Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 231
- Inicio
- Todas las novelas
- Lobo solitario, de vuelta al amor
- Capítulo 231 - Capítulo 231: Respirar lejos
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 231: Respirar lejos
**Renesmee**
Entré a la casa con el cuerpo todavía vibrando por lo que no había pasado y, aun así, había dolido.
La puerta se cerró a mis espaldas con suavidad, pero el silencio no fue suficiente para esconder lo evidente. Mis padres estaban allí. Edward y Bella. Sentados en la sala, como si el mundo nunca dejara de girar con calma dentro de esa cabaña que siempre había sido refugio.
No preguntaron de inmediato. No lo necesitaban.
—¿Todo está bien? —dijo mi madre con esa voz que no juzga, pero lo sabe todo.
Me quité los zapatos despacio, como si cada gesto pudiera darme unos segundos más para ordenar lo que sentía.
—Sí… y no —respondí al fin—. Con Elliot estamos bien. Pero yo necesito… pensar.
Edward levantó apenas la mirada, atento, presente. No escudriñó mi mente. Esperó.
—Cuando termine el semestre —continué—, voy a irme a Denali. Con Tanya, Carmen y Kate. También quiero ver a Eleazar y a Garrett. Ya hablé con Tanya, está encantada de recibirme.
Mi madre frunció apenas el ceño, no por desconfianza, sino por sorpresa.
—¿Por cuánto tiempo? —preguntó.
Negué con la cabeza.
—No lo sé. Una semana… dos… tal vez más. No es una huida. Es… respirar. Salir un poco de esta burbuja. Voy a estar en contacto, lo prometo.
Asintieron, aunque el desconcierto era evidente. Yo ya conocía el ritual: hablar lo justo, guardar lo que pesa, subir a mi habitación.
Pero Edward se levantó.
—Renesmee.
Me detuve.
Nunca había podido mentirle. No de verdad.
Suspiré y, sin decir una palabra, tomé su mano. Dejé que mi don hiciera lo que siempre había hecho mejor: mostrar, no explicar. La conversación con Elliot. El silencio que no era distancia, pero tampoco plenitud. El beso en el auto. El deseo contenido. La pausa pedida sin reproches. El amor intacto… y aun así, inquieto.
Edward lo vio todo.
Cuando retiré mi mano, su expresión era una mezcla de sorpresa y algo que me desarmó: orgullo.
—Elegiste bien —dijo con una sonrisa leve—. Elliot es un hombre íntegro. Y tú… también lo eres por sentirte con derecho a preguntarte qué necesitas.
Me senté en el borde de la cama.
—¿Y si me equivoco? —pregunté en voz baja.
—Equivocarse también es parte de amar —respondió—. Tomarse tiempo no rompe los vínculos verdaderos. Los pone a prueba… y los fortalece.
Hizo una pausa y añadió, con un dejo de nostalgia:
—Yo también me fui una vez. A Denali. Por razones distintas, pero necesarias. Alaska tiene algo… el blanco, el silencio, la vastedad. Ayuda a escuchar lo que aquí se confunde con ruido.
Sonreí apenas.
—Tus tías tienen una mirada distinta del mundo —continuó—. Hablar con ellas te va a ayudar. Y aunque siento por Elliot… y por Balto —admitió con una mueca comprensiva—, presiento que todo esto será para bien.
Las dos semanas siguientes pasaron como pasan los días cuando el corazón ya está en otro lugar. Clases, despedidas silenciosas, miradas que no se esquivan pero tampoco se sostienen demasiado. Elliot fue respetuoso hasta el final. Triste, sí. Pero nunca distante.
Y llegó el día.
No quise conducir. Necesitaba llegar rápido, sin pensar demasiado. Elliot me llevó al aeropuerto de Seattle. El trayecto fue sereno, casi solemne.
En la terminal, me tomó entre sus brazos con fuerza, como si memorizara mi forma.
—Te voy a esperar —me dijo—. No importa cuánto tiempo sea. Balto y yo sabemos que eres nuestro amor eterno.
Lo miré, con los ojos húmedos.
—Te voy a extrañar —susurré.
—Cuando necesites hablar —añadió—, escribir… lo que sea. Voy a estar aquí. Y voy a usar este tiempo para replantearme cosas también.
Nos besamos. Un beso lleno de promesas no dichas, de confianza, de cuidado.
Luego me giré. Caminé hacia la puerta de embarque sin mirar atrás, porque sabía que si lo hacía no subiría a ese avión.
Mientras el avión despegaba rumbo al norte, supe algo con claridad serena:
Este tiempo no era una despedida.
Era una pausa necesaria para aprender a volver mejor.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com