Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 75
- Inicio
- Lobo solitario, de vuelta al amor
- Capítulo 75 - 75 El futuro qué no pienso perder
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
75: El futuro qué no pienso perder 75: El futuro qué no pienso perder **Jacob** El bosque no duerme.
Ni nosotros.
Camino junto a Sam por el límite del territorio, atentos a cada cambio en el aire, a cada rastro que no encaje.
La noche está cerrada, húmeda, cargada de presencias que no pertenecen del todo a este lugar.
Vampiros aliados, sí.
Pero vampiros al fin y al cabo.
—El mejor escenario —dice Sam finalmente— es que no tengamos que luchar.
Asiento, aunque los dos sabemos lo mismo.
—Las probabilidades son bajas.
Sam no me contradice.
Se detiene, cruza los brazos y mira hacia la oscuridad del bosque, como si pudiera ver más allá del presente.
—Aro no viene a escuchar —digo—.
Viene a adquirir.
Sam aprieta la mandíbula.
—Y ahora tiene algo nuevo que codiciar.
No digo su nombre, pero no hace falta.
Emma.
—Y no es solo Aro —añado—.
Hay algo más.
Sam me mira.
—Demetri.
Asiento.
—Su rastro ya está cerca.
No lo suficiente como para atacar… pero lo bastante para saber que nos está midiendo.
—¿Emma lo sabe?
—No —respondo con firmeza—.
Aún no.
No quiero que cargue con eso ahora.
Ya tiene suficiente encima.
Sam no cuestiona mi decisión.
Me conoce.
Sabe que cuando digo *aún no*, no es negación, es protección.
Seguimos caminando.
—Emily está embarazada —dice de pronto.
Me detengo en seco.
—¿Qué?
Sam sonríe apenas.
No es euforia.
Es algo más profundo.
Más frágil.
—No se lo hemos dicho a muchos —continúa—.
Pero… necesito sobrevivir a esto, Jacob.
Necesito estar ahí.
Conocer a mi hijo.
Criarlo.
El peso de sus palabras me atraviesa más fuerte que cualquier amenaza externa.
—Lo harás —digo sin dudar—.
No vamos a dejar que nada les pase.
Sam asiente, pero su mirada sigue siendo la de alguien que ya entiende lo que está en juego.
Mientras retomamos el paso, un pensamiento se cuela sin permiso.
Un futuro.
No el inmediato.
No el de la batalla.
Uno más adelante.
Emma.
La posibilidad de una vida que no sea solo huir o defenderse.
La idea —imposible de ignorar— de cómo sería… si pudiera tener hijos con ella.
El pensamiento me sacude.
No porque lo rechace.
Sino porque lo deseo.
Y eso es peligroso en tiempos como estos.
—Después de esto —dice Sam, como si hubiera leído algo en mí—, todo va a cambiar.
—Sí —respondo—.
Para bien… o para siempre.
Nos detenemos en el punto más alto del perímetro.
Desde aquí se ve el límite invisible entre lo que defendemos y lo que viene a arrebatárnoslo.
No quiero guerra.
Pero si llega… No lucharemos solo por territorio.
Lucharemos por el futuro.
Por Emily y su hijo.
Por Emma.
Por la posibilidad de elegir algo más que sobrevivir.
Y si Aro cree que puede arrebatarnos eso… No tiene idea de lo que somos capaces de hacer.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com