Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 66

  1. Inicio
  2. Lobo solitario, de vuelta al amor
  3. Capítulo 66 - 66 El rastro que no se rompe
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

66: El rastro que no se rompe 66: El rastro que no se rompe *(Demetri)* Nunca he confundido deseo con debilidad.

Otros lo hacen.

Yo no.

Por eso sé que lo que siento no es una distracción pasajera, ni una nostalgia inútil.

Es certeza.

Precisa.

Persistente.

Como un hilo tensado que jamás se rompe del todo.

Emma.

Su nombre no necesita ser pronunciado para hacerse presente.

Basta con cerrar los ojos.

La recuerdo como se recuerdan las cosas que uno marca con las manos: por la textura, por la reacción, por la forma en que cedía… y también por la forma en que huía.

Sonrío ante ese recuerdo.

Siempre fue excepcional.

Aro cree que mi don es infalible.

Que nada escapa a mi rastreo una vez he fijado una esencia.

Y, en términos generales, tiene razón.

Pero hay anomalías.

Rarezas que no contradicen la regla, sino que la ponen a prueba.

Emma fue la primera.

La única.

Durante siglos he seguido rastros por montañas, desiertos, ciudades enteras.

Humanos, vampiros, licántropos.

Todos dejan algo atrás.

Un eco.

Una huella.

Ella no.

No del todo.

Durante un tiempo creí que había muerto.

Después comprendí la verdad: me estaba evitando.

Y lo hizo bien.

Demasiado bien para alguien que jamás fue instruida como vampira desde el inicio.

Eso fue lo que despertó mi curiosidad… y luego algo más.

No la tomé por la fuerza al principio.

No lo necesité.

El miedo fue cediendo.

La dependencia hizo el resto.

Yo solo… guié el proceso.

Le di atención.

Presencia.

Un centro alrededor del cual podía orbitar.

Y ella orbitó.

Se entregó con una devoción que nunca pidió nada a cambio.

Eso fue lo que más me gustó.

Lo que más me irritó, también.

Porque aun cuando era mía, no me pertenecía del todo.

Aro exigió mi regreso.

La vigilancia se estrechaba.

Emma era un riesgo.

No por lo que era, sino por lo que representaba.

Una existencia que no debía ser conocida.

La dejé.

No por crueldad.

Por estrategia.

Le di protección.

Un favor costoso dentro de la Guardia.

Un silencio comprado.

Fue lo último que hice por ella… entonces.

Cuando regresé a buscarla, ya no era la misma.

Más alerta.

Más cerrada.

Herida.

Eso fue… inconveniente.

Pero incluso entonces, cuando huyó de nuevo, su rastro seguía ahí.

Débil.

Fragmentado.

Como una melodía rota que insiste en reaparecer.

Últimamente, esa melodía se ha vuelto más clara.

No porque ella se haya vuelto descuidada.

Sino porque algo ha cambiado.

Mi don no falla.

Algo lo interfiere.

Y eso me intriga.

—¿Qué te tiene tan complacido?

La voz de Chelsea me saca de mis pensamientos.

Se acerca sin cautela, como siempre.

Su presencia es… eficaz.

Su don mantiene el orden.

Refuerza lealtades.

Afianza vínculos.

Hace que todos amen a Aro, a Cayo, a Marco.

Hace que me “ame” a mí.

O eso cree.

La observo.

Es hermosa.

Fuerte.

Convencida de su lugar a mi lado.

De su importancia.

Le sonrío.

—Nada en particular —respondo—.

Solo pensaba en el viaje.

Sus ojos se iluminan.

—Norteamérica —dice—.

Será interesante.

Nuevos rostros.

Nuevos lazos.

Nuevos castigos.

—Sí —asiento—.

Un cambio de escenario siempre es… estimulante.

No necesito decir más.

Ella no sabe que hay cosas que no puede tocar en mi mente.

Que hay recuerdos que ni siquiera su don alcanza.

Secretos que no comparto.

Aro cree conocerme por completo.

Se equivoca.

Pronto estaremos cerca del clan Cullen.

De su falsa moral.

De su niña inmortal protegida.

Y, entonces yo aprovecharé para buscarla a ella también.

Emma…

Saboreo su nombre en mis labios, recuerdo su calor, su pasión, su entrega, ese cuerpo con el que me contenía para no quebrar, aunque a veces casi que lo lograba.

Esta vez no huirá.

Esta vez comprenderá que siempre fue mía y que ahora pasaremos la eternidad juntos.

¿No era eso lo que quería?

El pensamiento me provoca una risa baja cuando Chelsea se inclina para besarme, segura de su lugar.

La dejo creerlo.

Por ahora.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo