Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 44

  1. Inicio
  2. Lobo solitario, de vuelta al amor
  3. Capítulo 44 - 44 El lugar al que pertenezco
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

44: El lugar al que pertenezco.

44: El lugar al que pertenezco.

No estaba preparado.

Eso fue lo primero que pensé cuando Emma me miró de esa manera, con ese brillo travieso y decidido que no le había visto antes.

Estábamos tirados en la sala, como tantas otras noches, compartiendo el silencio cómodo que se había vuelto costumbre entre nosotros, cuando de pronto algo cambió en el aire.

—¿Pasa algo?

—pregunté, con voz distraída, sin imaginar que estaba a punto de cruzar un umbral.

Ella no respondió de inmediato.

Sonrió.

Una sonrisa lenta, cargada de intención.

Se incorporó frente a mí y, sin apartar los ojos de los míos, comenzó a desabotonar el camisón que llevaba puesto.

No fue un gesto apresurado ni torpe.

Fue deliberado.

Consciente.

Cada botón que se abría parecía tensar más el hilo invisible que ya estaba demasiado estirado entre nosotros.

—Esta noche quiero dormir contigo —dijo, en un murmullo que me atravesó como una descarga.

Sentí cómo mi cuerpo reaccionaba antes que mi mente.

El corazón se me desbocó.

El aire se volvió espeso en mis pulmones.

Por un segundo, me quedé inmóvil, no por falta de deseo —porque lo había, y de sobra—, sino porque no quería equivocarme.

No con ella.

No ahora.

Emma se acercó y me besó.

No fue un beso tímido.

Tampoco fue torpe.

Sus labios reclamaron los míos con una urgencia contenida durante demasiado tiempo, y cuando su lengua rozó la mía, sentí que algo profundo en mí se encendía sin posibilidad de marcha atrás.

El mundo se redujo a sensaciones.

El sabor dulce y cálido de su boca.

Su respiración acelerándose contra la mía.

El roce de su piel, suave y viva, despertando cada fibra de mi cuerpo.

Mis manos, que al inicio dudaron, terminaron por apoyarse en sus hombros y luego deslizarse por su espalda, como si siempre hubieran sabido ese camino.

Emma se movió sobre mí, y el contacto entre nuestros cuerpos fue suficiente para que el deseo me golpeara con una fuerza brutal, primitiva.

Pero incluso en medio de ese incendio, algo en mí se negó a desaparecer: la necesidad de cuidarla.

Me separé apenas unos centímetros, lo suficiente para mirarla a los ojos.

—Emma… —mi voz salió ronca, cargada—.

¿Estás segura?

Ella no apartó la mirada.

No había miedo allí.

No había duda.

Solo una decisión silenciosa, firme.

Asintió.

Y ese gesto, tan simple, lo cambió todo.

La tomé en brazos, no con prisa, sino con reverencia, como si comprendiera por fin que no se trataba de poseerla, sino de sostenerla.

Emma rodeó mi cuello, confiada, y sentí el peso de esa confianza como algo sagrado.

Subimos hasta su habitación.

La dejé sobre la cama y me detuve un segundo, observándola.

Había deseado este momento más de lo que estaba dispuesto a admitir, pero no iba a convertirlo en algo apresurado.

No iba a repetir errores que no eran míos.

Me incliné para besarla de nuevo, esta vez con una lentitud casi dolorosa.

Un beso que prometía más de lo que tomaba.

Que exploraba sin invadir.

Emma respondió, y en ese intercambio sentí cómo el deseo se transformaba en algo más profundo, más real.

Mis manos recorrieron su piel con cuidado, aprendiendo su lenguaje, escuchando cada respiración, cada pequeño gesto que me indicaba dónde seguir y cuándo detenerme.

No había urgencia.

No había exigencia.

Solo un entendimiento silencioso que se iba construyendo entre nosotros.

Cuando su cuerpo se tensó por un instante, cuando sentí ese leve cambio en su respiración, me detuve de inmediato.

—Estoy aquí —le dije en voz baja—.

No voy a ir más rápido de lo que tú quieras.

Mis sentidos despertaron al mismo tiempo.

El sabor, el calor, la cercanía.

Todo llegó junto, sin aviso.

Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente, y por primera vez no me avergoncé de ello.

No había burla ni rechazo en sus ojos, solo deseo… y algo más profundo que no supe nombrar de inmediato.

La sostuve.

Ella me sostuvo.

El mundo se redujo a esa sincronía nueva, perfecta.

Como si dos piezas extraviadas por fin encajaran, no por fuerza sino por destino.

Sentí una plenitud desconocida, una certeza que me atravesó de arriba abajo y me dejó sin palabras.

Perfecto.

Sublime.

Verdadero.

No hubo prisa.

No hubo miedo.

Solo un aprendizaje silencioso entre dos cuerpos que se escuchaban, que se reconocían.

Cada respiración compartida reforzaba una verdad simple: aquí pertenezco.

Aquí encaja todo.

El lobo dentro de mí se aquietó, satisfecho no por posesión, sino por certeza.

Había encontrado mi luna, y no necesitaba marcarla para saberlo.

Estar con ella se sentía como volver a casa por primera vez.

Cuando al fin nos detuvimos, no hubo vacío.

Solo calma.

Me recosté y la atraje hacia mí.

Emma apoyó la cabeza en mi pecho, y la abracé con cuidado, con gratitud, con una ternura que no sabía que era capaz de sentir.

Afuera, la lluvia golpeaba la noche con fuerza, pero aquí dentro todo estaba en silencio.

No dijimos nada.

No hizo falta.

Mientras la sostenía, entendí que este momento no era solo un deseo cumplido.

Era un inicio.

Una promesa muda de quedarme, de aprender, de cuidar.

Sea cual sea el camino que nos espere, desde aquí, ya no caminaré solo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo