Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 244

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Lobo solitario, de vuelta al amor
  4. Capítulo 244 - Capítulo 244: Otra forma de vida
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 244: Otra forma de vida

**Emma**

Si algo he aprendido en esta familia —y en este cuerpo que no termina de pertenecer del todo a ningún mundo— es que la vida nunca se repite de la misma forma.

El embarazo de los mellizos fue un torbellino. Brutal, acelerado, aterrador y milagroso al mismo tiempo. Mi cuerpo se rebeló entonces como si hubiera sido invadido por una fuerza desconocida, y durante mucho tiempo creí que, si alguna vez volvía a ocurrir algo parecido, lo sabría de inmediato… con violencia.

Pero esta vez no fue así.

Los síntomas estaban ahí, sí, pero eran distintos. Más suaves. Más humanos.

No había vómitos.

No había rechazo de la comida.

No había esa sensación de estar rompiéndome por dentro.

Al contrario.

Tenía sed.

Mucha sed.

Y hambre… una hambre constante, profunda, casi curiosa.

Podía beber sangre sin problema, como siempre, y también comer alimentos humanos. Ambos me sostenían. La única diferencia era que la sangre ya no me saciaba del todo. No era desesperante, no era peligrosa, pero mi cuerpo parecía pedir un poco más, como si estuviera alimentando algo que crecía con calma, sin prisa.

Pasaron unas dos semanas y ya no había duda.

Mi vientre comenzó a notarse.

Carlisle —paciente, meticuloso— confirmó lo que ya todos intuíamos. El embarazo estaba ahí, avanzando de manera estable. Según el tamaño del abdomen, mi cuerpo parecía estar en una etapa similar a unos tres meses de gestación humana, aunque el tiempo en nosotros nunca es una ciencia exacta.

—Por ahora todo está bien —me dijo—. Muy bien, de hecho.

Y lo estaba.

Dormía más, eso sí. El sueño me atrapaba sin aviso, profundo y pesado. A veces despertaba con calor, otras con un frío que me recorría la piel como una marea inversa. Mis hormonas parecían jugar conmigo, llevándome de un extremo al otro sin previo aviso.

Y mi deseo…

Ese sí era intenso.

Desenfrenado, incluso.

Jacob lo notaba, por supuesto. Siempre lo nota todo. Y lejos de incomodarlo, lo recibía con esa mezcla suya de asombro, ternura y devoción que nunca deja de sorprenderme, incluso después de tantos años juntos.

Pero más allá de esos cambios, mi cuerpo estaba fuerte.

Saludable.

Demasiado parecido a un embarazo humano para lo que habíamos vivido antes.

Eso nos dio una pista.

La posibilidad de que este nuevo bebé compartiera más rasgos humanos que vampíricos comenzó a tomar forma. El hecho de que pudiera alimentarme de ambas fuentes sin rechazo, que no hubiera agresión interna, que el crecimiento fuera progresivo y no acelerado… todo parecía apuntar a una naturaleza distinta.

No mejor.

No peor.

Solo diferente.

La casa se llenó de una calma expectante.

Carlisle tenía todo preparado.

Esme observaba cada detalle con esa sonrisa suave que la define.

Alice… bueno, Alice veía fragmentos, destellos, nada definitivo todavía.

Edward me miraba con una mezcla de asombro y respeto, como si yo fuera un milagro que no terminaba de comprender.

Y Jacob…

Jacob estaba feliz.

Lo veía en la forma en que apoyaba la mano sobre mi vientre cuando pensaba que yo dormía. En cómo me observaba cuando creía que no lo notaba. En esa expresión silenciosa que decía *otra vez*, *otra oportunidad*, *otro pedazo de vida*.

Habíamos hablado, no hacía mucho, de cómo la casa pronto quedaría sola. De cómo los mellizos ya habían tomado sus propios caminos, sus propios amores, sus propias decisiones.

Pensamos que ese ciclo había cerrado.

Pero al parecer, la vida no estaba lista para dejarnos solos todavía.

Siete años más, pensé una noche, sonriendo en la penumbra.

Siete años más de risas, de pasos pequeños, de descubrimientos.

Otro ser maravilloso.

Otro testimonio de que el amor —cuando es verdadero— no se agota, no se repite… simplemente encuentra nuevas formas de manifestarse.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo