Los días de un matrimonio falso con el CEO - Capítulo 246
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Capítulo 246: Indigno (2)
La chica miró a Mu Huan, ¡con la expresión rebosante de adoración!
En cambio, Mu Huan sentía que se le venía el mundo encima.
Para empezar, al profesor Wang ya no le caía bien por haber batido su récord en el examen de acceso a la universidad. Ahora, encima, había demostrado que su método para resolver esa pregunta era superior al suyo justo cuando él intentaba ponérselo difícil. Dejarlo en ridículo delante de tantos alumnos sencillamente había aplastado su frágil ego, ¡y no sería capaz de soportarlo!
—¡Xiao Huan, eres muy lista! —dijo la chica, que no podía evitar sentirse impresionada.
El profesor Wang era por naturaleza un hombre arrogante al que le gustaba menospreciar a la gente. Aparte de tomarla con Mu Huan, era muy estricto con los demás alumnos. Si pillaba a alguien distraído, le echaba un rapapolvo monumental. Por eso, a los alumnos no les caía demasiado bien.
Así que, cuando lo vieron quedar en ridículo, ¡naturalmente se sintieron muy satisfechos!
Mu Huan soltó una risa amarga y se desplomó sobre su escritorio, ¡sintiendo que sus días venideros serían aún más miserables!
Efectivamente, fue como había pensado. En los días siguientes, el profesor Wang la tomó con ella más que nunca. No sirvió de nada lo precavida que fue Mu Huan. Le pusieron otros dos puntos de demérito.
Lo que significaba que solo le quedaban cuatro puntos.
A este ritmo, pensó, se quedaría sin esos cuatro puntos antes del final del trimestre.
«¡Aaargh! ¡Esto me está volviendo loca! ¡Me voy a volver loca!». Mu Huan tuvo que obligarse a no pensar en suspender la asignatura. Cada vez que lo pensaba, sentía que se volvía loca. Además, aunque hiciera un curso de recuperación, no aprobaría mientras el profesor Wang siguiera por allí. De esa manera, ¡suspendería una y otra y otra vez!
Al pensar en esto, se dejó caer abatida sobre la mesa.
Sin embargo, en lugar de golpear la mesa, sintió que chocaba contra una mano ancha, que a continuación le levantó la barbilla.
—¿Qué pasa? —dijo una voz grave y agradable desde arriba.
Mu Huan levantó la vista y se lamentó con una expresión resentida: —¡Todo es culpa tuya!
Si no fuera porque él la molestaba todas las noches de tal manera que no podía dormir bien, ¡no habría estado tan agotada como para quedarse dormida en la clase del profesor Wang!
—¿Qué pasa? —Bao Junyan no podía imaginarse qué había hecho mal.
¿Qué había hecho?
—Es todo por tu culpa por no dejarme dormir bien ninguna noche. Me acabé quedando dormida en clase y eso ofendió aún más al profesor Wang. Ahora la toma conmigo todavía más y me ha puesto otros dos puntos de demérito. ¡Si esto sigue así, seguro que suspendo la asignatura! ¡Yo, Mu Huan, voy a suspender una asignatura! ¡Aaargh! ¡Me estoy volviendo loca! —terminó Mu Huan, que aspiraba a graduarse con todo sobresalientes, pero ahora se enfrentaba al riesgo de suspender.
¡Y encima, suspender por la conducta! Hoy en día, cuando las empresas contrataban a trabajadores, sobre todo las grandes empresas, cada vez prestaban más atención a la conducta de los empleados. Su nota de conducta quedaría registrada en su expediente y se reflejaría en su currículum. ¡Suspender una asignatura por su conducta daría una impresión muy negativa de ella a su futuro empleador!
Bao Junyan frunció el ceño y preguntó: —¿Ofender al profesor Wang, que la tome contigo, que te ponga puntos de demérito y suspender la asignatura?
—¡Ajá! —asintió Mu Huan enérgicamente y, a continuación, con mucho resentimiento, le contó la mala relación que había entre ellos dos.
La expresión de Bao Junyan se volvió gélida. ¡Era obvio que ese hombre estaba acosando a su mujer!
—Este profesor Wang tiene muy mala índole; es indigno de ser profesor.
—¡Ajá, muy mala índole! —Mu Huan sentía que un educador nunca debería tener una mentalidad tan cerrada, y mucho menos tomarla con un alumno a propósito.
Ahora que el clima general y la economía eran tan sombríos, además del hecho de que siempre había sido difícil para un recién graduado conseguir un trabajo, ¡suspender a un alumno de esta manera y dejar una marca permanente en su currículum lo pondría en mayor desventaja en la búsqueda de empleo!
¿Acaso no se paraba a pensar en que esto arruinaría la vida del alumno?
¡Abusando así del poco poder que tenía en sus manos, era realmente indigno de ser profesor!
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