Los cielos indiferentes - Capítulo 14
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Capítulo 14: Capítulo 13 – Quería entenderlo.
Capítulo 13 – Quería entenderlo.
Miré alrededor de mí mundo mental, dejando de lado la carta y la habilidad que sinceramente no sabía qué hacer con ellas, tenía un problema mas urgente.
Miré la pintura abstracta y la gota de icór… Me encantaría qué me acompañén, pero tenia que hacerlo solo.
Caminé hacía la puerta, y tras ella se encontraba un mundo extrañamente hermoso.
El cielo estaba roto… Rasgado, me maravillo.
Animales corriendo por la tierra fértil, sin correas ni amos, libres, sin deseó.
Bosques infinitos de verde eterno, junto con risas sin fin.
Personas riendo mientras veían a los animales.
Niños felices jugando, sin hambre ni muerte.
No pude evitar sonreír ante mí ideal, un mundo perfecto, sin odio ni amor, sin deseó.
Sin elección, estaban felices.
¿No era verdaderamente perfecto?.
Dejando de lado la encantadora escena caminé hacía adelanté.
Pasando juntó a los animales libres.
Pasando junto a los niños eternamente felices.
Seguí caminando dejando atrás la escena qué me hacía latir el corazón de alegría.
Caminé respirando el aire puro, me detuve antes de sacarme los zapatos, sentí la tierra ligeramente húmeda, pero muy fértil.
Pise con cuidado de no lastimar ninguna planta ni hierba.
Caminé y caminé, disfrutando el cielo roto, era simplemente hermoso.
Vi elfos disfrutando del bosque, a hombres bestia corriendo libres, con sonrisas eternas.
Vi a enanos meterse en cuevas y minar, cantar y reir.
Vi a Aradia jugar con otros niños de todas las razas qué pudiera imaginarme.
Pero me adentre más en el bosque, caminando firmé hacía su interior.
La tierra se había vuelto más negra, los árboles un poco torcidos.
Ya no habían animales ni mortales, solo el silencio del hermoso bosque, y su silvante viento.
Pero… El aleteo quemado vino, con su pico obsidiana goteando la saliva negra.
Un susurró hueco escapó de su pico, sus tres ojos me miraban con burla.
“Je… Miedo… Lo sientes… ¿Me… ves?… Je…”, susurró el vil pájaro susurrante, con su risa hueca.
Me lami los labios, era exactamente como el real, pero… No lo era.
Levanté la mano y el viento silvante se silencio, Y el cielo roto cayó como ira divina.
Bajé la mano, y el rayo vino, destruyendo mi miedo.
Otro más, y otro más cayó.
La tierra se movió, tragandose sus restos, y el susurró del primordial vino.
**Has destruido a un Phobo del subconsciente: El vil pájaro susurrante. Tú semilla de locurá se a estabilizado un 16%, tú rasgo [Onironauta] crece.**, susurró el [Sistema].
Párpadee confundido.
¿Semilla de locurá?… ¿Qué es eso?.
Era cierto… Qué me había puesto un poco menos estable, pero ¿Semilla de locurá?.
No estaba loco, eso suena… Un poco fuerte, solo soy un pequeño soñador con leves problemas.
Además… ¿Phobo… como el satélite?, eso no tiene mucha logica, pero en fin.
Pero dejando eso de semilla y el posible satélite… ¿Mi rasgo [Onironauta] puede crecer?.
Eso es muy emocionante, desde… Aquél incidente llevó destruyendo pesadillas y supongo que phobos, sea lo que sea eso, ¿Se habrá hecho más fuerte mi rasgo, o solo es ahora?.
Es verdaderamente interesante, si crece por ejemplo al nivel [Pesadilla]… ¿Podrá no solo afectar mi mente, si no, también a las de los demas?, o aun mas lejos, ¿Tendra efecto sobre la realidad?.
Eso… Creó que necesitaría destruir demasiados Phobos y pesadillas.
Seguí caminando, en algún momento los árboles habían empezado a mostrar restos de llamas y la tierra estaba quemada, el aire olía a humo.
Los vi, caminando tambaleantes con sus cuerpos quemados, eran casi 100 personas.
Sus cuerpos se movían como con óxido, algunos solo arrastraban, ya no podían mover las piernas por las quemaduras.
Soltaban gruñidos de dolor e ira.
Algunos lloraban por la traición, y divagaban en locurá.
Iban hacía mi, buscando venganza.
Susurre ante ellos, ante mi remordimiento.
