Los cielos indiferentes - Capítulo 17
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Capítulo 17: Capítulo 16 – Pluma.
Capítulo 16 – Pluma.
Me dolía la espalda, y una rata me mordió el pie, ¿Cómo llegué a dormir en el maldito piso?.
No pude encontrar una habitación, pase unos 30 minutos buscando por los laberínticos pasillos… Pero inexplicablemente llegué a la maldita cocina.
Traté de salir, pero luego llegué aquí… A una sala de entrenamiento, ¿Cómo es eso posible?… ¿Estoy maldito?.
Pero… ¿Por que hay ratas?.
Dejando de lado mí probable maldición y alguna enfermedad magica por parte de las ratas, ¿Qué tenía que hacer hoy?.
Podía tratar de encontrar mi manera de hacer magia salvaje, leer algunos libros sobre luthamor, tratar de cumplir el requisito para la clase de rango [Primordial] o… ¡Ir a comprar ropa con Aradia!.
¿Cuál elegire?… Los libros y practicar magia salvaje.
¿Por qué?… Pues al parecer soy un noble importante, y… ¡El maldito modista viene aquí!.
Me lo dijo recién el caballero cuervo, mientras trataba de salir del patio de entrenamiento me lo encontré, también me ayudará a salir de aquí.
Seguí al caballero con pasó rápido, eran mareantes los pasillos, ¿Cómo puede ubicarse?.
Tras unos minutos llegamos a un probable comedor, allí estaba Aradia… Comiendo sin siquiera esperarme…
Era un desayuno abundante, había huevos pochados bastante bién hechos, tocino frito, salchicas… ¿De que estarán hechas?, también había chuletas y pan tostado con mermelada.
¿Eso… No es solo para Aradia y yo, verdad?, es demasiado para dos personas… Aún que Aradia sea una niña en pleno crecimiento le va hacer mal comer demasiado.
Los sirvientes y un viejo me hicieron una reverencia, me senté en una silla muy, muy cómoda adelanté de Aradia, y el caballero se sentó al lado mío.
¿Los caballeros no se quedaban parados al lados de sus señores?… No importa, era un mundo diferente, quizás no sean tan estrictos.
Vi de reojo cómo algunos de los sirvientes palidecian, pero los ignore.
Vi que Aradia no se había servido mucha comida, así que le puse más.
“Deberías comer mucho, estás en la flor de la juventud o algo así… Nunca seras alta si no comes mucho.”, dije ni siquiera sabiendo si era cierto.
Ella me miró y asintió seriamente, era divertido ver niños actuar tan serios, me fue difícil aguantar la risa.
Corté el pan con mermelada en triángulos equilateros, y saqué la mermelada con una servilleta…
Miré al cuervo, el estaba mas cerca de la mermelada.
“Cuervo… ¿Me puedes pasar la mermelada?.”, dije criticandolo interiormente.
El estaba comiendo primero el tocino, los huevos y la chuleta… Todos saben que el dulce es primero siempre.
El me paso la mermelada sin decir palabra, le agradecí con tono tranquilo, pero…
Me lami los labios, y me rasque el cuello ante lo que veía, no podía permitirlo.
Me disculpe en voz baja mientras agarraba su plato y quitaba la mermelada, cortaba su pan en triángulos equiláteros, y untaba nuevamente mermelada, naturalmente me llevé todo lo demas…
“Perdona, pero primero se come el pan… Y tienes que lamer la servilleta.”, le dije con sinceridad y una sonrisa.
Hice exactamente lo mismo con mis panes, pero cuatro ojos me miraban atentamente, creo que sería incómodo si lamiera la servilleta.
Me abstuve de hacerlo, y Aradia habló con su voz infantil y un tono vacío, lo habitual.
Apuntó con su dedo mis panes y los del cuervo.
“¿Por que comes así?.”, preguntó ella, una gigantesca sonrisa se formo naturalmente en la mitad de mi rostro, la otra una burlona sonrisa de bufón.
Me aclaré la garganta, agradecido de que preguntará, así podría enseñarle cómo comer de la mejor manera, era mi deber cómo su futuro hermano mayor.
“Es la mejor forma de comer… Mirame.”, dije emocionado, mientras le hacia una demostración con mi plato.
Busqué un pan tostado, le quite la mermelada con cuidado y lentamente para Aradia.
Lo corté en triángulos equiláteros con maestría.
Mostré el pan con los pequeños huecos que se formaban naturalmente rellenados, y unte mermelada con cuidado, todo ante la mirada atenta de Aradia.
Ella asintia levemente ante cada demostración, aún que no hubo emoción visible en su rostro yo lo sentía en mi corazón, ella estaba completamente de acuerdo conmigo.
Y la prueba de ello es qué empezó a imitarme, aún que torpemente, sus triángulos no eran simétricos, y no sacó correctamente la mermelada, aún así estuve profundamente orgulloso.
