Los cielos indiferentes - Capítulo 15
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Capítulo 15: Capítulo 14 – Holgazanear.
Capítulo 14 – Holgazanear.
¿Quién era yo?.
¿Era Elijah, el estudiante?.
Quizás… ¿Fui Elijah, el hijo?.
Tal vez… ¿Solo era Elijah, el hermano?.
¿Quién era yo?.
O… ¿Nunca fui alguien?.
¿Era un soñador?.
Un… ¿Un dictador sin poder?.
Fui… ¿Un hombre roto?.
Todos ellos. Sonreí mirando el cielo roto de mí mente.
¿Quién era yo?.
Un… ¿Un loco?.
¿Fui un amigo?.
¿Un compañero?.
No lo entendía.
O… ¿Lo entendía?.
Si, lo hacía.
Mí curiosidad… ¿Era incorrecta?, no lo era.
Sonríe mirando el techo de mí habitación.
“¿Quién era yo?.”, susurre.
¿Fui un cobarde?.
¿Un sobreviviente?.
“Eres el señor brillante”, dijo una voz vacía.
Asentí deacuerdo, claro qué lo era.
¿Mi… Ideal es correcto?, No.
“¿Soy un traidor?.”, pregunté con tranquilidad.
¿Quién era yo?… ¿Aquél qué odia al cielo?.
No lo entendía, pero si lo hacía.
Miré los cuernos de la niña de ojos vacíos que me miraba.
“¿Por qué serías un traidor?… Eres feo, pero no traidor… Y muy brillante.”, inclinó la cabeza en un gestó hueco.
JA… ¿Soy Elijah?, ¿O… Solo la semilla?.
Quería entenderlo, ansiaba saberlo.
Lo deseaba, lo quería.
¿Por qué era brillante?.
¿Quién era yo?.
“Hueles raro, ¿Porque hueles raro?.”, preguntó Aradia.
¿Qué era el olor?.
“Tal vez sea sudor, o tal vez el olor de la locura.”, sonreí ante la niña.
¿Quién era Aradia?.
¿Quién fui yo?.
Era… Elijah, amaba a los perros.
“¿Qué es la locurá?.”, preguntó Aradia, sin curiosidad en su tono.
¿Porque era locurá?.
¿Soy también la semilla?.
¿Era Elijah Miguel Asbeel, y su locurá?.
“Creo… que un estado mental, pero no lo se muy bién.”, me levanté de la cama, acaricie la cabeza de Aradia.
No lo se.
¿Era mi curiosidad normal?.
“¿Que es la mente? Y ¿El estado que es?.”, preguntó Aradia nuevamente, su cabello estaba mucho mejor que ayer, más sano.
¿Qué le pusieron para que sea tan suave?.
¿Era en verdad un demonio?… Era bastante tierna con su cabeza inclinada.
“La mente… Es difícil de explicar, pero te permite procesar… Imaginar, razonar, y tal vez generar consciencia de uno mismo… Creo, también consciencia del entorno… Pero el estado… Eso si que no lo se.”, la levanté con cuidado y la deje en la cama.
¿Que era el estado?.
Ella era muy liviana… ¿Que pasaría si la levantó y la suelto?… Se cae, claro.
Odiaba no saberlo, pero no iba a probarlo con ella. La mire atentamente.
Tenía una venda en su cuerno roto, y también tenía vendas en los brazos donde estaban las quemaduras.
Usaba un vestido simple para la casa, tenía cierto parecido con los vestidos nobles qué había visto en series y así, pero sin tanta ostentación probablemente por que era un vestido usado para el hogar.
Tenia puestas unas pantuflas de cuero que parecían blandas, quizás para proteger sus pies del piso, claramente.
Sus mejillas estaban un poco más rosadas
¿Cómo es posible?… Solo había pasado un día… Cosas de fantasía supongo.
En resumen, estaba mucho mejor probablemente en salud.
Puse una de mis manos en su mejilla, y la estire… Era muy blando.
“Te ves mucho mejor, me alegró. En fin… ¿Quieres qué vayamos a pasear?, a los niños les encanta el exterior… ¿No?.”, pregunté a la niña con mejillas suaves.
¿Como había entrado, que hacía aquí y por que había venido?, en realidad eran preguntas que quería saber, pero no saberlo también estaba bién.
Quizás yo era Elijah y también la semilla, era muchas cosas… Pero estaba bién por ahora no saberlo.
El susurró vino, junto con claridad.
**Haz absorbido la semilla de locurá, pierdes la semilla… Haz obtenido el rasgo [Semilla de locurá].**, susurró el primordial, aún que no lo note.
Aradia había guardado silencio unos segundos, pero al final asintió.