“Lo siento… No sera la última vez.”, dije con una suave sonrisa.
Las raíces secas surgieron de la tierra perforando sus cuerpos quemados, destrozandolos horriblemente.
Su sangre caliente salió y sus gritos de odio sonaron hacía mi, pero las raíces los arrastraron bajo tierra, como nutrientes para la futura vida, el cielo roto empezó a llorar, su lluvia roja alimentando la tierra.
El susurró vino.
**Has destruido tú remordimiento del subconsciente: El grupo de Eirwen. Tú semilla de locurá se a estabilizado un 24%, tú rasgo [Onironauta] crece.**, susurró el primordial.
Hmmm… ¿Estaba tan loco?… Pero, yo era una persona bastante estable creó…
Párpadee con una risita, mientras un paraguas aparecía en mi mano protegiendome de la lluvia de icór, seguí caminando.
Después de caminar bastante por el busqué quemado, los árboles iban desapareciendo por la mano humana.
Los edificios y el aire impuro llegó, el deseó y la elección.
caminé y caminé, llegando a una callé oscura y maloliente qué conocía bién.
Y allí un hombre con capucha estaba, sus ojos amarillos brillaban de vil codicia.
Vino hacía mí buscando robarme, era el vil ladrón.
Venía con un cuchillo manchando de sangre.
Pero… Antes de qué pudiera dar siquiera un pasó más, el piso de la vereda se lo trago cómo un monstruo hambriento.
Respire suavemente ante la terrorífica visión, miré hacía el cielo nocturno, el cuál estaba rasgado.
Su susurró llegó nuevamente.
**Has destruido tú remordimiento del subconsciente: El vil ladrón. Tú semilla de locurá se a estabilizado un 34%, tú rasgo [Onironauta] crece.**, susurró el dios dormido.
Suspire, odiaba esté lugar.
Caminé hacía adelanté, saliendo de la sucia callé.
Miré a las personas mientras caminaba, Aún que… No eran personas del todo, algunos tenían rostro de animal, algunos ni siquiera andaban de pié, si no, como bestias iban a cuatro patas con sus cuerpos animalisticos.
Sus deseos libres, amaban a plena callé.
Devoraban la comida del piso con ansias.
Robaban y mataban sin piedad.
Se devoraban entre sí.
El mundo olía no solo impuro, tenía un olor que me causaba náuseas.
Hice una mueca ante la asquerosa escena, ellos tenían elección, pero habían elegido mal… Por eso, rasgare los cielos.
Caminé hacía adelanté ignorando la escena qué me causaba náuseas.
Caminé bailando entre el caos de la libertad, la maldad del deseó, el horror de la elección.
Caminé y caminé respirando el aire turbio de la sociedad, de las cadenas de la libertad.
¿Si… en verdad somos libres, por que estamos atados por el deseó?.
Caminé mas allá de las bestias, llegando a una casa que conocía, allí la vi.
Era una niña… Sus ojos marrones me miraban con resentimiento.
Miré hacía el cielo… Ya no estaba rasgado, era el indiferente cielo que conocía bién, el qué amaba y odiaba. Volví mi mirada hacía ella.
Solo… Pude mirarla con culpa, ante el trauma qué me marcó la mire con ojos tristes.
Antes de qué pudiera decir algo, ella susurró.
“¿Porque?… Mentiroso… No cumpliste lo qué prometiste, me abandonaste… ¿Porque?.”, susurró ella con resentimiento.
Me mordi el labio, me dolía el corazón.
Hablé ante el trauma.
“Es verdad… Soy un mentiroso y no soy confiable, pero… No es mi culpa, fue un error… Y tú no eres real, ella nunca diría esas palabras, Aún así… Cumpliré nuestro ideal… De eso no hay ninguna duda.”, dije con una sonrisa triste, y chasquee los dedos.
Sus ojos se cerraron y casi se cayó ante el sueño, pero una cama la atrapó, ya me había acerqué a la niña.
Sentí su olor, era el olor a flores… Un olor qué quería.
La arrope con cuidado, y caí de rodillas mientras el mundo lloraba, susurre con voz ronca.
“Dulces sueños… Caelira, mi querida hermana.”, dije mientras escuchaba el susurró primordial.
**Tú semilla de locurá crece.**, susurró.
××××××××
××××××××
Dejando atrás a Caelira… caminé y caminé más adentró.
Agradecía qué la diosa no pudiera ver lo que ocurre aquí, ella era un poco molesta… Aún que a veces era graciosa, y mucho mejor que el tedioso susurró del primordial.
