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Los cielos indiferentes - Capítulo 13

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  4. Capítulo 13 - 13 capítulo 12 - Susurró
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13: capítulo 12 – Susurró.

13: capítulo 12 – Susurró.

Capítulo 12 – Susurró.

Después de escabullirnos al fin llegamos a lo que suponía era mí mansión, habíamos acabado con la sede principal de mi grupo criminal…

Pero fue bastante fácil.

No había tantos como pense…

¿Por qué?.

Entramos a la mansión recibiendo mas de una mirada, yo…

Yo recibí casi todas.

Tal vez por mí hermoso rostro mejorado, o por la niña que me usaba como un caballo, quizás por las bolsas qué hacían bastante ruido.

Tal vez fue por todas, aún así camine firme, había usado pasivamente un Eco para sanar dónde me cortaron, así qué me sentía bién.

Llegamos a un salón bellamente decorado y dejamos nuestro botin.

5 bolsas de plata, oro y cosas qué parecían caras.

Algunos animales bastantes lindos.

Y…

Una niña con cuernos un poco pálida.

Miré hacía el joven sin nombre y hablé.

“¿Qué harás con los animales?…

Aún qué son lindos no podemos quedarnos con ellos, te encargó qué los liberes en su hábitat natural o…

Algo así.”, dije disfrutando del poder de la delegación.

Caminé hacía un espejo ignorando la mirada del caballero, y me miré.

Tenía bastante sangre en mí cuerpo…

Pero mi rostro era lo qué mas había cambiado, un lado de la cara estaba quemado, me daba una aparecían bastante única.

Una voz susurró mientras me miraba.

“Te agarró un ataque psicótico…

Estás muy loco, y no puedes culparme por eso…

Desde antes ya estabas un poco desquiciado.”, dijo la diosa con una risita.

Era un poco cierto, Tal vez…

Debería ir a ver eso…

Pero mas tardé, eso puede esperar.

Miré con curiosidad a la niña qué tenía vendajes en la mano, los cuales me los ofreció.

“¿Para mí?…

¿Dónde los conseguiste?..

Gracias.”, los acepté con una sonrisa agradecida.

Me vende la parte quemada con cuidado, antes de girarme nuevamente hacía la niña.

“No me djiste tú nombre antes…

¿Cuál es?.”, pregunté a niña.

Ella me miró unos segundos tal vez pensativa, pero su voz sono.

“Me llamo…

Aradia…

Creó.”, dijo con su voz vacía.

Le di una suave sonrisa a la niña…

Aradia, era un buen nombre.

Me agache al lado suyo y le susurre en el oído.

“Es lindo…

Entonces Aradia, yo me llamo…

Elijah…

Pero es un secreto, así qué llámame Eirwen…

¿Si?.”, pregunté a la pequeña Aradia.

Ella asintió suavemente, le di una caricia en la cabeza antes de levantarla con cuidado y sentarla en una silla.

Me movi hacía la mesa y agarré una jarra de agua qué convenientemente trajo un sirviente, y lo puse en un vaso.

Me acerqué nuevamente a Aradia y se lo di.

“Toma…

Aradia.”, le sonríe.

Dejando a Aradia allí, fui hacía el caballero sin nombre que nos miraba.

Lo miré atentamente, el maldito…

No estaba muy herido, parecía casi igual, que injusticia.

“¿Puedes llamar a unas sirvientas para que la bañen?…

Y que le preparén un cuarto, también denle mucha comida…

¡Ah!

También muchos peluches y cosas así.”, le dije animadamente al joven que me miraba sin emoción.

El tardó unos segundos antes de responderne.

“Joven maestro…

¿Que planea con la niña demonio?…

Los demonios pueden ser poderosos cuando crecen, pero lo hacen muy lentamente…

Y son vulnerables cuando son jóvenes…

Ese es el precio de ser una raza de nivel [Fábula]…

Así que ella no sera muy ut-.”, dijo el joven antes de que lo interrumpiera.