Me levanté de mi asiento y fui hacía su lado de la mesa, empecé a corregirla con amabilidad.
Cuervo nos miraba con su firme mirada férrea, pero tenia un sutil ceño fruncido en su rostro injustamente bello.
El pobre desgraciado no entendía mi… No, nuestra genialidad, estaba ciego ante la verdad.
Le expliqué detalladamente cómo comer en el mejor orden cuándo uno termina con el pan, ella tenía potencial, estaba seguro que le deparaba un gran destino.
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Después de comer agarré un par de libros, algunos eran sobre el [Sistema], y en específico sobre las habilidades/rasgos de nacimiento.
Algunos afortunados nacían con una habilidad o rasgo de la nada, podía ser hasta de rango [Común] o de rango [Primordial]… También podía ser de rango [Pesadilla] o respectivamente de rango [Sueño], ¿Por qué las obtenían?.
No se sabía, así que le pregunté a la diosa… Y la perra dijo que me lo diría cuándo encontrará por lo menos uno de lo que le robaron, así qué me iba a quedar con la duda bastante tiempo.
O tal vez por siempre… ¿Cómo y dónde se podría encontrar el nombre de algo?, por lo menos lo intentaré.
Miré hacía dónde estaba Aradia, la modista había llegado hace un rato y la estaba midiendo, y preguntando varias cosas sobre la ropa, parecía bastante emocionada, era natural ya que Aradia era un encantó.
Recuerdo que a mi madre le encantaba comprarme ropa, me hacía probar toda la tienda.
Jure silenciosamente en mi corazón que haría lo mismo con Aradia, era lo justo.
Me reí suavemente mientras seguía leyendo, era interesante, lamentablemente tenía que pasar al siguente libro.
Era sobre una cosa muy interesante… Era un Bestiario de monstruos.
Muy grande, había muchos monstruos… Por ejemplo, un dragón… O más bien un Pseudo-dragon… En resumen, es un dragón mas débil que un dragón, menos grande, vive menos, todo menos… Pero ¡Se pueden tener como mascotas!!.
No del todo, son muy inteligentes y si le dices mascota se enojara, pero básicamente es un gato un poco mas grande y que puede paralizarme.
Un pseudodragon… Si, si veo a uno se lo regalaré a Aradia.
Me reí más fuerte ante el pensamiento, seré el maldito mejor hermano mayor…
Aradia y la modista me miraron en silencio, mi risa lentamente se apagó, y traté de concentrarme en el libro.
Mientras leía una voz irritantemente bella susurró.
“¿No dijiste que ibas a practicar magia salvaje?… Dudo que tú modo sea leyendo, ¿Tienes algún pasatiempo? O algo dónde pones mucha de tú voluntad… De tú ideal.”, dijo la diosa maligna con aburrimiento, quizás le aburría verme solo leyendo libros.
Pero asenti suavemente a sus palabras, era cierto.
¿Que me gustaba?… Me gustaba pintar, pero nunca fui muy bueno aún que practicará mucho, me gustaba escribir… Pero nunca sabía cómo terminar la historia, me gustaba vestir a mis peluches…
Me gustaban las flores, pero siempre se marchitaban aún que les diera toda mi atención.
Me gustaban los gatos… Pero me evitaban siempre, los perros son mejores… Verdaderamente leales.
Me gustaban los niños, pero yo no a ellos… Aún que a Aradia seguró le agradó.
Lamentablemente no podía usar magia usando a Aradia.
Tal vez ¿Poesía?… personalmente no me gusta la poesía…
Caelira… A ella le encantaba la poesía, en especifico una llamada… El cielo rasgado.
Irónico, pero en fin. Me encanta soñar, y soy muy bueno en ello, ¿Cómo practicó magia salvaje con sueños?.
Levante la vista, se me habían acercado Aradia y la modista, al parecer había llegado mi turno.
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Tras terminar las medidas y especificaciones con la modista me encontraba en un dilema, ¿Cómo iba a formar magia salvaje usando los sueños?.
Además… Según el consejo de la diosa, era importante incluir una ‘dirección’ a la magia salvaje, y tiene que ser poderosa, si no, la magia salvaje sera literalmente salvaje.
Así que me dijo qué incluya un poderoso deseo, o una voluntad… En todo caso, mí ideal.
¿Que era mi ideal?, ¿Rasgar el cielo?… ¿Destruir el libre albedrío?, ¿Romper el tejido de elección?.
Era… Todo eso, ¿Pero porque quería eso?.
Abrí los ojos y miré a Aradia, quién estaba mirando también.
Le sonríe y hablé ante ella.
Hoy ella tenía unas lindas coletas, juntó con un vestido de flores sencillo, era bastante diferente de su otra ropa.
“¿Quieres algo?, siempre puedes pedirme lo que quieras… Menos a una persona, pero si quieres consejos de amor si o si me tienes que preguntar, después de mostrarme donde vive el bastar-Ejem… Si.”, tosi levemente, casi le dejo una mala impresión, soy su hermano mayor… Su futuro ídolo.
