Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 241
- Inicio
- Todas las novelas
- Lobo solitario, de vuelta al amor
- Capítulo 241 - Capítulo 241: Señales que no ignoran al instinto
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 241: Señales que no ignoran al instinto
**Jacob**
Desde que regresamos del viaje empecé a notar cambios en Emma. No eran bruscos ni alarmantes, pero mi instinto —ese que nunca se equivoca— los registraba uno a uno, como marcas invisibles en el aire.
Dormía más. Mucho más.
Comía con un apetito que no le conocía.
Y su don… su don fluctuaba.
Emma siempre ha usado su capacidad de manera inconsciente, como un manto suave que nos cubre. Ya no había amenazas, Demetri era solo un recuerdo lejano, pero aun así ella protegía. A sí misma. A nosotros. Yo lo sentía como una presión tibia, constante. Últimamente, esa sensación subía y bajaba, como una marea que no encontraba ritmo.
Le di una semana. No por desinterés, sino porque conozco su cuerpo casi tanto como el mío. Si no se regulaba, iríamos a ver a Carlisle. Hacía tiempo que no se hacía estudios y… algo me decía que era momento.
Esa noche me desperté de golpe.
Emma se tensó en mis brazos y se levantó rápido hacia el baño.
—¿Pasa algo, amor? —pregunté, incorporándome.
—De repente sentí mucho calor —dijo al regresar, secándose el rostro con una toalla.
Abrí la ventana. El aire frío entró como un alivio inmediato. Volvimos a la cama.
Horas después, cuando el cielo apenas insinuaba el amanecer, volvió a despertarse. Esta vez se levantó para cerrar la ventana.
—¿Y ahora? —pregunté, medio dormido.
No respondió con palabras. Se metió bajo las cobijas, buscó mi regazo y se acurrucó contra mí como si el mundo se hubiera vuelto demasiado grande.
—Tengo frío —susurró—. Por favor, abrázame.
La rodeé con los brazos y la atraje más. Dormimos así. O mejor dicho, ella durmió. Yo velé.
Al día siguiente volvió a dormir hasta tarde.
Había otro cambio que no podía ignorar: su deseo. Siempre habíamos tenido una vida íntima plena, intensa. Soy un lobo; la bestia nunca duerme del todo. Emma siempre supo atender esa parte de mí, y aun así jamás me he saciado de ella… sé que nunca lo haré.
Pero ahora era distinto.
Una palabra.
Un roce.
Un beso simple.
Y ella ardía.
No me molestaba —al contrario—, pero era inusual. En diez años juntos la conocía mejor que a mí mismo. Algo no estaba siguiendo su curso habitual.
Luego vi el congelador.
Vacío.
Sabía con exactitud cuándo debía acabarse su provisión de sangre. Faltaba tiempo. Mucho. Mi inquietud creció, aunque ella insistía en que era solo cansancio: el viaje, los preparativos del compromiso de nuestro hijo, las emociones acumuladas.
Esa noche, al acostarnos, la atraje hacia mi pecho. Estaba de espaldas. Rodeé su cuerpo con mis brazos y dejé una mano reposar sobre su vientre.
Entonces lo sentí.
Un movimiento.
Claro. Inequívoco.
Emma se giró de inmediato, con los ojos abiertos de par en par.
—¿Sentiste eso?
No pude responder. Tenía la garganta cerrada.
—Algo se movió —dijo—. Justo ahí.
La palabra apareció sola en mi mente, enorme, imposible de ignorar.
—¿Será posible que…?
—No —dijo ella, aturdida—. No puede ser.
La miré. No por incredulidad, sino buscando lógica.
—Si no es eso… dime qué explica que algo se haya movido ahí.
El silencio pesó como una revelación.
—Embarazada —murmuré finalmente.
La idea me sacudió por completo.
Siempre habíamos pensado en los mellizos como un milagro irrepetible. Una alineación imposible. Los ciclos de Emma eran irregulares; pasaban años sin señales. Nunca usamos control de natalidad y, en ocho años, nada había vuelto a ocurrir.
¿Y ahora?
—Mañana iremos con Carlisle —dije, firme—. Tiene que revisarte.
Emma asintió, aún conmocionada. No tardó en quedarse dormida.
Yo no pude.
Miré su vientre durante horas, sintiendo escalofríos recorrerme la espalda. Solo logré dormir un poco cuando el sol ya estaba alto.
Al despertar, nos arreglamos en silencio y condujimos hasta la casa de los Cullen.
Solo Carlisle podía ayudarnos a entender si, una vez más, la diosa Luna había decidido sorprendernos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com