Negué con la cabeza ante sus palabras y hablé.

“No me importa nada de eso, solo haz lo que te pedi…

Si no quieres hacerlo puedes decirlo, así lo hago yo, no me molesta.”, dije mientras miraba hacía la ventana…

Algo…

Había pasado por allí.

Vi algo oscuro cruzarse por la ventana, me acerqué lentamente, ignorando la mirada de la estatua de plata.

Pero no había nada, suspire aliviado.

Cuándo quise darme la vuelta, lo oí.

Su susurró podrido y hueco.

Con su aleteo quemado.

“Je…

Je…

¿Tienes…

miedo?…

Je…”, susurró el ser imposible.

Me quede pálido, mi corazón latía muy rápido.

Era falso, era falso.

Se paró en mí hombro, susurrando en mi oído nuevamente.

“Je…

Miedo…

Je…

Sabes…

que…

Lo sientes…

¿Por…

Que…

No…

Me…

Miras?…

Je.”, su susurró hueco sono.

Mis labios se secaron, mis puños se apretaron.

Pero más aparecieron.

Estaban en llamas, agarraron mis extremidades.

Susurraban con sus voces podridas.

“Nos…

mataste…

Nos traicionaste jefe…

¿Por que?.”, susurró el tendedero.

“Maldito…

Maldito seas…

¡Te odio!.”, susurró Duncan femirgia.

“Tenía una hermana…

La mataste también…

La matarás de hambre.”, susurró Damente grey.

Y algo que no debería estar en este mundo apareció…

Era una niña que conocía.

“¿Por qué?

¿Por que?…

¡¿Por que me abandonaste?!…

¡¿Por que lo hiciste?!.”, susurró la niña de ojos marrones.

Tragué saliva…

traté de ignorarlos.

Aradia me miraba mientras las sirvientas la llevaban, probablemente a su nueva habitación.

El caballero también me miraba, pareció qué quería hablarme, pero me fui antes de que pudieta decir algo, Tenía que encargarme de eso.

×××××××× ×××××××× Llegué a mi habitación después de perderme unas 5 veces.

Los susurrós y visiones no desaparecieron en ningún momento.

Me agarraron, me susurraban, me gritaban.

Pero la niña me miraba, y eso solo me molestó.

Un susurró que conocía sono, confundida.

“¿Que te pasa?.”, preguntó la diosa.

Me había sentado en la cama agarrandome de la cabeza tratando de ignorarlos, sabía qué eran.

“Nada…

Solo un problema que a veces pasa, aún que ahora son unos cuantos más…

A veces escucho cosas o las veo, cosas que me dan miedo o me hacen sentir culpable.”, dije en voz alta.

“¿No deberías saberlo?…

Parece que te saltaste la mayor parte de mí vida, aún que solo ocurrió…

Después de un accidente o cuando tenía mucho estrés.”, susurre tratando de acallar las voces.

La diosa en su irritante consuelo sono.

“Eso…

Suena a locurá…

¿Eres un psicopata?.”, dijo la diosa divertida.

Claramente la ignore y me acosté en la cama, sabía dónde estaba el problema…

Lo iba a solucionar, como siempre.

“Dormiré un poco, cuándo termine ya estaré bién…”, dije a la diosa maligna, o tal vez a mi mismo.

×××××××× ×××××××× Estaba…

En la habitación de mí infancia, donde crecí en la casa de mis padres.

La cama estaba desordenada.

Había en la estantería libros de todo tipo, también novelas de fantasía.

Había juguetes y peluches de animales.

Un escritorio con una laptop.

Un armario, las paredes del cuarto estaban tapizadas con un típico azul.

Había bocetos de dibujos de cielos hermosos, también escritos, probablemente tonterías.

Un arco, regalo de mi padre, aún que nunca supe usarlo.

Pero…

Había un cuadro que no debía estar aquí, era el cuadro del profesor.

