Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 215
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Capítulo 215: Círculos que se abren
**Quetzaly**
Llevábamos semanas preparándolo todo.
El **Powwow** no era solo un festival: era memoria, era identidad, era una forma de decir *seguimos aquí*. Cada detalle importaba. Los ensayos, los trajes, los tambores, el orden de las presentaciones. Para mí, significaba algo aún más profundo: bailar no solo por mí, sino por quienes estuvieron antes.
Mi participación principal sería el **Hoop Dance**.
No era una danza puramente k’ileute en su origen, pero sí profundamente respetada dentro de las culturas indígenas. Una danza simbólica donde los aros representan los ciclos de la vida, la conexión entre los seres, la naturaleza y el espíritu. Cada figura que se forma con los aros cuenta una historia: nacimiento, transformación, comunidad, continuidad.
Me vestí con los trajes tradicionales para la presentación central. Cada pieza tenía un significado. Cada color, una historia. Cuando entré al círculo, el sonido del tambor me atravesó el pecho y dejé de pensar. El cuerpo sabía qué hacer.
Giré. Salté. Los aros dibujaron figuras en el aire. El ritmo era intenso, profundo, casi hipnótico.
Y entonces lo sentí.
Una mirada.
Anthony.
Lo vi entre el público, quieto, concentrado. Pero no había incomodidad en su forma de mirarme. No era esa atención invasiva que tantas veces había aprendido a rechazar. Era distinta. Limpia. Admirada. Como si estuviera viendo algo que realmente respetaba.
Por primera vez, no quise apartar la mirada.
Cuando el baile terminó y los aplausos se elevaron, bajé los aros con el pecho agitado. Solo entonces él pareció darse cuenta de que había estado mirándome todo ese tiempo. Su gesto cambió. Bajó la vista. Dio un paso atrás.
Se giró para irse.
—Anthony —lo llamé.
Se detuvo. Volvió lentamente.
—No te alejes —dije, sin saber muy bien por qué—. No tienes que hacerlo.
No añadí nada más. No sabía cómo. Pero creo que él entendió que algo había cambiado.
El último día del Powwow fue distinto.
Era una jornada de representación libre: expresiones culturales diversas, música, danza, mezcla. Yo ya había cumplido con mi parte y observaba desde un costado cuando anunciaron la siguiente presentación.
Subieron al escenario Elliot, Renesmee y Anthony.
No sabía que tocaban juntos.
La sorpresa me recorrió entera.
Elliot en la batería, seguro y preciso. Renesmee al piano, delicada y firme. Anthony con la guitarra, llevando la melodía… y la voz.
Cantaron **Leave the door open**
Soul. Puro. Íntimo.
Anthony llevaba la voz principal. Elliot y Renesmee hacían los coros. Sonaban increíblemente bien, como si la música siempre hubiera estado esperando por ellos.
Y entonces llegó esa parte.
*Leave the door open…*
Anthony me miró.
Directo a los ojos.
No fue exagerado. No fue teatral. Fue exacto.
Cuando la letra hablaba de dejar la puerta abierta, si te sientes como yo me siento, y tú me quieres como yo te quiero está noche, Dime que estás por pasarlas, de permitir que alguien pase… algo en mí se aflojó. No fue una decisión. Fue una sensación.
Sonreí.
Y él lo vio.
Al terminar la canción, me acerqué.
—Eres muy talentoso —le dije con sinceridad.
Él negó suavemente con la cabeza.
—No se compara con lo tuyo. Lo que hiciste hoy… fue increíble.
Esa noche, caminamos hasta la playa.
Nos sentamos en la arena, con el mar respirando frente a nosotros y el cielo oscuro extendiéndose como un manto antiguo. No había prisa.
Anthony habló.
Me contó de su vida sin adornos. De sus impulsos, de sus errores. De cómo había tenido buenos ejemplos y aun así eligió mal. De lo que casi pierde. De lo que tuvo que cambiar. De lo que todavía le cuesta.
No se justificó.
Asumió.
—Todo eso fue mi responsabilidad —dijo—. Y también mi aprendizaje. No quiero deshonrar a mi familia… ni a mí mismo.
Lo escuché en silencio.
Por primera vez, no vi al problema con cara bonita. Vi a un hombre que había caído, que había sobrevivido… y que estaba eligiendo levantarse de otra forma.
Quizá siempre fue, en parte, lo que yo creía.
Pero ahora también era algo más.
Y por primera vez, no sentí la necesidad de huir de esa idea.
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