Los cielos indiferentes - Capítulo 4
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4: Capítulo 3 – Aquél qué detesta la indiferencia.
4: Capítulo 3 – Aquél qué detesta la indiferencia.
Capítulo 3 – Aquél qué detesta la indiferencia.
Me quede en silencio mientras escuchaba la estridente risa de la vil abominación, cuál risa estremeció al vacío infinito mientras la muerte me evitaba una vez mas.
Siempre creí que la maldad en realidad no era necesariamente incorrecta, si no, inevitable.
Pero peor que maldad, era la fría indiferencia, la indiferencia de alguien que ve a un mendigo muriendo de hambre, quizas alguien que ignora un robo o el simple acto de indiferencia ante algo.
Tal vez no podemos evitar el robo, pero sí ayudar llamándo a la policía en vez de darse la vuelta y irse, tal vez no podemas salvar de su pobreza al mendigo, pero si aliviar su terrible hambre.
“¿Era incorrecto robar?, por supuesto, pero era algo inevitable ante un mundo que ignora a los necesitados.
Claro que no creía que podría crear un mundo sin una sociedad que ignora a los débiles, pero por lo menos si podía ayudar aquéllos que están sufriendo, no a todos por supuesto, ¿pero ellos querrían mí ayuda?”, pense con amargura mientras mí corazón se enfriaba y mí miedo se desvanecia.
No me creía un santo por supuesto, no ayudaría a cada mendigo que viera, pero sí al mendigo que duerme en la plaza cerca de mí departamento o al que pide limozna en la avenida.
Mí mente divago mientras el silencio llegaba y me sacaba de mí mente, ante la deidad que al fin guardaba silencio, hablé.
“No me importa si eres un demonio o una deidad impía, acaba ya con mí agonía con tortura o sin ella.
No romperás mí voluntad, como ya estoy muerto no tengo nada que robar ni romper, solo me haces perder el tiempo el cuál ya no tengo.”, dije con sincera tranquilidad, ya era un hombre muerto así que no podía tener miedo ni ante dios o un demonio.
La diosa demonio me miró con diversión, tal vez, o simplemente burla en su deleite ante un mortal loco.
Su irritante voz susurró nuevamente, la bella melodía ya no me parecía hermosa, solamente molesta.
“¿son todos los mortales así, como tú tal vez en esta era?, hmm…
no lo creó, solo seras una anomalía entre incontables mortales.
Me retractó de cuándo dije que no sobrevivirias a la integración, ahora estoy seguró que si lo harías….
sinceramente no planeaba esto, sólo quería verte sufrir un poco, pero sería un verdadero desperdició dejar que la vil corrupción te consuma.”, susurró el dios malvado con un suspiró, y sólo escuche un chasquido antes de que una nueva agonía me atravesara.
Sentí un dolor terrible cómo sí me extrajeran toda mí sangre, pero me mantuvieran completamente vivo y consciente.
Fue una agonía peor que cuándo contemple el horripilante cuerpo paradójico del demonio, o aún peor que cuándo hablé y aquel dolor de cabeza terrible me atravesó.
Mí consciencia se tambaleo terriblemente mientras el alivió del colapsó me invadía, y su abrazo me hacía enterrar la agonia.
Lo último qué escuché fue el susurró irritante de la diosa maligna.
“Dulces pesadillas Elijah….”, susurró con voz dulce como una cariñosa esposa o una amiga de toda la vida.
×××××××× ×××××××× La diosa sin nombre vio el alma mortal caer en un sueño del que tardaría un poco en despertar.
“Pero….
¿que son unas pocas horas de silencio, comparadas con eones de aburrimiento?, esto sera pan comido, aun que no se que es el pan.”, el dios solto una risita llena de locura, pero en un instante reino el silencio en apatía.
Ella estiró uno de sus brazos llenó de miles de ojos incrustados en su carne hacía una oscuridad corrupta que flotaba en el vacío al lado de Elijah, con su rostro derretido por la niebla que la corroía sin descanso miró con apatía la vil corrupción mientras la sostenía con aversión, susurró con voz llena de repulsión.
“Eres verdaderamente asquerosa despreciable pesadilla, buscas corromperlo todo.
Pobrecilla….
no pudiste ser que como esos hermosos sueños….
así qué convertiras todo a tu vil semejanza.”, susurró con desagrado.
La corrupción respondió agitandose buscando libertad, pero en un instante fue anulada por la diosa sin nombre cerrando su mano corroída sin piedad.
Sus cadenas se agitaron apretandose, las cientos de armas clavadas en su amorfo cuerpo brillaron mientras la niebla atacaba como aprovechándose del momento, su brazo estirado se retrajo de vuelta, aún que ella no solto ni un solo quejido ante el inmenso dolor.
Tras unos instantes que pareción milenios lo que la retenia se aquieto, y el silencio volvió a gobernar el eterno e infinito vació que era su reino.
Pero su voz volvió a resonar con molestia.
“Que irritantes….
pero no importa, odio esperar pero sí acaso soy la más paciente de todas….
su momento les llegará con el doble de sangre, si he de quedarme ciega arrancare los ojos de todos para recuperar la vista.
Su pecado fue su incapacidad….
de acabar conmigo.”, susurró con malicia sin disfrazar.
El llevo su mirada la cuál se volvió tranquila en un instante hacía Elijah quién dormía con aparente tranquilidad, la malicia que había en sus ojos se desvaneció mientras miraba al frágil mortal con curiosidad.
“¿Que harías tú Elijah?, ¿darías venganza o darías perdon?….
es una pena que duermas, es gracioso escucharte….
pocas veces se ve a algo como tú, no portas el sistema y pareces estar un poco loco, Pero la grandeza se encuentra en la locura ¿no?.
En fin, no lamentó decirte qué me aprovecharé de que estás fuera de la influencia del sistema ¿sabes?, pero tal vez me agradezcas….
los seres como tú no deben morir sin gloria.”, susurró la diosa sin nombre.
De su amorfo cuerpo emergió una gota de su maligno icór, la cuál se deslizaba hacia el alma del mortal y penetraba en sus profundidades ocultas, ella susurró con diversión mientras observaba el procesó.
“¡bing!
Has obtenido gota de icór de la diosa sin nombre, ¡felicidades!
obtienes una bendición verdadera de un dios.
Jejejeje….
¿no soy en verdad hilarante?
En fin, enorgullecete pues te has vuelto el Elegido de esta gran diosa amable…
¿o, era profeta?
Algo así.”, dije el con desgana mientras forzaba a Elijah a convertir en su bendito.
En su mente llena de apatía divina una voz susurró, antigua y solemne, como pesadilla y sueño a la vez, corrupta y sagrada.
**haz escogido a Elijah, Miguel Asbeel cómo tú Elegido**, susurró la voz con tono solemne en su impía extencion.
**Elijah, Miguel Asbeel ahora es tú avatar, tú campeón…
tú profeta**, susurró la conciencia del primordial en su divina extencion.
La diosa sin nombre escucho sin mucho interés, el susurro.
“Hmmm….
pues si era Elegido y también profeta ¿eh?, en verdad esperó que la inversión valga la pena….
aun que en realidad no tengo muchas opciones ¿no?, ¿Quién aceptaría convertirse en el avatar de un dios olvidado y sin nombre?….
pero tú llegaste en bandeja de plata, ¿dónde podría encontrar a otro sin sistema como tú?
Jejejejeje….
pobrecito….
pero yo trato bien a mís queridos seguidores.”, dijo la diosa entre risas llenas de locura las cuales resonaban en el infinito vació.
Entre las risas resono de vuelta un chasquido mientras los ojos de Elijah se curaban y su herida del alma también.
El dios loco esperó entre risas a su forzado bendito quien dormía la mejor siesta de su vida.
×××××××× ×××××××× Me encontraba en la casa de mís padres jugando con liam en el patio mientras mí madre y padre observaban con cariño la hermosa escena, pero por primera vez en mí vida sentí arrepentimiento ante mí habilidad para ser consciente de los sueños, era alguien conocido como un onironauta, fue un don que me acompañó mucho tiempo y aún en la muerte me siguió.
“Aún que ahora lo lamento profundamente, ni en mis sueños puedo descansar….”, susurre mientras que con un sólo pensamiento la escena cambiaba y me encontraba en mí Universidad, ante un hombre que conocía bién.
Observé a mí profesor con una mirada triste mientras el me devolvía la mirada, hablé ante el recuerdo de un hombre al cuál no vería nunca mas.
