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Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 57

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  3. Capítulo 57 - 57 La manada escucha
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57: La manada escucha 57: La manada escucha ** Jacob** La llamada llega cuando el sol empieza a caer.

Billy está en la cocina, pero sé que no es para él.

El teléfono vibra una sola vez y algo en mi pecho se aprieta antes incluso de tomarlo.

—¿Jacob…?

—la voz al otro lado suena incrédula, quebrada—.

¿De verdad eres tú?

Cierro los ojos un instante.

—Soy yo, Sam.

Exhala con fuerza, como si hubiera estado conteniéndose durante meses.

—Paul vino corriendo como un loco —dice—.

Pensé que estaba bromeando.

No podía creerle.

—Ya volví —respondo—.

Y necesito verte.

—Entonces nos vemos en la casa de Emily —dice enseguida—.

Reuní a los chicos.

Siempre te esperamos, Jake.

Hay algo en su tono que me golpea directo al estómago.

—Voy para allá —digo—.

Pero escucha… no vengo solo.

Un silencio breve, atento.

—Lo supuse —responde—.

Paul me comentó algo.

Prepáranos.

Cuelgo.

Emma me observa desde el sofá.

No necesita preguntar.

Me acerco, me inclino frente a ella y tomo sus manos.

—Antes de llegar —le digo—, necesito hablar con ellos.

Explicarles quién eres.

Qué eres.

Asiente sin vacilar.

—Lo entiendo —dice—.

Esperaré en el auto.

—No es que no quiera que estés —añado—.

Es para protegerte.

Ella sonríe apenas.

—Confío en ti.

Al llegar a la casa de Emily y detener el auto, me acerco a Emma y deposito un beso corto y cariñoso en sus labios.

No es urgente, no es posesivo.

Es una promesa silenciosa.

Y eso me sostiene.

No alcanzamos a bajar del auto cuando los huelo.

Luego los veo.

No es solo mi manada.

Paul está ahí, apoyado contra un árbol con su sonrisa descarada.

Jared a su lado, más serio pero atento.

Un poco más atrás, Colin y Brady miran con una mezcla de curiosidad y emoción mal contenida.

Y entonces ocurre.

Seth es el primero en lanzarse desde el bosque.

—¡JAKE!

Me embiste con un abrazo brutal que casi me tumba.

—Pensé que estabas muerto, idiota.

—Todavía no —respondo riendo—.

Lo siento.

—Un año desaparecido —interviene Quil—.

Un año.

¿Tienes idea de cuántas veces apostamos a que estabas viviendo como lobo salvaje?

—Yo decía que estaba escondido con una novia misteriosa —dice Paul, alzando una ceja—.

Y miren… tenía razón.

—¡PAUL!

—gruñe Sam desde el porche.

Paul levanta las manos.

—¿Qué?

Es alivio cómico, Sam.

—Un comentario más y te saco de aquí —le advierte.

Embry me rodea, me golpea el hombro.

—Mírate… más alto, más serio… —dice—.

Bienvenido, hermano.

Y me da un fuerte abrazo.

Leah está unos pasos atrás.

Brazos cruzados.

Mandíbula tensa.

—Así que el lobo perdido volvió —dice—.

Sin avisar.

—Hola, Leah.

—Creí que no regresarías —responde—.

Otra vez.

No hay veneno.

Hay algo más profundo.

Y entonces Sam aparece.

Más grande.

Más firme.

Más cansado.

Nos miramos un segundo largo.

Damos un paso al frente al mismo tiempo.

El apretón de manos es fuerte.

El abrazo breve, sólido, cargado de todo lo que no dijimos durante un año.

—Bienvenido a casa —dice Sam en voz baja—.

Siempre te esperamos.

—Gracias —respondo—.

Lo sé.

— Levanto la mano.

—Antes de presentarla —digo—.

Necesito explicar algo.

El murmullo se apaga.

—Ella no es humana —continúo—.

Tampoco es vampira del todo.

Vive, respira, tiene corazón… pero también comparte rasgos vampíricos.

Es como… —Nessy —completa Seth.

Sonrío al comprobar que mi apodo para la hija de Bella sobrevivió a mi ausencia.

—Así es —confirmo.

—¿Y tú estás bien con eso?

—pregunta Brady, genuinamente curioso.

—Más que bien.

Leah resopla.

—Claro… otro del club exclusivo —murmura—.

El club de los imprimados.

Algunos se ríen incómodos.

La miro de frente.

—Sé que me burlé de eso muchas veces —digo—.

Pero no es lo que crees, Leah.

No es posesión.

Es elección.

Es quedarse.

Ella sostiene mi mirada.

No replica.

—Emma —digo al fin.

Ella baja del auto despacio.

Camina hacia nosotros con calma, consciente de cada mirada.

El aire parece ajustarse a su presencia.

Paul silba bajo.

—Vaya.

—Paul —gruñe Sam.

—Silencio respetuoso —corrige Paul—.

Estoy aprendiendo.

Seth sonríe de inmediato.

—Hola —dice—.

Soy Seth.

—Emma —responde ella.

—Oye… ¿no tendrás una hermana que me presentes?

—pregunta Embry.

—No seas idiota, Embry —le espeta Quil de inmediato.

Jared se aclara la garganta y mira a Emma con una sonrisa amable.

—Perdón por eso —dice—.

Se cayó de la cuna cuando era pequeño.

Desde entonces quedó así.

—Un gusto conocerte, Luna de Jacob.

Emma sonríe, visiblemente avergonzada, pero sin incomodidad real.

—Un gusto —responde.

Emily se adelanta y le sonríe con calidez auténtica.

—Bienvenida —le dice—.

Estás a salvo aquí.

Eso importa.

—Ella es mi compañera —digo con firmeza—.

Y está bajo mi protección.

Nadie se burla.

Saben lo que significa.

Incluso Leah inclina apenas la cabeza.

— Dentro de la casa, el ambiente cambia.

—Los Vulturi vienen —digo sin rodeos.

—¿Qué?

—exclama Colin.

—Irina los alertó —explico—.

Creen que Renesmee es un niño inmortal.

Sam aprieta la mandíbula.

—Ese fue nuestro error —dice—.

No debimos dejarlos quedarse tanto tiempo.

—Aunque se hubieran ido —respondo—, esto habría pasado igual.

Los Cullen son aliados.

Bella sigue siendo amiga.

Y la niña… —mi voz se endurece—.

Es inocente.

Sam guarda silencio.

—La conoces —añado—.

Te cae bien.

Eso pesa.

—Entonces no hay marcha atrás —dice finalmente.

—No —confirmo—.

Y esta vez no pienso huir.

Paul se cruza de brazos.

—Bueno —dice—.

Si vamos a morir, al menos que sea con estilo.

—PAUL —gruñe Sam.

—Ya, ya.

Miro a Emma.

Luego a mi manada.

Luego a Sam.

—Lo que viene nos va a poner a prueba —digo—.

Pero esta es nuestra gente.

Nuestro territorio.

Y no vamos a permitir que lo arrasen.

El silencio que sigue no es de duda.

Es de decisión.

La manada ya me está escuchando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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