Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 245
- Inicio
- Todas las novelas
- Lobo solitario, de vuelta al amor
- Capítulo 245 - Capítulo 245: El pulso de la manada
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 245: El pulso de la manada
**Jacob**
Volver a ser padre era una idea que no había planeado… pero que mi corazón aceptó sin resistencia.
Desde que supimos que Emma estaba embarazada, todo se había sentido distinto a la primera vez. No había urgencia ni miedo, no esa sensación de estar caminando sobre un filo invisible. Este embarazo era tranquilo, casi doméstico. Manejable. Tanto, que no fue necesario mudarnos a casa de los Cullen como antes. Emma podía estar en nuestro hogar, en nuestra cama, con nuestras rutinas.
Carlisle la veía una vez por semana.
Todo avanzaba como debía.
Eso me daba paz.
La casa estaba lista. La habitación preparada. La manada atenta. Y yo… yo estaba feliz. Cansado, sí, pero feliz.
Porque aunque el embarazo fuera sereno, no dejaba de ser exigente.
Emma se despertaba muchas veces en la noche. A veces por el calor, a veces por el frío, a veces simplemente porque su cuerpo parecía no encontrar reposo. Y sus hormonas… bueno, esas habían decidido ponerse creativas.
Muy creativas.
Yo cumplía con gusto.
Pero el cuerpo también pasa factura.
Esa noche patrullaba con Seth, en fase. El bosque olía a tierra húmeda y resina. Mis músculos se movían con la memoria antigua del lobo, pero el cansancio pesaba distinto, más profundo. No era físico solamente; era ese agotamiento dulce que deja amar sin reservas.
—*Te noto lento, Alfa* —se burló Seth, su risa clara colándose en mi mente lupina.
—*No lento… comprometido* —respondí, sin molestia.
Seth soltó una carcajada que vibró entre los árboles.
—*Discúlpame por reírme, pero se nota que te tiene al límite.*
—*Es un sacrificio que hago con gusto* —gruñí, más divertido que ofendido.
—*Claro, claro… sacrificio* —replicó—. *Pobre de ti.*
Seguí avanzando, dejando que el aire frío despejara mi mente. Era verdad: Emma me exigía más que nunca. Pero también me daba más. Esa conexión, esa certeza de estar exactamente donde debía estar, no se compara con nada.
Estábamos listos.
Lo sabíamos todos.
El vientre de Emma era más pequeño que cuando esperaba a los mellizos. No había señales de embarazo múltiple. Edward lo había confirmado sin decirlo: en su mente solo había una presencia. Una sola vida latiendo.
Un bebé.
Semi-humano.
Semi-vampiro.
Nuestro.
Habíamos hablado de los nombres muchas veces, en esas conversaciones suaves que se dan cuando la noche está en calma.
—Si es niño —le dije una vez—, me gustaría llamarlo Billy. Billy Junior.
Emma sonrió con los ojos húmedos.
—Y si es niña, Sarah —respondió—. Y esta vez tú eliges. Es tu honor.
Nunca olvidaré eso.
La noche en que todo comenzó parecía una más.
Emma se levantó de la cama con ese gesto suyo, lento, cuidadoso. Sentí el cambio en su respiración incluso antes de abrir los ojos.
—¿Calor otra vez? —pregunté, incorporándome.
—Sí… voy a darme una ducha.
Me quedé sentado, alerta. El instinto nunca duerme del todo.
Cuando salió del baño, la vi detenerse de golpe. Sus ojos se agrandaron apenas un segundo antes de mirarme.
—Jacob… —dijo con voz firme, sorprendida—. Creo que nuestro bebé ya viene en camino.
El tiempo se comprimió.
El líquido que se deslizaba por sus piernas no dejaba lugar a dudas.
Me moví sin pensar. La ayudé a vestirse, tomé las llaves, respiré hondo para no transmitirle mi propia urgencia.
—Todo está bien —le dije—. Ya vamos.
En el camino avisé a los mellizos. Sus voces se llenaron de emoción inmediata.
*Ya voy*, dijo Elliot.
*Cuídala, papá*, añadió Anthony.
Carlisle ya estaba esperando cuando llegamos. Todo estaba preparado, como si el mundo entero hubiera estado aguardando este momento en silencio.
Mientras ayudaba a Emma a bajar del vehículo, pensé en lo extraordinario de lo ordinario.
No había caos.
No había miedo.
Solo expectativa.
Un nuevo latido estaba a punto de unirse a nuestra historia.
Billy Junior… o Sarah.
Fuera quien fuera, llegaría a un hogar lleno de amor, de manada, de familia.
Y yo estaba listo.
Más que nunca.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com