Se bajó de la cama y se fue… Me quedé paralizado antes de seguirla rápidamente.
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Me perdí… Pero Aradia apareció de la nada vestida diferente, y con un velo estilo medieval qué cubría su cabeza.
El vestido que se había puesto tenia encima una… Una ¿Sobrevesta tal vez?, claramente, era uno adecuado para una niña.
Su posible sobrevesta parecia seda aterciopelada, y el vestido quizás era de lino, eran de un color rico y un intrincado patron de flores como decoración.
¿No era demasiado para una niña?.
Por suerte no llevaba ningún maquillaje, ¿Eso existe? Creó que en la época medieval usaban cosas toxicas… y considerando que era un mundo mágico…
¿Por qué era tan atrasado?… ¿No debería en todo caso, ser más avanzado?.
Una voz respondió mí duda, ya empezaba a extrañarla.
“No todo es así… Es como la ambientación, pero te aseguró que verás cosas muy avanzadas científicamente y mágicamente, es así aquí por que le gusta a la perra llorona, pero son muy avanzados… Así qué no los subestimes y deja de perder el tiempo con la niña nacida del deseo.”, susurró la diosa impaciente, pero no iba a hacerle caso.
Tenía que fomentar relación con Aradia, la iba a malcriar como a una hermana menor.
Me reí ante el pensamiento mientras Aradia me llevaba hacia algún lugar, quizás a la salida.
Cruzamos incontables pasillos mientras los sirvientes saludaban con cariño a Aradia, y a mi… Me seguían teniendo miedo, en todo caso, parecía qué me miraban con mas miedo que antes.
Ah… ¿Quizás, por la venda qué cubría casi la mitad de mí rostro?.
En fin, llegamos a la salida y el sol estaba alto.
Aradia me miró, probablemente quería que hablara.
“¿Adónde quieres ir?… ¿O solo quieres pasear por la capital?.”, pregunté, sinceramente esperaba que eligiera pasear, no sabía donde se encontraba nada.
Ella pareció estudiarme mientras guardaba silencio.
Aradia era bastante silenciosa, me encantan los niños silenciosos, aún que dan un poco de miedo.
Por suerte, ella respondió.
“No lo se… Cómo quieras…”, dijo ella acuchillando mí corazón.
Asentí lentamente, pues ibamos a pasear. Le di mi mano para que la sostuviera, ella la miró antes de decidir sostenerla con su manita.
¿Era una escena tierna?, yo lo creía así por lo menos.
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Caminamos por una callé probablemente noble, ya qué estabamos en la parte noble de la capital Elthilvath.
Las calles estaban cuidadas y limpias, iluminadas por lo que parecían faroles.
Había todo tipo de razas, elfos, Hombres bestia, enanos, vi a algunos que parecían hadas.
Pero… Había muchos más humanos, aún que todos tenían un estilo de vestimenta noble.
La mayoría paseaban por la calle o se dirigían hacía el centro del probable distrito noble.
Vi a algunos guardias vigilar la zona, aún qué no se les veía muy preocupados.
Sus armaduras eran relucientes, algunos llevaban espadas o lanzas, otros iban directamente con un bastón y una túnica qué llevaría un cosplayer de mago.
Nos echaron un vistazo unos guardias cercanos, aún que por nuestra vestimenta noble nos dejaron en paz.
Seguí a las demas personas hacía el interior, quería ver qué había.
No ibamos apurados, así qué caminamos lentamente tomados de la mano.
¿Parecía mi hija?, preferiría qué parecieramos hermanos, yo era una persona a plena juventud, solo tenía veintitantos.
El aire olía a rosas, mientras caminamos por la vereda de mármol.
En la vía principal, iban unos coches que parecían de la era victoriana, pero eran mucho mas silenciosos y no parecían usar vapor.
Todos estaban decorados ostentozamente, y conducían a una velocidad moderada.
La mayoría de los otros nobles parecían caminar con por lo menos un sirviente y un caballero.
Las damas llevaban vestimentas como de la era medieval, pero parecidas a la qué llevaba Aradia, aún que unas pocas parecían vestir de una manera diferente.
Llevaban vestidos mas refinados, como un estilo victoriano.
Predominaba unos vestidos con faldas ceñidas al tobillo, con blusas de cuello alto y mangas un poco abullonadas.
Llevaban hermosos sombreros que sinceramente, no recordaba su nombre, ¿poke-algo… Bonnet?, con velos. Sus manos estaban cubridas por guantes largós de encaje, algunos blancos o a veces negros, con parasoles victorianos, para claramente cubrirse del sol.
Parecían muy satisfechas con sus ropas, las que no iban como ellas les deban más de una mirada, probablemente un nuevo estilo qué vaya a predominar en el futuro.
Algunas iban acompañadas de un compañero hombre con un estilo victoriano, pero no me puse a mirarlos lo suficiente para poder decir algo… ¿Que?.
Ejem, seguí caminando disfrutando del paiseje.
Los edificios eran coloridos, eran casas nobles gigantes, la mía no era tan grande en comparación, aún que me gustaba así.
Aradia miraba hacía todos lados, aún que miraba más a las niñas de su edad, en específico a las que vestían el estilo victoriano.
La miré unos instantes antes de hablar.
“¿Te gusta ese estilo?, deberías decirle a las sirvientas que te dieron tú ropa que prefieres ese, o si quieres podemos ir a un taller de costura… O a una modista, si es que existe.”, le dije a Aradia.
Personalmente, preferiría el estilo victoriano… Era mas refinado, y en los hombres era genial.
Aradia guardó silencio mientras caminabamos en la muy limpia callé.
Mientras la esperaba, vi a lo lejos una plaza muy hermosa.
Aún qué faltaban unos minutos para llegar, me concentre en Aradia.
“No lo se, es bonito… Pero no le quedaría bién a algo tan fe-.”, quiso continuar Aradia, pero mi voz tranquila la detuvo.
“Te quedaría muy bonito, además… No eres fea, la fealdad no esta en el exterior… Solo en el interior y tú eres muy tierna en ambos.”, dije mientras miraba al cielo, era un bonito cielo.
¿Porque decía que era fea?, claro sus cuernos podían asustar a alguien desprevenido, pero ella era una niña muy tierna con su rostro serio, seguró qué me asustaria si la encontrará en medió de la noche, pero en una zona con luz solo era tierna.
Ya se… Hay que ponerle un moño rosa en su cuerno.
Me reí ante el pensamiento, era una buena idea. Algunos me miraron raro, pero los ignore, no entendían lo genial que era estar en mi mente.
Aradia me miró unos instantes antes de decidir asentir con la cabeza, aún que no hubo emoción visible, fue divertido verla asentir con una cara tan seria en su rostro infantil.
Al fin habíamos llegado a la plaza.
Era plaza simétrica con forma de triángulo, había más guardias aquí, rodeando la plaza había residencias nobles muy hermosas e imponentes.
En el centro de la plaza había una estatua de una mujer con una corona, vestía ropas para la batalla ligeras, con una espada desenvainada y una mirada firmé en sus ojos de piedra.
Nos acercamos a la estatua, y bajo sus pies estaba la construcción dónde se paraba, decía: [Juana de Zenobia, La pacificadora, fundadora del reino luthamor]. Mientras se lo leía a Aradia, escuché una risa de desdén en mí cabeza.
Y el susurró vino, su irritante voz.
“Ja… ¿Pacificadora?, qué divertido… No existe un solo humano qué merezca llevar un título así… Paz… ¿Elijah, si los humanos fueran nacidos de algún dios, cual creerías que es?.”, preguntó la diosa en mí cabeza, su voz irritada.
Lo pensé, era algo interesante… Amabamos el conflicto, la guerra y la batalla, por lo menos siempre había disputas entre nosotros, los humanos.
“¿Quizás… De un dios de la guerra o batalla?.”, pensé en mi interior.
Escuché su risa, su risa llevaba tristeza, antes de que volviera a responder.
“Incorrecto… Los humanos nacieron de la Paz…”, susurró la diosa, probablemente una verdad que pocos sabían.
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Aradia y yo paseamos por la hermosa plaza, casi caminando por toda ella.
Pasando la plaza vimos una hermosa y ostentosa catedral, aún qué no fuimos. Nos habíamos sentado en uno de los bancos mirando hacía una fuente de agua, había otros como nosotros.
Miré hacía el cielo, ya el sol estaba a unas pocas horas de irse y dar bienvenida a la noche plateada. Había una bardo con un sorprendete cabello rosado, estaba tocando música juntó a la fuente, ¿Los guardias lo habían dejado pasar?. No parecía estar mendigando, supongo qué tocaba musica por que le gustaba.
Volví mí mirada hacia Aradia, estaba cabeceando contra mi hombro, probablemente le empezó a dar sueño.
Y… Se durmió, respiraba con tranquilidad apoyada contra mi hombro, me usaba cómo almohada, aún que probablemente no era una almohada comoda.
Al parecer no iremos a una costurera o modista.
Me quedé unos minutos más disfrutando del bardo, antes de levantarme y cargar en mis brazos a Aradia.
Fue un lindo día, mañana iba a dejar de holgazanear.
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