Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 62

  1. Inicio
  2. Lobo solitario, de vuelta al amor
  3. Capítulo 62 - 62 Verdad antes de la noche
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

62: Verdad antes de la noche 62: Verdad antes de la noche ### Emma —Carlisle —digo antes de que alguien más se levante o empiece a despedirse—, ¿para qué esperar a que regresen?

Todas las miradas se vuelven hacia mí.

No hay tensión.

No hay prisa.

Solo atención.

—Si tienen tiempo ahora —continúo—, puedo contarles mi historia.

Luego ustedes decidirán en qué les sirve… o si les sirve en algo.

Carlisle me observa con esa calma que parece sostener el mundo.

—Tenemos tiempo —responde—.

Y sería un honor escucharte.

Me indica un sofá, en medio de todos.

Jacob se acomoda a mi lado sin decir nada y entrelaza sus dedos con los míos.

No es un gesto protector.

Es compañía.

Presencia.

Respiro hondo.

—Me llamo Emma Mendoza —empiezo—.

Uso el apellido de mi madre.

Siempre lo he hecho.

Jacob aprieta mi mano con suavidad.

—Nací en el norte de México… hace ciento dos años.

Bella le lanza a Jacob una mirada significativa, el interpelado carraspea.

Ella sonríe, en un gesto cómplice.

El silencio no es incómodo.

Es respetuoso.

—Mi madre se llamaba Margarita Mendoza —continúo—.

Una joven y bella mujer.

Murió al darme a luz.

No hay dramatismo en mi voz.

Es un hecho que aprendí a habitar.

—No tengo recuerdos directos de ella —aclaro—.

Lo que sé… lo sé por mis abuelos.

Ellos decían que estaba enamorada del vampiro que me engendró.

Que fue ella quien eligió mi nombre.

Hago una breve pausa.

—Emma… por Emanuel.

Edward inclina apenas la cabeza, atento.

—Mi padre se llamaba Emanuel Coleman —prosigo—.

Vampiro.

Regresó por unos años después.

No vino solo.

Vino con otra hija suya, pero está era 100% vampira.

La historia de sus conversiones no la sé.

El ambiente se vuelve más denso.

—Victoria —digo—.

Mi hermana biológica.

No hay reproche en mi tono.

—Me ofrecieron ir con ellos.

No quise.

Yo ya tenía un hogar.

Mis abuelos.

Mi vida humana.

Emanuel respetó mi decisión.

—¿Y después?

—pregunta Carlisle con suavidad.

—Me dejó una especie de herencia —respondo—.

Recursos.

Protección.

Y se fue.

Desde entonces no lo he vuelto a ver… ni a Victoria.

Hago una pausa más larga antes de continuar.

—Sé quién fue ella —añado—.

Sé que fue la pareja de James.

Sé lo que ocurrió después.

Las miradas se tensan de inmediato.

—No les reprocho nada —digo con firmeza—.

Entre Victoria y yo no hubo vínculo más allá del biológico.

Compartimos un padre, nada más.

Jacob se inclina un poco hacia adelante.

—Emma lo sabe todo —aclara—.

No hay conflicto ahí.

El ambiente se relaja apenas.

—Mis abuelos me criaron —retomo—.

Me enseñaron a ser humana desde la ética.

Desde la moral.

Desde la compasión.

Bella me observa con atención profunda.

—Nunca he atacado a un humano —digo—.

Mi dieta siempre ha sido sangre humana de donaciones.

Es lo que me sostiene.

También como comida normal, aunque no es esencial.

—¿Y el cansancio?

—pregunta Carlisle.

—No es desgaste físico —explico—.

Es necesidad de sueño por hábito humano.

Mi cuerpo no se agota como el de los humanos, pero mi mente sí necesita descansar.

Asiente, procesando.

—Mi crecimiento se detuvo —continúo— cuando alcancé la edad de siete años.

Desde entonces tengo esta misma apariencia, no he envejecido un solo día más.

El impacto es inmediato.

Edward se queda completamente inmóvil.

Bella mira con una mezcla de sorpresa y alivio a su hija.

—Entonces… —murmura Edward— no hay deterioro acelerado.

—No —respondo—.

Mi cuerpo encontró su equilibrio y se quedó ahí.

El alivio en ellos es evidente.

—En muchas cosas soy similar a los vampiros —añado—.

Fuerza.

Velocidad.

Reflejos.

Mi piel es resistente.

Mis huesos, duros como el acero.

—Y la belleza magnética —añade Emmett con una sonrisa—.

Especialmente para humanos… Hace una pausa teatral y me mira.

—Y al parecer… también para los perros.

Jacob le lanza una mirada de advertencia.

Yo no puedo evitar sonreír y, sin pensarlo, acarició la mejilla de Jacob, el responde con un pequeño beso en el reverso de mi mano.

Todos observan y se miran de reojo con sonrisas asomándose apenas en sus labios.

—Eso parece —digo—.

Aunque solo con uno en particular.

Algunas risas suaves rompen la tensión.

—Pero mis emociones sí me afectan —continúo—.

Mucho.

En mí, una herida emocional puede debilitarme físicamente.

Y tarda mucho en sanar.

Mi mano se aferra un poco más a la de Jacob.

—Mi relación con Demetri —digo al fin— fue profundamente dañina.

Él no me veía como una igual.

Nunca me eligió.

Me poseía.

Edward se endereza, alerta.

—Escapé de él usando mi don —explico—.

No lo comprendo del todo.

No sé sus límites.

Solo sé que puedo confundir, borrar mi rastro… desaparecer.

Edward frunce el ceño, pensativo.

—Tal vez sea hereditario —murmura—.

Un eco, tal vez, de tu padre.

—Tal vez —respondo—.

O tal vez fue pura necesidad.

— Lo digo porque Victoria tenia cierto don para escapar, aunque con ella era más relacionado con la velocidad…

Reflexiona Edward algo perdido en sus pensamientos.

Carlisle me observa con respeto genuino.

—Tu existencia —dice— no solo nos ayuda a comprender a Renesmee… nos confirma algo esencial.

—¿Qué cosa?

—pregunta Bella.

—Que ella puede crecer —responde—.

Vivir.

Detenerse.

Elegir.

El aire parece aligerarse.

—No soy una solución —digo con firmeza—.

No soy un arma.

Pero Renesmee está bien.

Y la amenaza… no viene de ella.

Edward asiente lentamente.

—Viene de los Vulturi.

—Y de Demetri —añado, Sin él sería fácil esconderse y evitar este conflicto.

Jacob se tensa apenas, pero no habla.

—Escapé de él una vez —concluyo—.

Y lo haría otra vez si fuera necesario.

Pero ahora… no estoy sola.

Miro a Jacob.

Luego a todos ellos.

—Si mi historia puede ayudarles a proteger a su familia —digo—, entonces valió la pena contarla.

El silencio que sigue no es de miedo.

Es de comprensión.

Carlisle es el primero en hablar.

—Gracias, Emma Mendoza —dice—.

Por tu verdad.

Por tu valentía.

Y por primera vez desde que llegué, siento que no solo me escucharon.

Me creyeron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo