Los días de un matrimonio falso con el CEO - Capítulo 54
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- Capítulo 54 - 54 Odio que este hierro no se convierta en acero
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54: Odio que este hierro no se convierta en acero 54: Odio que este hierro no se convierta en acero —Hiciste tanto para ayudarlo a escapar de ese abismo de sufrimiento, que ni siquiera creo que necesites pagarle más —dijo Wu Xingye.
Habían estado con Mu Huan todo el tiempo.
Sabían lo duro que trabajaba para ganar dinero.
Cuando pensaba en cómo la obligaron inicialmente a casarse con un hombre de treinta años porque no tenía dinero para llevarse a su abuela de la familia Mu, podía sentir el dolor en su corazón.
Estaba en la flor de la vida.
Otras chicas de su edad todavía disfrutaban de su juventud sin preocupaciones, con una diversión desenfrenada, y sin embargo, ella se devanaba los sesos por la seguridad de su abuela.
—El prostituto quiere llevarse a su hermana pequeña al extranjero y someterse también a cirugía plástica, para cambiar hasta ser irreconocibles y escapar de su pasado.
Todas esas cosas necesitan dinero, así que ¿cómo no voy a darle nada?
—Por eso digo que eres una tonta.
Que tú salvaras a su hermana y que él te ayudara a seducir a Bai Xuexian y a su hija son claramente dos asuntos muy diferentes.
Quisiste darle dinero a toda costa, y ahora incluso te estás esforzando al máximo para ayudarlos a escapar con éxito.
¡Por qué no te haces responsable también de la segunda mitad de sus vidas!
—Wu Xingye no pudo evitar darle un capón en la cabeza.
—¡¿Creías que mi cabeza es de hierro?!
¡Eso duele!
—Mu Huan se sujetó la cabeza y se quejó con resentimiento.
—¡Odio que este hierro no se convierta en acero!
—dijo Wu Xingye con los dientes apretados.
—No estoy hecha de hierro.
¿Cómo puedo convertirme en acero?
La respuesta de ella hizo que la ira de Wu Xingye se convirtiera en diversión.
—¡Mu Huan, eres increíble!
—Ay, Hermano Xiao Ye, sé que lo haces por mi bien.
¡Pero ya he acordado estos términos con él, no puedo retractarme de mi palabra!
—Mu Huan sonrió mientras intentaba congraciarse con él.
—Me ha ayudado muchísimo.
—¡Hablas como si no hubieras ideado tú el plan para salvar a su hermana!
—resopló Wu Xingye con frialdad—.
¡Mereces ser pobre!
—En el pasado, solo por un acto de amabilidad de Lin Qingya, pasaste por un infierno para ganar dinero y la cuidaste como si fuera una señorita.
Y ahora, esto.
¡Te lo mereces!
—Está bien, está bien.
Me lo merezco, me lo merezco.
Esta noche te invito a ‘hot pot’.
¡Come bien y lárgate!
—De acuerdo.
¡Será en el restaurante de ‘hot pot’ de la calle Zhong Shan que mencionaste la última vez!
—resopló Wu Xingye.
—¡Iremos a uno que es aún mejor!
¡Hoy es un día feliz, así que vamos a celebrarlo!
El asunto había estallado y el plan había sido tan exitoso, ¡que tenían que celebrarlo por todo lo alto!
—Parece que todavía tienes conciencia.
—Wu Xingye ya no quiso seguir sermoneándola.
Aunque siempre la llamaba tonta, era esa faceta de ella la que mucha gente amaba.
Cuando alguien la trataba bien, ella devolvía la amabilidad con creces.
Era leal y trataba a sus amigos con un corazón sincero.
En ese momento, en la casa de la familia Mu…
—¡Zorra!
—La Matriarca Mu le dio una fuerte bofetada a Bai Xuexian, dejándole la marca roja de cinco dedos en la cara.
La aludida retrocedió unos pasos tambaleándose.
—¡Mamá, esto fue una trampa!
¡Me tendieron una trampa!
—Bai Xuexian no se atrevió a gritar que le dolía, aunque así era.
A pesar de haber sido golpeada, intentó abalanzarse hacia la anciana señora Mu como un perro.
—¿Una trampa?
¡Mira los videos, las fotos!
¿Todavía tienes el descaro de decir que te tendieron una trampa?
Si no fueras infiel y casquivana, ¿habrían podido tenderte una trampa?
—La Matriarca Mu sabía que debía haber un culpable detrás de esto, pero si su nuera no fuera vulgar, libertina y zorra, ¡¿cómo habría caído en la trampa?!
—Mamá…
—Además, ¡una cosa es que tú seas vulgar y libertina!
¡¿Pero cómo estás educando a esa hija tuya?!
¡Madre e hija enamorándose del mismo prostituto!
Y hasta peleando por él… ¡Tú…!
—La Matriarca Mu empezó a perder el aliento debido a su furia.
Mu Dongsheng se apresuró a acercarse para consolarla.
—Mamá… Mamá… No te alteres tanto…
—¡Aléjate de mí, inútil!
—La Matriarca Mu apartó a Mu Dongsheng con una mano.
Si él no fuera tan inútil y hubiera vigilado a su esposa como es debido, ¡¿cómo habría podido ocurrir algo así?!
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