“Ahh….
profesor, sinceramente no creerá en lo que estoy metido, usted podría creer que me metí algo tal vez….
pero creó que conocí a un demonio….
y peor aun, Estoy completamente muerto.”, dije mientras soltaba una risita ante el viejo profesor que me miraba con ojos eruditos.
El hombre del que sabía que solo era un construcción mental de el real, me miró y sonrió divertido como quién mira a un amigo loco, el viejo hombre habló.
“¿En serio, Elijah?….
bueno, puede que no mientas ¿por que lo harias, verdad?, pero esperó que comprendas que me es difícil creerte.
Ademas ya no soy tú profesor ¿recuerdas?.”, dijo el anciano mientras me hacía un gesto para que me siente al lado suyo.
Obedeci y me senté arriba del escritorio al lado del hombre, me miró de reojo y solto una leve risa mientras me hablaba.
“Pero….
creeré en tus palabras, aver….
cuéntame lo que te aqueja.”, dijo el con una leve sonrisa mientras me dejaba hablar.
Suspire exageradamente mientras le devolvía la sonrisa, hablé en tono quejoso.
“Pues….
me apuñalaron unas cuantas veces y mori, mas tarde desperté en un infinito vació ¿sabe?
Y me encontré con el terrible demonio, aún que estoy seguró que le hubiera fascinado aquella monstruosidad….
tenía aquélla simetría divina que a usted le encantaba, pero también llevaba esa caótica asimetría ¿me entiende, profesor?…”, me dispuse a explicar lo mejor que pude la forma imposible del dios.
El profesor sonrió fascinado ante mi explicación, mientras comenzaba a hablar.
“¡Increíble!….
Oh….
esa caótica asimetría, ¿juntó con la equilibrada simetría divina, dices?
¡traiganme mí pincel y un cuadro!.”, grito el hombre extasiado mientras que con un suspiró chasquee los dedos y se formaron unos pinceles, pinturas y un lienzo en blanco ante el hombre qué saltaba de fascinación.
Observé al anciano pintar con desenfreno una caótica pintura abstracta la cuál no pude descifrar ni un poco, aquél imposible cuadro llevaba en su caótica expresión una simetría que no pude explicar.
Los ojos del hombre brillaban de iluminación ante la asimétrica obra abstracta con fragmentos simétricos que surgía de algo imposible.
Suspire con resignación mientras veía al profesor pintar con una expresión llena de felicidad, susurre ante la escena.
“Profesor….
usted nunca cambiara ¿verdad?, una pena que no seas real….”, susurre con tristeza mientras al instante fruncia el ceño y miraba hacía la entrada del aula.
Allí se escuchan unos pasos imposibles, sabía que no había nada más que yo y el profesor en mí bello sueño, pero ante mis ojos entraba un ser exactamente igual que yo, pero también igual de diferente, la criatura parecía humana si no fuera por sus tres ojos heterocromaticos que brillaban de apatía, sorprendentemente no sentía ni una pizca de miedo ante mí perverso gemelo.
El se sentó al lado mío observando con apatía al profesor quién en su excitación seguía dibujando, susurró la perfectamente imperfecta copia.
“Que hombre mas extrañó es el, ¿en serio fue así?, no creó comprender su fascinación….”, dijo sin apartar la mirada del profesor.
Mire de reojo a la criatura mientras sonreía ante sus palabras, solte una risita.
“Por supuesto que no lo harías, el profesor es un hombre muy extrañó, el viejo creía que toda paradoja por imposible que era tenía una belleza que había que plasmar a toda costa.
El estaba muy loco a mí parecer, pero es un hombre al que admiro, aun que no compartimos filosofías.”, hable ante el ser, sabía con claridad que no buscaba mí mal.
Lo supe cuándo miró al profesor con curiosidad, en vez de desagrado.
“Siempre detestare a los cielos indiferente, pero mientras no seas dios, tú apatía inevitablemente se convertirá en algo más.”, pensé con total seguridad.
Tres seres se encontraban ante sí, uno era solo el recuerdo de un querido profesor amante de lo imposible, otro era su querido alumno quien odiaba la indiferencia de los cielos y el tercero solo la gota de icór de un dios malévolo.
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