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Los Alfas de Orión y su Pareja Inquebrantable - Capítulo 108

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  3. Capítulo 108 - 108 El Juego de Balón Lunar
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108: El Juego de Balón Lunar 108: El Juego de Balón Lunar (Amaia)
Necesito darme un buen baño, con lo empapada que me ha dejado Rigel, pero el partido ya ha empezado, así que hago una parada rápida en el aseo para limpiarme lo mejor que puedo y vuelvo sin comprar palomitas.

No da tiempo a ir a por ellas, ya que el puesto está en dirección contraria a los aseos.

Todavía me tiemblan las piernas por la experiencia que acabo de tener con él.

A diferencia de Alnilam, Rigel no me da miedo, no sé por qué.

Es la definición de psicópata y, sin embargo, mi corazón y mi magia se sienten a gusto con él.

No le dije a Rigel que me habían hecho una transfusión de sangre.

No era necesario hacerle sentir culpable por beber mi sangre.

Si mi sangre puede de alguna manera estabilizarlo, evitar que haga daño a la gente que me importa, que así sea.

—¿Sin palomitas?

—pregunta Kacir con tristeza.

—Lo siento, tuve que ir al baño y, para cuando volví, ya no quedaban palomitas —miento, esperando que sea una mentira convincente.

—No pasa nada, veamos el partido —dice para tranquilizarme, volviendo a centrar su atención en el partido.

Con un suspiro de alivio, me siento junto a Rahria, que sigue bebiendo su cerveza.

Mi atención se dirige al campo, donde ambos equipos ya han empezado.

Nuestro equipo viste chándales negros y rojos con el logo del Gremio Leo.

Chastin es el capitán.

Dos veteranos, Alara y Jace, completan el equipo junto con mis compañeros gemelos.

Ambos llevan el pelo recogido y bien atado mientras ocupan sus posiciones; parecen semidioses que han descendido del cielo solo para jugar un partido.

Jace protege el poste de la canasta mientras Mintaka permanece justo delante de él en posición defensiva.

Chastin está en el centro, mientras que Alnitak y Alara son los delanteros.

Alnitak gira la cabeza y me encuentra con la mirada.

Su rostro serio se ilumina con una sonrisa enternecedora y me saluda con la mano.

Le devuelvo el saludo con entusiasmo.

El Equipo Pegaso tiene a Ramian y a Luthial en su defensa y el resto de su equipo está formado por veteranos.

El balón pasa entre Chastin y Alnitak.

Ramian intenta una intercepción, pero son demasiado rápidos para él.

Alnitak esquiva las manos extendidas de Ramian y salta más alto que él, haciéndose con el balón.

¡Síiii!

Aplaudimos y lo vitoreamos.

Rahria levanta su botellín de cerveza.

Y justo antes de que Alnitak pueda pasárselo a Alara, el balón se ralentiza, cambia de dirección y vuela hacia el cielo.

Pero Alara se queda en su sitio, inmóvil e imperturbable.

Levanta la cabeza, se concentra en el balón y, con elegancia, mueve la mano derecha con un giro de muñeca.

—Control del viento —explica Rahria, y yo asiento.

El balón regresa girando, impulsado hacia adelante como por una ráfaga de viento, y vuela directo hacia el aro.

Luthial salta intentando atraparlo, pero subestima la velocidad y le golpea directamente en la cara.

¡Uy!

Me llevo la mano a la cara.

Un chorro de sangre brota mientras Luthial cae al suelo agarrándose la nariz, y el Balón se cuela por el aro, anotando el primer punto para el Gremio Leo.

¡Tomaaa!

Se reúnen y chocan los cinco.

Nosotros los animamos desde atrás.

Incluso nuestros mentores y el Director parecen estar disfrutando del partido.

Solo Alnilam observa solemnemente desde la grada.

Este juego es divertido y puedo imaginar por qué deben ser elegidos ciertos jugadores con poderes especiales.

Sacan a Luthial del campo y probablemente lo llevan a la enfermería.

Otro veterano ocupa su lugar.

El partido continúa.

Alnitak hace su jugada, pero el defensa de Pegaso intenta usar un ataque de fuego para detener el balón.

Una fría niebla desciende sobre el campo, la cual reconozco como el poder de Alnitak.

Ciega al defensa y extingue el fuego que este usaba para defender.

Alnitak lanza el balón con la mano derecha, el brazo estirado, los músculos marcándose contra la tela negra.

Contengo la respiración mientras lo veo surcar el aire.

Ramian salta, intentando atraparlo, pero sus ojos se le ponen en blanco y cae al suelo, y el balón entra elegantemente en la red, dándonos el segundo tanto.

¡Hurra!

Me pongo de pie, vitoreando, y Alnitak se gira para mirarme con una gran sonrisa pícara en su rostro.

Me señala con ambos dedos y me guiña un ojo antes de que Chastin y Alara lo envuelvan en un gran abrazo.

—El poder de Chastin es inducir alucinaciones.

Es lo que ha usado contra Ramian —explica Rahria con aire de suficiencia.

—Es un poder muy letal.

Casi nadie escapa de él —añade Kacir con regocijo, todavía animando a nuestro equipo.

Los estamos machacando.

La regla es que cada jugador solo puede usar su poder una vez durante el partido.

Su delantero finalmente se hace con el balón, y nuestro equipo pasa a la defensiva.

El veterano de Pegaso se encuentra cara a cara con Mintaka.

Sus miradas se cruzan, Mintaka se mantiene alerta con las manos sobre la cabeza, listo para defender el aro.

Por ahora vamos ganando 2-0.

Levanta la mano y hace como que va a lanzar el balón, pero en su lugar, de sus manos salen disparadas enredaderas espinosas, dirigidas hacia Mintaka.

El corazón me da un vuelco, pero Jace, el otro defensa junto a Mintaka, mueve las manos en un ángulo de 360 grados, creando un escudo azul con símbolos y runas visibles en él.

Hipnotizada, contemplo esta impresionante demostración de poder y juego de pelota mientras las enredaderas son engullidas por el reluciente escudo.

Al ver que sus enredaderas no han servido de nada, salta y lanza el balón en parábola por encima del escudo, en dirección al aro.

Pero Mintaka está preparado.

Justo antes de que el balón pueda colarse, este se ralentiza y Mintaka calcula al instante la velocidad y lo atrapa con seguridad entre sus manos.

Abrazando el balón contra su pecho, Mintaka aterriza en el suelo, y todos nosotros estallamos en vítores.

Suena el silbato final del Profesor Ipsian.

—El Gremio Leo gana —anuncia, y todos se abalanzan sobre Mintaka para celebrarlo.

No puedo evitar juntar las manos y mirar con asombro.

Chocamos los cinco entre nosotros y veo que Kacir sonríe de oreja a oreja.

Incluso Rahria esboza una sonrisa.

—Ha sido entretenido —dice Cristo a mi lado—.

Ahora por fin podré dormir.

Se despide con la mano y se aleja.

Kacir baja corriendo las escaleras para unirse a los demás, pero Rahria se queda atrás y fija su atención en mí.

Intuyo que quiere decir algo, así que me giro hacia ella.

—No sé a qué juegas, Amaia, pero Alnitak es un buen chico.

No le rompas el corazón.

Sé que antes te has ido a enrollar con alguien —dice, lanzándome una mirada severa—.

Puedo oler a otra persona en ti y apestas a sexo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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