Respire hondo, dejé atras la casa de mí infancia y la ciudad libre.
Caminé hacía adelanté mirando el cielo roto, había vuelto.
Caminé ya viendo un lugar qué había visto varias veces… Era una prisión.
Allí… Encerre a muchas cosas, Aún qué nunca a Caelira, ella tal vez… Era mí peor trauma, pero no se merecía estar allí.
Allí encerre a lo qué no pude destruir, como Caelira, pero diferente.
Tenían… Demasiado poder, o no quería destruirlos.
Tal vez si mi rasgo alcanza el rango [Legendario] pueda destruir a Caelira, pero no lo haría… Ella junto a otros miedos y traumas me hacía humano.
Tenía la capacidad de destruir a muchos… Pero quería seguir teniendolos.
Eran una parte qué me hacía yo, Eran una parte de Elijah.
Amaba los cielos, podría borrar ese amor… Pero no lo haré.
Amaba a los perros, podría borrar ese amo… pero no lo haré.
Me gustaban muchas cosas, me gustaban las chicas frias y silenciosas, pero que en realidad eran dominan- No, nada.
Mejor no pensar en ello, era un gusto culposo.
Caminé hacía la prisión, felíz de que nadie supiera mis pensamientos.
Cuando llegué… A las puertas de la prisión quise entrar… Pero caminé desviado, tenía que ver una semilla.
Caminé mientras miraba la tierra… Estaba corrupta y caótica.
Camine ante los horrores de locurá y libertad.
Vi raíces oscuras y podridas, la tierra llena de gusanos de duda.
Susurrós se escuchaban por todos lados, eran caóticos y deseaban de todo.
Los árboles torcidos en formas antinaturales, y el olor era raro, era incorrecto.
Allí… lo vi, una semilla qué carcomia mi cordura.
La semilla de locurá devoraba con su caos mí subconsciente, y lo entendí al instante.
Eso… Era una parte de mí, no importa si logró destruirlo o sellarlo, era mí locurá.
Estaba tan anclado a mí subconsciente como yo mismo, por qué lo era.
O por lo menos, era una parte del yo.
¿Que era el yo?.
¿Era yo soy yo, o yo soy tú?.
¿Era el yo lírico, o el yo poético?.
¿Era el yo, el superyó y el ello?.
Era muchas cosas… Por suerte nunca fui bueno en la psicología.
Suspire impotente, tal vez si estaba loco.
Tenía muchas opciones… Podía sellarlo cómo a otros, podía tratar de destruirlo…
No tenía tantas opciones como pensaba.
Estire mí mano hacía la semilla… Y la toqué, tenía una tercera opción.
Era un hombre roto, siempre lo fui… Solamente fui bueno escondiendolo.
Me escondi de mucho, aún que en los sueños fui valiente… Siempre tenía miedo.
Era humano… O mortal, pero el miedo no me gustaba, aún qué era parte de mí.
Por eso y más había decidido crear un mundo perfecto, tal vez sea aburrido, pero no importa ya qué nadie se daría cuenta del aburrimiento.
¿Era incorrecto?… No me importaba, lo voy a hacer igualmente.
Un mundo dónde no hay que esconderse, donde no haya miedo, donde no haya cielos.
Por eso los iba a rasgar, ese era mí deseó… Por ello era un esclavo, era una bestia que perseguía su inalcanzable deseó, su ansiado ideal.
Siempre lo seré… Por eso no merecía vivir en mí paraíso, pero en fin.
Mis dedos se hundieron en la semilla, y lo sentí.
Era yo, un yo, y yo era el, un el.
Y el lo sintió también.
Mí subconsciente tembló ante la conexión, viví su locurá, y el vivió mí cordura.
El vivió mí ideal, y yo viví su deseó.
El devoro mí cordura, y yo su locurá.
Luchamos cómo bestias, el con polillas de duda, y yo con arañas de certeza.
Nos destruimos, nos devoramos, nos susurramos.
¿Qué fuimos?.
No lo entendía, quería entenderlo.
Me hundi en el, me sumergi en el consuelo de su locurá, del olvidó.
¿Cuál era la búsqueda?.
¿Cuál era el sentido de nuestra existencia?.
Quería entenderlo.
¿Quién fui?.
¿En verdad mori?.
¿O solo era un loco?.
¿En verdad conocí al cielo indiferente?.
¿Quién seré?.
¿Qué es lo qué me da certeza del yo?.
¿En verdad paso?.
¿Podía entenderlo?.
No.
¿Quién era yo?.
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