También…

Flotaba una gota de icór de la diosa.

Me movi ignorandolos, estaba en un sueño, en mi subconsciente.

Fui hacía el escritorio, allí había otra cosa que no debía estar aquí.

Era una nota escrita con una letra negra e irracional.

Decía: [¡Oh, Amigo mío!…

aún no nos conocemos, ni yo te conozco, pero antiguamente ya nos conocemos, aún que aun no ocurre, pero va a ocurrir.

Leeras esta carta después de conocerme, pero no sabrás quién soy, tampoco sé a quién le escribo…

Es un poco confuso, pero eres alguien importante amigo mío.

Pero, ya conoces a un conocido en común…

¿O lo vas a conocer?, en fin.

Seremos buenos amigos, eso lo se o estoy a punto de saberlo, aún que no lo sabrás, pero quizas lo sepas, o quizás no.

Dejemos de lado eso, escribo está carta como un gestó de buena fe hacía un futuro amigo, o quizás nunca haya un futuro.

Ahora mi mejor amigo, quien seas que seas, te tengo un regaló por nuestra vieja amistad, aún que no te conozco ni seamos amigos.

Atentamente, Quien rechaza la realidad, hijo del falso linaje.], leí la carta con dolor de cabeza.

¿Que?

¿Eh?.

Miré la carta y la sacudi, de allí no salió nada…

Pero, el primordial susurró.

**Has obtenido la habilidad prohibida: Guardián del falso susurró (Pesadilla).**, dijo el primordial, su voz sonaba incorrecta en la realidad de mi sueño, como si pronunciará algo qué no debería existir.

Me quedé paralizado, ¿Que?.

Rápidamente usé la habilidad [Evaluación] en la habilidad.

[Habilidad Guardián del falso susurro (Pesadilla): En las fisuras de la realidad rechazada, donde sombras irracionales bailan cómo humo traidor, susurra el Guardián del Falso Susurro, susurró de verdades inalcanzables, ecos de lealtades que arden en brasas olvidadas.

Niebla de mentiras vivas, etérea y sorda, roza la nuca con caricias de duda venenosa, teje falsedades del subconsciente cómo hilos de seda negra, robando la fe qué ancla el alma, el recuerdo puro qué danza en la memoria como estrella fugaz.

Transfigura el mundo en un espejismo cruel, aliados en sombras de ojos traidores, tesoros en cálices con veneno letal, Locurá en cordura y cordura en locurá.

Paranoia brota como hiedra voraz, contagia motines en vientos de caos, quiebra voluntades en marionetas de ilusiones robadas.], tragué saliva mientras leía.

¡¿QUE?!…

Mierda…

¿Un maldito dedo dorado?…

No entendí nada.

¿Por qué tiene ser con un poema mal hecho?, el [Sistema] no tiene futuro de poeta…

Tal vez un poco si.

Pero…

¡¿Un maldito rango [Pesadilla]?!.

Y aún qué no entendí mucho, parece muy poderoso, literalmente el [Sistema] lo llamo habilidad prohibida.

Estaba muy emocionado, pero…

¿En serio, fue solo un maldito regalo?…

¿Quién puede hacer eso?.

Y lo más importante…

No podía usarla, era muy peligrosa si en verdad hacía lo que literalmente decía en la descripción.

Además…

¿Cuál sería el costó de una habilidad prohibida?.

En mi nivel no podía usarla, era muy peligrosa, y tampoco sabía quién me la había dado, toda la carta era confusa y la habilidad misma también.

Y…

¿Se lo podía contar a la diosa?, claro que no.

No la usaría si ella puede verme, y ella parecía incapaz de ver mí mundo mental.

Así qué había demasiadas razones para no usarla, tampoco había venido aquí por ello.

Iba a…

Sellar mis miedo y pesadillas, dudas y culpa.

Como un dragón miedoso los iba a enterrar bajó tierra, tal vez podría vencer a mis miedos…

Pero a ella no.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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