Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 263
- Inicio
- Todas las novelas
- Lobo solitario, de vuelta al amor
- Capítulo 263 - Capítulo 263: Elegirnos sin prisa
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 263: Elegirnos sin prisa
**Sarah**
Nunca crecí preguntándome si era amada.
Eso, ahora lo entiendo, fue un privilegio inmenso.
Mi infancia no estuvo marcada por carencias ni por silencios incómodos. Estuvo hecha de manos que me sostenían, de risas que llenaban la casa, de voces que me llamaban por mi nombre con ternura. Mamá y papá nunca dudaron de su lugar ni del mío. Su amor no fue perfecto —ninguno lo es—, pero fue constante, firme, profundamente presente.
Crecí viendo a mis padres elegirse todos los días.
Eso deja huella.
Una huella que te enseña que el amor no es urgencia, ni miedo, ni dependencia… sino **decisión**.
Mis hermanos fueron mis primeros héroes. Me cuidaron, me enseñaron, me hicieron reír cuando el mundo parecía demasiado grande para mí. Con ellos aprendí que el afecto puede ser protector sin ser sofocante, fuerte sin ser violento. Siempre supe que, pasara lo que pasara, no caminaría sola.
Y luego estaba Seth.
No recuerdo el primer día que lo vi.
No porque no fuera importante, sino porque **siempre estuvo ahí**.
Seth no irrumpió en mi vida: la acompañó.
Era presencia silenciosa, una calma constante. Cuando era niña, lo sentía como un refugio inexplicable. Cuando crecí, como una certeza. Nunca me habló antes de tiempo, nunca me miró de una forma que no correspondiera a quien yo era en cada etapa. Nunca intentó adelantar nada.
Eso, con los años, se volvió la prueba más grande de amor que he conocido.
Mientras yo cambiaba, él esperaba.
No con ansiedad.
No con exigencia.
Con respeto.
Hubo un momento —no sabría decir cuándo exactamente— en el que lo miré distinto. No fue un relámpago ni una revelación dramática. Fue algo más profundo: **reconocer**. Reconocer que esa presencia que siempre había sido hogar, ahora también era deseo, proyecto, futuro.
Fui yo quien dio el primer paso.
Y eso lo cambió todo.
No porque él no me amara antes, sino porque el amor tomó su forma definitiva: libre, elegido, compartido. Seth no celebró como quien conquista algo que le pertenecía. Celebró como quien recibe un regalo que nunca se atrevió a pedir.
Hoy, al pensar en mi vida junto a él, no imagino fuegos artificiales constantes ni promesas grandilocuentes. Imagino algo mucho más valioso: días compartidos, silencios cómodos, decisiones tomadas de la mano. Imagino un amor que sabe esperar, sostener y crecer.
Si algo he aprendido en esta familia —en esta historia que me precede— es que el amor verdadero no se impone, no acelera, no reclama.
El amor verdadero **permanece**.
Y eso es lo que quiero ser para Seth, así como él ha sido para mí desde siempre:
un lugar al que volver,
una elección renovada,
una eternidad construida paso a paso.
No temo al futuro.
Camino hacia él acompañada.
Y eso, lo sé, es todo lo que siempre necesité.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com