?

—¿Está todo bien? —dijo despacio—. Te percibo inquieta.

Negué con la cabeza casi de inmediato.

—No es nada.

Mentí. Mal.

Entrecerró los ojos, apenas.

—No puedo ocultarte nada, ¿verdad?

Suspiré.

No.

Nunca había podido.

Y supe, en ese instante, que muy pronto tendría que enfrentar no solo a Elliot… sino también a mí misma.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo