Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Los Alfas de Orión y su Pareja Inquebrantable - Capítulo 214

  1. Inicio
  2. Los Alfas de Orión y su Pareja Inquebrantable
  3. Capítulo 214 - 214 Corazón a corazón con Jamina
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

214: Corazón a corazón con Jamina 214: Corazón a corazón con Jamina (Amaia)
Los Gemelos intercambian miradas serias mientras Rigel parece cabreado.

—¿Por qué?

—cuestiona Rigel con irritación cuando extiendo la mano y le aprieto el brazo.

—Está bien.

Id vosotros.

—¿Estás segura?

Sé de qué va esto y no me fío de ella ni de nadie en este asunto.

—Los ojos enfurecidos de Rigel se clavan en mí.

Hay una vulnerabilidad oculta en ellos que todavía no entiendo.

—Estoy segura.

—Le froto el brazo y se relaja un poco.

—Te esperaremos en la mesa para almorzar.

—Alnitak me da un besito en la coronilla mientras Mintaka recoge mis libros.

Confían en Jamina, saben que no va a decirme nada odioso.

Una vez que los tres se van, me levanto de mi sitio y me encaro con ella.

Ahora que está tan cerca, puedo observar que parece más demacrada que antes.

Cada rasgo de su cara parece bañado en dolor.

—¡Amaia!

No quiero andar con rodeos, me gustaría ir al grano.

—De acuerdo.

—Se cruza de brazos, apretándoselos con fuerza.

Es entonces cuando observo que hasta el anillo que solía llevar ha desaparecido de su dedo.

¿Se lo ha quitado?

¿Han roto el compromiso?

—Sé que eres la pareja predestinada de Alnilam.

Os vi a ti y a Snow en el bosque, y Alnilam también me lo ha confesado.

—Su voz raya en el dolor y la agonía.

Le ha confesado que soy su pareja predestinada.

Me quedo helada, mis pupilas se dilatan ante las palabras de Jamina.

—¿Lo ha hecho?

—pregunto, desconcertada y conmocionada.

Ella asiente lentamente.

Siento que está conteniendo las lágrimas, igual que yo.

—Sí… Solo quería decirte cuánto siento no haberlo sabido y haberte causado dolor.

Te juro que no tenía ni la más remota idea hasta ayer.

La creo, ni siquiera mis parejas sabían cómo podría haberse enterado.

—No es culpa tuya.

El vínculo entre mis parejas y yo funciona de forma distinta a los vínculos normales.

—Le ofrezco una sonrisa dolida.

Las dos estamos enamoradas del mismo hombre y, sin embargo, no albergamos odio la una por la otra.

Celos, sí.

Odio, no.

Se lleva la mano vacía al corazón.

—Me lo imaginaba.

Por eso mismo ni él ni yo lo sabíamos y seguimos adelante con lo nuestro.

Pero no volverá a ocurrir, al menos por mi parte.

Te lo prometo.

La sinceridad de sus palabras hace que se me encoja el pecho con estas emociones sin filtro.

—Te lo agradeceré.

—Eres tan fuerte y resiliente.

Tienes un corazón enorme.

Me veías a diario, me veías con tu pareja y ni una sola vez intentaste insultarme o mirarme mal.

Realmente eres de las que apoyan a otras chicas.

—Los ojos se le llenan de lágrimas mientras sigue hablando.

—Por mucho que me guste pensar que soy una persona decente, yo no habría sido capaz de hacer lo que tú has hecho.

Si estuviera en tu lugar, habría odiado a la persona prometida a mi pareja.

Unas cuantas se deslizan por sus mejillas y suspiro.

Esto es más difícil de lo que había previsto.

¿Cómo se supone que voy a consolarla si mi propio corazón está destrozado por la indiferencia de Alnilam?

—Por favor, no llores.

No soy una santa, pero odiarte sería una estupidez.

No lo sabías.

Además, ni siquiera le gusto a Alnilam.

La expresión de Jamina se vuelve más dolida ante mis palabras.

—La vida de Alnilam ha sido complicada.

No le resulta fácil expresar sus sentimientos, a diferencia de sus hermanos.

Huye de ellos.

Una sonrisa dolida se posa en sus labios y sé que está reviviendo algún recuerdo.

—Dale tiempo, no lo presiones.

Es testarudo y le gusta salirse con la suya.

¿De verdad me está dando consejos sobre Alnilam?

¿Han terminado?

—No sé cuál es nuestra situación.

Ni cuál es su situación contigo.

Ni si siquiera quiere intentar tener una relación conmigo.

Es decir, vosotros dos os conocéis de toda la vida.

Duele, incluso decir estas palabras, pero esta es la verdad de nuestras vidas.

—Amaia, no voy a mentirte y decir que lo olvidaré en un abrir y cerrar de ojos, o que él lo hará.

Lo hemos compartido todo y él ha sido mi mejor amigo, mi amante, mi prometido.

—Otra lágrima se le escapa y cae por su mejilla.

—Pero nunca me interpondré entre dos parejas predestinadas.

Yo no soy así.

Mi corazón ha estado hecho añicos desde que me enteré, pero siempre tuve la sensación de que Alnilam encontraría a su pareja algún día, y yo no.

Una sonrisa rota cubre su rostro y me da una sensación tan horrible que el corazón me tiembla.

Me he interpuesto entre dos personas que estaban destinadas a estar juntas.

—Lo siento… —No sé ni qué decirle.

En el fondo, probablemente me odia.

—Por favor, no lo hagas.

Solo quería aclarar las cosas entre nosotras, no quería que hubiera rencores.

Nunca te desearé ningún mal.

—Da un paso más cerca.

—En cuanto a Alnilam, si alguna vez necesitas ayuda, dímelo.

Te la daré.

No sé qué es más trágico, si Jamina ofreciéndome ayuda, la misma mujer cuyo mundo puse patas arriba, o que yo esté pensando en aceptarla.

Se siente mal, invasivo.

Nunca quise ni pretendí hacerle daño y, sin embargo, este vínculo que tengo con Alnilam no ha traído más que dolor para los tres.

—Lo tendré en cuenta.

Gracias por no odiarme.

—Abro los puños y ella asiente levemente con un sollozo.

—Ve, tus parejas deben de estar esperándote.

Se preocupan, tienes mucha suerte, Amaia.

Hay algo doloroso en sus tristes palabras que me pellizca el corazón.

Solo puedo imaginar lo que es estar en su piel.

No tener una pareja predestinada y que ahora el amor de su vida se haya ido por mi culpa.

Ofreciéndole una sonrisa débil y rota, salgo del laboratorio con el corazón encogido.

Solo quiero sentarme en un rincón y llorar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo