Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 192

  1. Inicio
  2. Lobo solitario, de vuelta al amor
  3. Capítulo 192 - Capítulo 192: La certeza que no quería mirar
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 192: La certeza que no quería mirar

**Elliot**

A pesar de todo lo que Balto decía, yo no lograba creerle.

No por inseguridad —eso lo tenía claro—, sino porque **conocía a Renesmee**. Ella no era de emociones ligeras ni impulsos confusos. Cuando sentía, lo hacía de verdad. Y había estado realmente interesada en Anthony. Si él no la hubiera rechazado, hoy estarían juntos; de eso no tenía la menor duda.

Pensar que, de un momento a otro, yo pudiera gustarle… era una idea que simplemente no lograba acomodar en mi cabeza.

Balto, en cambio, no tenía ninguna paciencia para mis razonamientos.

**—Así es —**respondió desde algún lugar de mi conciencia, con esa seguridad insolente que lo caracterizaba.

Entorné los ojos.

**—Y a propósito, con permiso —**añadió, ya dando el paso hacia afuera de mí—.

**Debo irme.**

—¿En serio? —le cuestioné—.

Pareces obsesivo.

**—Soy presente —**corrigió—. **Hoy es viernes de literatura clásica.**

Y sin más explicación, se materializó y se perdió entre los árboles.

Normalmente no prestaba demasiada atención a sus interacciones con ella. En el fondo, disfrutaba lo que Balto me transmitía: esa calma extraña, ese eco de algo que yo mismo no me permitía sentir del todo.

Pero ese día fue distinto. Ese día quise mirar.

Y lo vi.

Vi cómo **sus ojos se iluminaban cuando él aparecía**. Cuando aparecía… cuando yo aparecía, aunque fuera a través de él.

Renesmee le señaló el lugar donde solía sentarse por las tardes, y Balto fue hasta allí como un cachorro feliz, acomodándose con cuidado, como si supiera exactamente cuánto espacio ocupar.

Sentí, a través de él, **su piel tibia contra el pelaje**, la cadencia tranquila de su respiración, el brillo rojizo de sus rizos cayendo sobre el libro abierto.

Balto gimoteó suavemente, satisfecho, y tuve que admitir —con cierta incomodidad— que esa sensación también era mía.

Entonces ocurrió algo que me dejó inmóvil.

Renesmee le habló.

No solía hacerlo. Generalmente aceptaba su compañía en silencio, como si fuera algo natural, inevitable. Pero ese día, con la vista fija en las páginas de *Cumbres Borrascosas* —un gusto heredado de la tía Bella—, murmuró:

—¿Sabes, Balto? No sé por qué… pero contigo cerca todo se siente más fácil.

Puedo concentrarme mejor. Duermo mejor. Me siento en paz.

Balto ladeó la cabeza y la rozó con suavidad contra su brazo. Ella respondió acariciándole la cabeza con movimientos lentos, casi distraídos, y así pasaron la tarde: ella leyendo, él sosteniéndola en un silencio lleno de significado.

Esas palabras se quedaron conmigo.

Y por primera vez, me permití pensar —sin huir, sin justificarme— que tal vez Balto no estaba equivocado.

**—No lo estoy, tonto —**dijo él desde mi conciencia, con una mezcla de triunfo y ternura—. **Siempre he tenido la razón**

No respondí.

Pero ya no pude negar lo que empezaba a volverse evidente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo