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Lobo solitario, de vuelta al amor - Capítulo 87

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87: Donde todo se rompe 87: Donde todo se rompe **Alice** Llegué al claro como si el mundo ya estuviera en marcha sin mí.

No hubo alivio en los rostros de los Vulturi cuando me vieron aparecer.

Ninguna vacilación.

Ningún replanteamiento.

Los testigos que traían consigo no cambiaron nada.

Aro los observó apenas un instante, con esa sonrisa educada que siempre precedía a la tragedia, y entonces lo supe: no importaba cuánta verdad lleváramos, ya habían elegido destruirnos.

No había marcha atrás.

Mis ojos buscaron a Bella de inmediato.

—Ahora —le dije sin preámbulos, con la voz más firme de lo que me sentía—.

Es el momento.

Ella no preguntó.

Nunca lo hacía cuando el peligro era absoluto.

Jacob ya estaba en su forma lupina.

Renesmee fue colocada con cuidado sobre su lomo en el instante exacto en que la línea se rompía, aferrándose a su pelaje con la naturalidad de quien confía su vida sin dudar.

Emma corrió a su lado, su don desplegándose con una precisión aterradora.

El aire pareció doblarse alrededor de ellos, como si el mundo se negara a recordar su presencia.

Demetri los vio.

Lo supe por la forma en que tensó el cuerpo, por cómo su atención se fracturó entre la huida y el campo de batalla que explotaba a su alrededor.

No pudo seguirlos.

Todavía no.

Había demasiada sangre por derramar.

La orden de Aro cayó como una guillotina.

Y entonces, el mundo se rompió.

Carlisle fue el primero.

No hubo advertencia, no hubo tiempo.

Su cabeza se separó de su cuerpo en un parpadeo, y el sonido —ese golpe seco, antinatural— se me quedó incrustado en el pecho.

Esme gritó su nombre con un dolor que no tenía forma, que no pertenecía a ningún idioma.

El campo se volvió un infierno.

Zafrina y Kate se lanzaron al ataque, envolviendo la guardia en ilusiones y descargas eléctricas mientras Benjamin desgarraba la tierra, el aire, el agua misma, intentando frenar lo imparable.

Jasper luchaba como una tormenta viva, intentando sostenernos emocionalmente cuando todo se desmoronaba.

Edward cayó bajo el ataque, pero Bella lo cubrió con su escudo, forzándolo hasta límites imposibles.

Félix embistió con una fuerza brutal, atravesó la defensa y la golpeó.

Bella cayó.

El grito de Edward fue animal.

Emmett se interpuso.

Lo que siguió fue una batalla de titanes: fuerza contra fuerza, cuerpos convertidos en armas, el suelo temblando bajo cada impacto.

Pero no fue suficiente.

Eleazar cayó.

Carmen con él.

Benjamin, Zafrina, Kate… uno a uno, los talentos que podían haber cambiado el curso de todo fueron silenciados por la guardia.

Los lobos no retrocedieron.

Atacaron como una marea viva, cobrando bajas entre los Vulturi, pero el precio fue insoportable.

Seth cayó bajo el ataque combinado de Jane y Alec.

Paul fue lanzado a la brecha abierta por el poder de Benjamin, desapareciendo en el caos.

Sentí el momento exacto en que Jasper fue alcanzado.

Demetri y Félix lo desmembraron con una violencia calculada.

Mi mundo se partió en dos.

Félix no sobrevivió mucho más.

Emmett lo destrozó con una furia que no conocía límites.

Pero Demetri ya no estaba allí.

Corría.

Tras ellos.

Emma sintió su presencia antes de verlo.

Su don se plegó y se abrió como un arma perfecta.

En el instante en que Demetri estuvo a punto de alcanzarla, ella giró, lo desvió, usó su propio impulso contra él y lo lanzó directo hacia Jacob.

Jacob no dudó.

Con Renesmee aún aferrada a su lomo, se lanzó y clavó las fauces en el cuello del vampiro.

Hubo un tirón brutal, un crujido final, y la cabeza de Demetri se separó de su cuerpo.

No miraron atrás.

Yo ya no podía seguirlos.

Jane cayó poco después.

Corrí hacia ella con una furia que no me pertenecía solo a mí.

Bella sostuvo el escudo.

Sam estaba allí.

Jane no tuvo tiempo de gritar antes de que fuera destruida.

Marco fue el siguiente.

Stefan y Vladimir se abalanzaron sobre él con una devoción casi religiosa.

Marco no se defendió.

Cayó sin resistencia, bajo la mirada incrédula de Cayo.

Cayo no tuvo mejor destino.

Tanya y Garrett lo atraparon juntos y lo aniquilaron sin ceremonias.

Alec cayó bajo el ataque combinado de Rosalie y Emmett, una de las pocas parejas que logró sobrevivir a aquella carnicería.

Los lobos acabaron con Chelsea y Renata, pero cuando todo terminó, solo diez seguían en pie.

Seis habían caído defendiendo algo más grande que ellos mismos.

Aro fue el último.

Edward y Bella lo acorralaron.

No hubo palabras.

Solo fuego y determinación.

Su cabeza cayó y fue reducida a cenizas.

El claro quedó en silencio.

No había victoria.

Solo supervivencia.

Solo ausencia.

Solo nombres que ya no responderían.

Y mientras el humo se elevaba sobre lo que una vez fue esperanza, entendí algo que jamás quise aceptar: Si este era el precio de enfrentarlos… entonces el futuro siempre había estado roto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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