Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 242

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Lobo solitario, de vuelta al amor
  4. Capítulo 242 - Capítulo 242: Lo que el cuerpo recuerda antes que la mente
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 242: Lo que el cuerpo recuerda antes que la mente

** Emma**

Apenas cruzamos el umbral de la casa Cullen supe que no íbamos a pasar desapercibidos.

No fue una mirada. Fue el aire.

Ese silencio particular que se instala cuando algo importante está a punto de decirse, aunque nadie lo haya pronunciado todavía. Sentí a Jacob tensarse a mi lado, casi imperceptible, pero yo lo conozco. Y Edward… Edward lo supo antes de que diéramos tres pasos más.

Se quedó quieto junto a la puerta, observándonos.

No necesitaba palabras. Su mente ya estaba leyendo la de Jacob con claridad cristalina, y de la mía solo alcanzaba fragmentos, destellos, sensaciones inconexas. Mi blindaje estaba ahí, como siempre, activo sin que yo lo forzara. Un reflejo antiguo. Aun así, no pudo evitar sorprenderse.

Vi cómo sus ojos se abrían apenas un poco más.

Saludamos a todos, tratando de aparentar calma.

Jasper cruzó el ceño al instante. No preguntó nada, pero sentí cómo sus emociones se estiraban hacia nosotros, intentando comprender ese nudo que llevábamos encima.

—Carlisle está en el estudio —dijo Edward finalmente, con voz medida—. ¿Van a verlo?

Asentimos.

No hubo más explicaciones. Caminamos directo al fondo de la casa.

Carlisle estaba revisando unos documentos cuando entramos. Levantó la vista y sonrió con calidez, esa sonrisa que siempre logra tranquilizar… incluso cuando el mundo parece tambalearse.

—Qué bueno verlos por aquí —dijo—. ¿Pasa algo?

Respiré hondo. No quería rodeos.

—He estado sintiendo cosas extrañas en mi cuerpo —empecé—. Cambios. Anoche… sentí algo moverse en mi vientre.

Carlisle se puso de pie de inmediato. No hubo sorpresa exagerada, pero sí una atención absoluta.

—Bien —dijo con calma—. Vamos a revisarte.

El estudio se transformó en un espacio clínico en segundos. Mientras me examinaba, Jacob empezó a hablar. Yo lo escuchaba como desde fuera, como si su voz estuviera narrando algo que también me pertenecía, pero que aún no terminaba de comprender.

Habló del cansancio.

Del sueño profundo.

Del hambre.

Del frío y del calor repentinos.

Yo añadí lo de la sangre. Cómo las provisiones que Carlisle nos había conseguido para un mes se habían agotado en la mitad del tiempo… y aun así no me sentía completamente saciada.

Jacob mencionó algo que me hizo mirarlo de reojo.

—El don —dijo—. Siempre lo siento en mí. Pero últimamente fluctúa. No desaparece, pero cambia… como si estuviera respondiendo a otra cosa.

Carlisle escuchaba todo con atención absoluta, procesando, cruzando datos.

—Un ultrasonido no va a servir —dijo al fin—. Ya lo sabemos por experiencias previas. El cuerpo de Emma no responde a los parámetros humanos ni vampíricos estándar.

Asentí. Recordaba demasiado bien cómo había sido con Bella. Y conmigo misma… con los mellizos.

Carlisle tomó una muestra de sangre, luego continuó con el examen físico. Sus manos se detuvieron un segundo más de lo habitual en mi abdomen.

—Aquí hay algo distinto —murmuró—. Un cambio real. Y sí… hay un leve abultamiento que no debería estar ahí todavía.

Mi corazón dio un vuelco.

—Entonces… —empezó Jacob, con la voz contenida.

Carlisle levantó la mirada hacia nosotros.

—Lo más probable es que estés embarazada, Emma.

La palabra cayó con un peso suave, pero definitivo.

No fue alegría inmediata. Tampoco miedo puro. Fue asombro. Un asombro profundo, casi reverente.

—Cada embarazo es distinto —continuó—. Especialmente en tu caso. Vamos a tener que monitorear tu estado a diario: alimentación, niveles de energía, el comportamiento de tu don, todo.

—¿Hay forma de confirmarlo ya? —pregunté.

—No de manera absoluta —respondió—. La confirmación vendrá con el crecimiento del vientre y la progresión de los síntomas. Pero la probabilidad es muy alta.

Jacob tomó mi mano. La sentí temblar apenas.

Yo bajé la mirada hacia mi vientre.

No sabía qué sentir todavía. Solo sabía una cosa:

mi cuerpo ya había tomado una decisión antes de que mi mente pudiera alcanzarla.

Y, una vez más, la vida parecía abrirse paso por caminos imposibles.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo