Los cielos indiferentes - Capítulo 16
- Inicio
- Todas las novelas
- Los cielos indiferentes
- Capítulo 16 - Capítulo 16: Capítulo 15 - El Cuervo.
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 16: Capítulo 15 – El Cuervo.
Capítulo 15 – El Cuervo.
Miré la luna plateada desde mi balcón, era una vista hermosa.
Había dejado a Aradia en su habitación cuando llegamos, estaba bastante cansada.
Habían pasado unas pocas horas desde aquello, hablé a la nada.
“¿Qué fue esa magia que usé cuando liberé a los secuestrados?… Ya sé que era magia de fuego o algo así, pero… ¿Por qué no puedo usarla?”, dije esperando que una diosa malvada respondiera mis dudas.
Hubo unos instantes de silencio antes de que la irritante voz viniera.
“Eso fue magia libre o salvaje, como te guste más… Y no puedes usarla porque es difícil de aprender, además no se suele usar así… Es más con runas o objetos imbuidos, claro, si quieres vivir mucho.”, susurró con un bostezo, me recordó al de un gato.
Asentí suavemente, era interesante… ¿Solo con esos dos?.
“¿No hay más maneras de usar esa ‘magia’ salvaje?, ¿Por qué es salvaje?, ¿Y por qué es difícil de aprender?”, pregunté muy interesado, era bastante fascinante.
Escuché una risita en mi cabeza antes de que la diosa respondiera.
“Sí las hay, es salvaje porque está fuera del [Sistema]… Y es difícil de aprender porque es salvaje y volátil… Se necesita paciencia, también talento, y mucha suerte”, dijo con una risita.
“Entonces… Son como las habilidades/rasgos de rango [Pesadilla] y [Sueño] ¿no?”, pregunté, tenía lógica.
La diosa guardó silencio por unos segundos antes de decidir hablar, en un tono más incómodo.
“No… No del todo, está fuera del [Sistema] no porque el [Sistema] lo permita, sino porque no es de nuestro plano de existencia… vino de los [?????????]… ¿No pudiste entender lo que dije verdad?, en fin. Solo tienes que saber que existe fuera de las reglas del primordial.”, dijo la diosa en un tono serio.
Eso… No tiene lógica, ¿No es el primordial el que formó el [Mana], cómo puede existir magia fuera de él?.
“Cómo… eso no tiene lógica…”, dije completamente confundido.La diosa respondió con una risa.
“No tiene por qué tenerla… Existían unas criaturas muy… belicosas de un plano diferente… Ellas no tenían al [Sistema], vinieron aquí y aunque no cumplieron lo que querían… Esparcieron su magia salvaje por nuestro plano de existencia. El [Sistema] no favorece mucho esa magia, pero la permite, lamentablemente no puedo decirte nada sobre esas criaturas… Por lo menos hasta que llegues al rango [Legendario].”, susurró la diosa, me entristecieron sus palabras.
Quería saber más, pero iba a tener que esperar, nunca se puede aprender fácilmente…
“¿Cómo son esas otras maneras de usar la magia salvaje? ¿Yo puedo?”, pregunté con renovada emoción.
¿Quién no le emociona la magia?, sinceramente… No había visto mucha magia desde que llegué aquí.
La diosa respondió rápidamente.
“Sí puedes… y existen muchas formas de usar magia salvaje, pero puede ser más difícil… Puedes hacer usando música, bailando, sacrificios, poesía, emociones y con casi todo en realidad… Pero con un solo error mueres, y tengo mucha fe en que explotarás.”, dijo con un tono amable.
Fruncí el ceño, no quería explotar… Y no era muy talentoso en ninguna de ellas. La diosa continuó.
“Además… Usar magia salvaje tiene consecuencias para quien la usa, también la propia magia afecta al usuario… Por ejemplo, un mago de fuego es inmune a su magia… Pero un mago salvaje no. Aunque, como tú mismo viste es una magia poderosa, pero a veces ni siquiera funcionará… Como también te ocurrió.”, la diosa susurró divertida.
En resumen… Es una mierda, una mierda poderosa.Me reí ante el pensamiento, pero en fin. Me fui adentro, y cerré la puerta del balcón, había oído que alguien golpeó la puerta.
Cuando me di la vuelta, allí estaba el caballero del cual no sabía el nombre, mi paciencia se había acabado, hoy iba a descubrir su maldito nombre.
Estaba prácticamente igual que la última vez que lo vi, pero en su mano parecía llevar una media máscara, aunque no vi mucho más.
Le di una sonrisa amable, quise saludarlo, pero él se me adelantó.
“¿Qué eres?… Ni siquiera intentas comportarte como el joven maestro, tienes una cierta personalidad volátil o caótica como el maestro, pero ahí se acaban las similitudes…”, dijo con tono indefinible, antes de dejar la media máscara en el escritorio.
Me quedé paralizado ante sus palabras, tragué saliva, estaba muy nervioso, pero me lo había esperado, aunque no hoy.
Quise hablar, pero el joven sin nombre me interrumpió.
“Tienes una firme determinación tras esa locura, pero eso me importa una mierda… Consideré matarte, aunque la desconocida consecuencia me detuvo. Yo maté al joven maestro, planeó asesinar a cada uno de los Sága, a todos los Lith y Nyctero… A cada sirviente, caballero y cualquiera vinculado a esos tres los mataré… Y tú me ayudarás.”, dijo con total seriedad, pero me fue difícil aguantar la risa.
No pude, me reí en su cara. Tras unos segundos de risa y su inmutable mirada férrea, al fin hablé.
“Oye amigo, te felicito por descubrir que no soy ese tal Eirwen… Pero no te ayudaré a matar a algún Sága, y a esos dos… Sinceramente ni sé qué significan, me falta mucho contexto, pero lamento decirte que no tengo razón para ayudarte.”, me reí en su cara, aún que interiormente estaba impresionado de que mantuviera una cara tan seria.
Me senté en la cama, y me empecé a sacar los zapatos, ya era muy tarde, mejor me preparaba para dormir.
El protagonista de venganza me miró con su cara inexpresiva antes de hablar.
“El joven maestro tiene dos hermanos, Catherine es la que tiene más posibilidades de volverse la jefa de familia, es una mujer capaz e influyente políticamente, también es amiga de la tercera princesa… Y no le agrada el joven maestro….”, dijo antes de abrir un cajón del escritorio y sacar una botella de cristal que parecía algún tipo de alcohol, y tomarse un sorbo antes de continuar.
“El segundo hijo Vael es un guerrero talentoso y está comprometido con la tercera hija de los Arcanvyr, una poderosa familia de eruditos, tampoco le agrada al pobre Eirwen… Así sucesivamente cada persona por cada razón que te imagines quiere por lo menos hacerle un poco de daño al joven maestro. Los Lith y Nyctero son familias nobles afiliadas a los Sága, yo soy un Lith… ¿Qué crees?, tampoco quieren ni un poco al imbécil del joven maestro… Tu predecesor era un completo imbécil.”, dijo con una risa hueca, quizás no favorecía mucho al Eirwen.
¿Cómo había llegado a esto?… Hace solo un rato estaba teniendo una divertida conversación de magia, y ahora una pseudo clase de historia o tal vez política.
Me detuve, no quería sacarme la camisa delante de este tipo… así solo pude mirarlo mientras tomaba otro trago del probable alcohol.
“¿Sabes? El propio Kyriondral odiaba al joven maestro, y él es su padre… Yo tuve la maldita suerte de ser asignado como su caballero… Era mi castigo, Eirwen es… No, era un bastardo psicótico y el muy imbécil solo era bueno siendo una basura muy insoportable.”, dijo antes de tirar la botella contra el suelo, rompiéndola.
Hice una mueca… ¿Por qué tenía que tirarla?, eso fue un desperdicio.