Ella asintió sin emoción visible, aún que parecía confundida sobre lo último, pero cómo no tenía expresión alguna… Fue difícil.
Ella habló con su voz infantil y vacía de siempre, casi me rió… Los niños tienen voces graciosas.
“¿Por que… la luz titila?.”, preguntó ella con su seriedad habitual, en cualquier otro momento me habría reído, pero…
¿Que?… ¿Que luz?. Tragué saliva, si no sabía a lo que se refería… Iba a quedar mal.
Eso no podía ocurrir, yo era su futuro hermano mayor… No podía tener mi imagen heroica manchanda.
¡Usaré la llamada!.
Hablé interiormente con piadosa fe.
“Oh… Diosa, hermosa y benevolente deidad de reinos divinos… Ilumina a este tonto y ciego creyente con su luz divina, oh… Hermosa diosa bella y muy hermosa…”, rece con total piedad a la diosa maligna y muy fea.
Escuché una risa divertida e irritada, antes de que sonará la voz de la salvación.
“Eres un imbécil, así no se reza… Tienes suerte de ser un Elegido… La niña del deseo pregunta por que tú alma brilla, tal vez se refiera a tú rasgo [Portador de chispa divina]… Algunos de los nacidos del deseo tienen una vista que alcanza al alma, o tal vez estes cerca de un avance o algo así…”, dijo ella divertida.
¿Nacidos del deseo?… Pense que era un insulto, pero veo que tiene una razón para llamar a Aradia así… En fin.
Me aclaré la garganta antes de hablar, habían pasado unos segundos…
“Ejem… ¿Te refieres a mi alma? Eso es por qué soy alguien muy genial, te contaré un secreto… Yo vi a un dios muy, muy feo… Por eso brilló… Y titilo porque quizás estoy a punto de llegar a algo importante, pero no te preocupes… Tú nunca serías una interrupción.”, dije mientras acariciaba su cabeza, ¿A los niños les gusta, no?.
Por lo menos Aradia no se queja, así que no veo razón para detenerme.
Sus ojos se abrieron ligeramente, y sus labios también… Claramente estaba admirando a su hermano mayor.
Sonreí con humildad ante la niña, tenía que ser su ejemplo.
“No te preocupes… Eso no me hace mejor o más importante que otros, o tú… Claramente eres mucho más genial que yo, aún que no puedo ver el brilló de tu alma se que es hermosa e impresionante.”, dije con una risita, por lo menos lo decía en serio.
Ella pareció querer decir algo, pero no lo hizo y sólo asintió con vigor. Mis ojos se abrieron ligeramente mientras miraba sus cuernos, era cierto…
Me di la vuelta rápidamente… Y cuándo me volví hacía Aradia tenía en mis manos un moño morado, le sonríe emocionado.
Ella miró el moño con su cabeza inclinada hacía un lado, y se volvió hacía mi.
“… Es un regalo para ti, los moños los llevan las niñas geniales… Y los peluches bonitos, pero no te distraigas… ¿Puedo ponertelo en tú cuerno, el roto? .”, dije con una risa.
Aradia abrió la boca lentamente… Pero solo asintió y susurró en voz baja.
“Si…”, susurró ella con la mirada fija en el moño.
Sonreí suavemente, me levanté y me agache al lado suyo, con cuidado coloqué el moño en su cuerno partido, y hablé.
“Aún que no puedas verlo, te queda muy bién… Seguró serías la envidia de todas las niñas nobles.”, dije con un tono divertida.
Ella se tocó suavemente el moño curiosa, y asintió seriamente a mis palabras, Aradia susurró su respuesta.
“Gracias… Aún que seas feo, no eres malo cómo los otros…”, dijo ella con su voz vacía, aún que vi un leve rastro de sinceridad.
Tal vez si era un poco feo, y aún que me duela un poco, como es Aradia no me importa.
Ella me miró unos instantes antes de salir corriendo, me quedé paralizado, ¿Que?.
¡No hice nada!… Oh no… ¿Me odia?.
Me levanté y caminé hacía la ventana con mirada resignada, mire hacia el horizonte con tristeza.
Tras unos minutos de contemplar si saltar por la ventana oí unos pasos apurados, y vi quién era.
¡Aradia había vuelto!… Ella no me odia.
Miré sus manos, allí en sus manitas tenía una pluma, era blanco… Pero de una manera diferente, no solo era blanca, si no el blanco de pureza total, no solo físicamente… Cómo un efecto… El aire se sentía diferente a su alrededor.
Pero… En la Pluma un punto púrpura arruinaba su pureza, mis deseos se amplificaron con solo verla…
Aparte la vista, mi rostro estaba llenó de lagrimas… Había llorado con solo ver esa mancha morada.
¿Que es eso?.
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