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Los cielos indiferentes - Capítulo 28

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Capítulo 28: Capítulo 27 – Paisaje onírico (Parte 1).

Capítulo 27 – Paisaje onírico (Parte 1).

Crucé en silencio por la puerta acompañado por Jawzahr… Tras cruzar más allá vi el paisaje onírico en su triste esplendor.

Lo primero que vi… Fue el cielo… No había sol, solo rayos iluminaban el paisaje que se filtraba del cielo… Y el mismo estaba en un crepúsculo eterno tiñendo el bosque de ensueño de un fulgor que era el brillo de un sol inexistente, la luz de los rayos plateados o las mismas estrellas melancólicas, las cuáles flotaban en un paradójico cielo sin estrellas.

¿Que eran entonces?

Burbujas de colores viajaban por el aire hacía todas partes… Llovizna caía perpetuamente aún que nunca debió de haber nubes que la generarán. El viento mismo que surgía de la nada susurraba palabras ininteligibles, delirios de una locura que iba más allá de la mortal.

Mis fauces leoninas exhalaron niebla o vapor del frío que no existía, pero si lo hacía… Tanto como el calor que sentía.

Uno de mis pensamientos quiso escapar de la prisión que era mi mente, tal vez en busca de libertad… Pero lo detuve, igual que la niebla que fluía.

No podía afectar el mundo, pero si a lo que era mío (El yo)… En eso, nada podía evitarlo.

Di un pasó que formó una flor de nostalgia que susurraba un nombre secreto en mi corazón…

“Caelira… Hermana… Caelira…”, pero al instante murió, juntó a la tierra de la que floreció.

Fijé mi mirada en el bosque que se deformaba… Sus ramas se movían constantemente, crujían susurrando esperanzas, desgracias, amor, miedo, desamor… Sus hojas se desprendian y volaban juntó al viento que susurraba, formaban un espectáculo etéreo, con las hojas plateadas flotando a la deriva en eternidad.

Música se escuchó… Un susurró de melancolía, era una canción de un amor imposible… El mundo se detuvo literalmente unos instantes ante la melodía de anhelo.

Era hermosa, cómo el susurró de amor interminable de una joven enamorada… El juramento sincero de amor perenne, un amor que solo crecía en su espera…

Logré descifrar sólo unas pocas palabras de aquella melodía divina…

“A¿?r… Te…. Es¿?ero… En… ¿¿¿???….Vals… Reg¿?esa conmigo…. Querido…. ¿¿¿???”, susurró la melodía que no entendía, aún que lo que transmitía se entendía.

Aún que se acabo tan rápido cómo el primer amor que uno siente, uno eterno, uno que era imposible.

El mundo lloró y se lamentó en silencio…

Vi de reojo a Jawzahr derramar una silenciosa lágrima solitaria.

¿Cuál fue esa melodía tan bella y tan corta, tan evocadora?… Jawzahr susurró una respuesta a una pregunta no dicha.

“Dicen… Que esa fue la canción que entonó la Diosa plata melancólica ante la partida de su amor. Mi Pad-… Digo, mi progenitor dijo que ella yace en espera a su primer amor, quién le robó el corazón… Aún que nadie diría estás palabras delante de uno de los animales espejo.”, se rió con desánimo.

El mundo mismo generaba esa tristeza, una que era eterna… Tan impregnada en la realidad del paisaje… Tal vez la llovizna no lo era, quizás solo eran lágrimas de una doncella enamorada.

Que amor tan puro… Lo sentía en todo mi ser, era el amor más puro y limpió que existió… Igual que yo, tal vez todos lo sentían.

Fijé mi mirada en la puerta que se desvanecia… Podía invocarla cuándo la necesitará, eso lo sentía instintivamente.

Jawzahr y yo estábamos en algo cómo una colina en medio de un infinito bosque, vi a animales y otras criaturas vagar.

Vi zorros engañosos que se escondían en ilusiones… Vi arañas que tejian tentación, vi polillas volar por el cielo que era a la vez un cielo, pero no lo era… Vi ciervos azules pastando la hierba en la distancia… Vi lobos acecharlos y a muchas más criaturas que no eran de pesadilla como las del bosque torcido.

En todo caso… Eran hermosas… Tenía una belleza de ensueño, todo en realidad… Aún que acompañado de una melancolía y tristeza que no se iba jamás.

Fije mi atención en algo que note… Era un árbol prácticamente igual que todos los demas, pero de el se formó una joven… Era cómo una dríada y, nuestras miradas se cruzaron por instantes curiosos… Sus ojos eran casi humanos… Y verdes, demasiado… Pero había algo claramente humano en ellos.

Pero… ¿Que era la ‘humanidad’ en realidad?… ¿No sería correcto decir ‘mortalidad’?… ¿Pero había siquiera algo en verdad correcto?… Que dilema, uno que ni siquiera entendía en realidad.

Yo a diferencia de ella tenía unos ojos bestiales, marrones… Firmes en una clara intención… ¿Seguía habiendo humanidad en ellos?, no solo en esta forma… Sino en mí mismo… Tal vez…

Nuestras miradas tal vez solo se cruzaron por unos instantes que no fueron más que un segundo, pero nuestros ojos estaban llenos de curiosidad. Que divertido debió verse, una mujer árbol miraba con curiosidad a una bestia que le devolvía la mirada con la misma suavidad…

Aún que en un solo pestañeo ella desapareció como brizna en un vendaval, breve cómo viento primaveral.

Ni siquiera Jawzahr la había notado, yo mismo mire hacía ese árbol del que había surgido por casualidad… Me reí en voz alta apartando la vista.

Susurre suavemente mirando hacía el horizonte eterno, que ni siquiera llegaba a contemplar, pues un árbol me cegaba.

“Que hermosa…”, mi voz como susurró bestial se escuchó ronca.

Jawzahr probablemente me escuchó, ya que rápidamente contestó.

“Si… El paisaje debe parecerle hermoso, aún que esta zona no es la más bella que conozco… Pero si la más pacífica, no por que las criaturas que lo habitan sean débiles… Por que si lo son, pero no es la razón de su serenidad, sino por quién lo gobierna.”, ¿Paisaje?… Claro.

Asentí como Rey ante su consejero… Aún que sería en todo caso un rey bestia quizás… Mis cuernos dorados, si… Mis cuernos eran literalmente dorados.

Y mi melena de León a diferencia de la bestia, era marronezca yendo más hacía negro, en realidad mis alas también eran diferentes… ¿Por qué la diferencia?… Pensaba que íbamos a ser idénticos.

También… Mis sentidos eran de otro mundo comparado con mis sentidos humanos… Solo pude soportarlo porque era inferior a la sobrecarga que sentía cada vez que entraba en mi subconsciente, ahí era casi omnisciente… O eso creó… Claramente si lo intentaba probablemente moriría por una disfunción sensorial.

Ya había experimentado eso anteriormente… No fue agradable.

Los olores que sentía en el paisaje… Eran cambiantes, cómo tierra humeda… El olor a jazmín, el olor a miel… Después fueron olores que solo percibían los animales… Tal vez porque tenía la nariz de un león y otra nariz en mi cola era la de un dragón pude percibirlos.

El más impregnado claramente era el de la melancolía… Otros cómo amor, alegría y gratitud eran más recurrentes, pero el viento se los llevaba junto a los susurrós… También se notaba un olor peculiar, estaba muy, muy lejos… Era el de la soledad.

Volví a hablar con mi voz ronca y bestial, pregunté en voz alta a Jawzahr.

“¿Existe un lugar llamado ‘Soledades oníricas’?…”, escuché el corazón de Jawzahr latir de miedo ante la mención de aquel lugar.

Hablo con un tono extraño, parecía indispuesto.

“Asi se llama… Una de las zonas más mortíferas del paisaje onírico, allí hasta habitan criaturas de rango [Mito] incluso superior… Es una zona de muerte dónde sobreviven los poderosos… Pero los que viven allí están rotos… Cazan el miedo, la duda y la generarán ellos mismos… Escuché que hasta hay una criatura corrompida sellada en sus profundidades. Allí hay pesadillas de dioses… O eso dicen…”, dijo con un gruñido.

Parecía no querer ir allí… Tampoco planeaba visitar una zona de muerte, así que tendría que esperar.

Sólo asentí a sus palabras con rostro estoico, sin darle mucha importancia. ¿Cómo era el rostro estoico de un león?… Lamentablemente aquí no podía verlo.

Palpe la tierra con mis patas… Rasgue la tierra blanda con mis garras, todo estaba húmedo por la llovizna. Era hora de explorar, quería ver la zona dónde me estacionaria por un tiempo.

Al fin y al cabo… Planeaba conquistar toda esta porción del bosque eventualmente, tenía que formar una organización… No podría encontrar solo lo que le robaron a la diosa… Y algo me decía que aqui se encontraba una.

Caminé colina abajo con pasó ligero… Claro que cada pasó desgarraba la tierra y cortaba cada raíz que se cruzarán entre mis garras… Mi cuerpo era un arma de matanza prácticamente… Aún no quería usar la violencia con los nativos… No sabía cuán fuertes eran… Digamos que planeaba farolear un poco.

El dragón parecía creer que yo era muy fuerte… Y si el había caído, pues caerían los demas.

Hablé hacía Jawzahr mientras bajamos colina abajo.

“Dijiste antes que esta zona tenía un líder que la mantenía controlada… ¿Cómo es?”, pregunté hacia Jawzahr…

El habló con eficiencia, no parecía nervioso ante los habitantes de la zona que nos empezaban a mirar, aún que yo atraía la mayoria de las miradas y no eran para nada discretas… Pero ciertamente olían deliciosos, extrañamente.

“Es una criatura bastante pacífica… Pero no por ello cobarde, ha defendido su territorio de todo tipo de enemigos… Pero el siempre sea mantenido como lider de toda la zona, hasta una vez yo luche con el… Pero claramente me derrotó. No le molesta que vengan a su territorio mientras no haya peleas excesivas, así qué para los seres inteligentes suele ser una zona pacífica.”, era interesante… ¿Que criatura podía ser tan afable para permitir que un antiguo retador se pasee por su territorio como si nada?

Por lo que menciono Jawzahr en nuestro primer encuentro el no habita por esta zona, en realidad el solo se topo por casualidad a los animales espejo que pasaban por la zona y bueno… Empezó una pelea que acarreó en su huída.

Tenía lógica, Jawzahr no era el más agradable el día que lo conocí… Probablemente fue grosero con ellos y cómo el empezó la pelea, la criatura que reina aquí no intervino… Y justamente acabó por conocerme, y le arreglé el carácter acabando en una amigable charla.

Uno de los habitantes de la zona se me había acercado con cautela, sacándome de mis pensamientos… Que criatura tan curiosa… Era un felino, parecía un Jaguar de mi mundo… Sólo que le brotaban flores de su cuerpo.

Sus ojos brillaron de curiosidad inspeccionandome desde una distancia segura. Incline la cabeza ante sus ojos… Eran verdes.

Jawzahr pareció estar a punto de abalanzarse sobre el Jaguar verdoso y con hermosas flores, pero lo detuve con una sola mirada… Si se abalanzaba sobre el probablemente la mataría por la clara diferencia de tamaño.

Hablé ante la flor que era el Jaguar. Mirandola más detalladamente parecía más una planta que un animal, tenía forma de animal, pero su cuerpo no tenía carné alguna… Por lo menos olía más a una planta.

“Prefiero tu otra forma, pero al fin y al cabo tu eliges como eres… ¿Eres el soberano de la zona?”, pregunté con desgana e indiferencia… Claramente actuando cómo un rey debería ser… En mi imaginación.

El espíritu, quizás una dríada o lo que sea que era pareció considerar mi pregunta, antes de que su cuerpo se marchitara y se desvaneciera en plantas muertas… Que al instante resurgió una joven dama, idéntica a la que vi anteriormente.

Su expresión era curiosa, o por lo menos sus ojos lo eran… Verdes, que bello color era… No me importaría arrancarlos y quedarmelos para mi.

Hablo con suavidad, una voz quizás femenina… Cuál susurró se lo llevó el aire… Literalmente no se le escuchó.

Ella párpadeo antes de acercarse y volver a hablar, aún que su escenario se había estropeado disimulaba bien su posible vergüenza… Aún que vi cómo donde pisaba se formaban flores rosadas… ¿Era una manifestación de su emoción?, nunca había considerado la vergüenza rosada.

“¿Quién pregunta?, solo veo a una bestia atormentada que esparce su repugnante olor, si invades el territorio de otro deberías presentarte primero…”, eso fue grosero… Yo no olía mal.

¿Atormentada? ¡Yo estaba cuerdo!… En verdad lo estaba, no era atormentado por nada en absoluto.

¿Que le pasaba?… ¿Creía que solo por que era bonita podía insultarme?… Claro que técnicamente debería haberme presentado primero, pero yo nunca fui grosero.

Hablé con aire desinteresado, aún que no estaba para nada desinteresado… Estaba ofendido.

“¡Soy Quimera!… Rey solitario sin trono, soñador loco de libertad eterna… No avanzo como conquistador, sino como el alba del cataclismo… Me nombras atormentado, más este es mi exilio eterno, nacido de las llamas de la perdida… ¡Plaga interminable, hidra loca! Duda y pavor encarnados en uno solo… ¡Yo, aquel que maldice los cielos que lo enamoraron!”, traté de sonar épico… Creó que funcionó.

Noté por mi cola-cabeza que Jawzahr había bajado su cabeza ante mis palabras… El tonto se lo había creído… Que suerte la mía.

¿Cómo pude inventar semejante estupidez en unos instantes?

Hola caracola… Soy Terrible_symmetry, quizás lo sepan. Sinceramente probablemente no les importa mis notas sobre mi novela, siendo yo mismo un lector no les prestaba mucha atención a las notas de autores… Pero pocos son tan agradables cómo yo.

Ejem… Ahora sobre este espectácular capítulo… Disfruté muchísimo escribirlo, me encanta describir mundos de ensueño o fantásticos… Pero El malvado Elijah parece ermitaño, no sale a ningún lado… Maldigo al autor… Oh, espera un segundo… ¡Yo soy el autor!

No, en serio amé describir el paisaje onírico con toques poéticos… Tal vez hayan notado que me gusta meter un poquito de poesía, pero sinceramente es genial. Fue un capítulo fácil de escribir ya que así me imagino al reino de los sueños, una pena que todo este en mi cabeza…

En fin… Me despido, que la plata melancólica les llevé hacía su amor sincero… ¡Alabada sea la plata emocional!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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