El joven continuó con su tono controlado, pero su mirada no lo era.
“La mayoría considera un inútil a Eirwen, pero él controló todos los barrios bajos con su banda criminal, esparciendo drogas y haciendo lo que quería… Pero en fin. Eirwen tiene muchos enemigos, y yo quiero a todos los Sága, Lith y Nyctero muertos… Me ayudas o mueres, y no seré yo quien te mate… Si no, cualquiera que le guarde rencor a Eirwen… No me importa tu objetivo, ni tu origen, me importa una mierda quién eres… Solo me importa una cosa, y es ver arder las casas Sága, Lith y Nyctero.”, dijo con sus ojos casi en llamas, juré ver fuego tras ellos. ¿Él… En verdad es el protagonista?.
Seguro tiene un pasado trágico, bastante cliché.
Me reí ante el pensamiento, pero él tal vez lo malinterpretó, porque al instante desenvainó su espada y me apuntó con ella.
Mi risa se apagó. Él pareció estudiarme unos instantes antes de hablar.
“Me puedes llamar Cuervo, con mis ojos afirman la caída de los Sága, Lith y Nyctero. En ti veo un cielo roto, y unas lágrimas de tristeza devorando a quien lo rasgó, me ayudarás… Pues nunca me equivoco.”, dijo con total seguridad, y movió su espada.
Tragué saliva, una cabeza voló, y no fue la mía. Este tipo… Es muy delirante, pero muy genial.
Su espada había cortado la cabeza de un hombre que había aparecido de la nada, sus ojos muertos estaban absolutamente en shock, su cuerpo se cayó al suelo con un golpe hueco.
Su cabeza rodó por el suelo manchando aún más de sangre la madera, el aire olía a sangre. Maldije, esa mierda sí me asustó.
“Eh… Mierda, ¿Quién es este tipo?… Mi piso se está ensuciando mucho hoy… Las sirvientas van a tener un día difícil.”, dije con una mueca de asco, mis zapatos se habían ensuciado con la sangre.
El Cuervo plateado me miró sin emoción visible, antes de acercarse a la ventana y limpiar su espada con… la maldita cortina. ¡¿Qué?!… Ese maldito bastardo… No era necesario.
Lo miré con fastidio, fue absolutamente innecesario lo que hizo con la maldita cortina, bastardo psicótico.
“Eres un monstruo despiadado, la cortina era inocente… ¿Dónde voy a dormir? Huele a muerte aquí.”, me bajé de la cama murmurando maldiciones, caminé hacia la puerta con cuidado de no pisar la sangre.
El Cuervo guardó su espada ahora reluciente, y se volvió hacia mí.
“No soy un monstruo, le salvé la vida… Y él era un asesino quizás, también… Puede dormir donde quiera, tenemos varias habitaciones disponibles.”, dijo con tranquilidad, el tipo rebosaba genialidad. Agarró la media máscara y me la lanzó, casi no la atrapé, pero lo logré.
La miré atentamente… La máscara parecía hecha a medida para la parte quemada de mi rostro, su material era un poco duro al tacto. La máscara parecía un poco a la de un bufón, pero era solo la mitad. Tenía colores vibrantes como rojo, negro y dorado, era muy hermosa, pero no tenía expresión alguna.
Sentí la mirada del caballero, antes de quitarme las vendas lentamente y cuando terminé, me puse la máscara de bufón.Cuando lo hice, se pegó al instante a mi rostro, y era muy cómoda, casi no la sentía. Si trataba de mover la boca se movía también, tal vez era un poco tétrico tener solo la mitad del rostro cubierto, pero era mejor que mostrar una horrible quemadura.
Abrí la puerta, antes de irme… Hablé hacia el Cuervo.
“Gracias… Por la máscara y salvar mi vida, si lo que dices es cierto… Te ayudaré en lo que pueda.”, dije antes de salir del cuarto maloliente.
Me fui en busca de mi nueva habitación, tenía bastante sueño.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com