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Los enredos de la chica gordita - Capítulo 22

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22: Capítulo 22: Gala.

22: Capítulo 22: Gala.

Lila.

Luego de la llamada de Timothy, me sentía más tranquila, sentía que ahora podía estar en paz conmigo.

El era mi amigo de toda la vida, y aunque en principio no entendía su enojo y por más que me dió cólera que me haya gritado, entendí que siempre me iba a defender de extraños que quisieran aprovecharse o maltratarme, por eso lo perdone al fin.

Al colgar la llamada, me doy vuelta para volver al salón, me topo con alguien parado detrás mío invadiendo mí espacio, lo que me asustó y por lo cual comencé a gritar como loca y golpearlo con mi bolso como si no hubiese un mañana.

Pero terminé por explotar cuando me quisieron agarrar de los hombros, con golpes de puño me defendí hasta que escuché que me gritaban que me detenga, y no era otro que mi jefecito, que ni bien abrí los ojos lo ví tirado hecho un desastre en el medio del pasillo luego de haberle propinado un rodillazo en la nariz, que ahora sangraba.

Aunque me arrepentí, eso no evitó que le gritara por el atrevimiento de pararse detrás mío.

Luego de llamar a Vincent y de seguirlos hasta el médico, aunque seguía un poco enojada por el susto que me hizo pasar, no sabía cómo pedir disculpas.

Ya que mañana tendríamos la gala y seguramente el señor Vari tendría varios moretones visibles que llamarían la atención.

Y eso es algo que no quería, ya que empezarían a hablar de lo violenta que era su secretaria – je je – reía para mis adentros.

– Lila en que lío te metiste- me dice Vincent al ponerse a mi lado mientras el médico lo revisa.

– Lo siento, no quise, pero me asusté.

¿Cómo va a estar parándose detrás mío?

Pensé que me iban a secuestrar.

– JA JA JA- Se ríe mi jefe falsamente.

– ¿Quién querría secuestrarla con ese tamaño?- me dice y frunzo el ceño.

-¿Qué le pasa?

¿Quiere que lo golpee de nuevo?- le digo sarcástica.

-Ni se le ocurra, o sabe muy bien lo que diré en la carta para la universidad – me dice enojado y yo agacho la cabeza.

-Señor Vari, no tiene nada que sea de gravedad, solo debe ponerse un poco de hielo en el ojo y este ungüento en la nariz y quedará como nuevo en dos días- Le dice el médico y yo respiro aliviada.

Cuando al fin salimos del consultorio, ya eran las 18.

Para cuándo llegamos al hotel ya eran pasadas las 19, por lo que lo único que quería hacer era ducharme y acostarme.

Me despedí de mi jefe y Vincent, no sin antes recibir una reprimenda.

– Mañana a las 19 la espero en mi habitación, a ver si puede hacer algo con mi ojo señorita- Me dice -Si señor, como usted diga- respondo y cuando estoy por subir al elevador me giro y digo- Lo siento jefe- – Está bien Lila, no fue su culpa del todo- dice él y me quedo boquiabierta del shock.

Era la primera vez que lo escuchaba decir mi nombre y la primera vez que no lo escuchaba enojado.

Aunque lo mejor de todo fue ver la expresión de Vincent que no podía creer que su jefe hablara educadamente conmigo..

Su mirada iba de mi jefe hacia mí y de mí hacia mi jefe, mientras varias veces ví como se pelliscaba los brazos para ver si no estaba soñando.

-Hasta mañana señor Vari, Vincent- me despedí – Hasta mañana señorita Monroe- dijeron ambos.

Luego del baño, me acosté en mi cama y me puse a pensar en el día de mañana, en el vestido que colgaba de la puerta del closet y debía ponerme, y de como sería bailar con ambos herederos Franklin, pero no solo eso..

Me imaginaba como sería bailar con él, Gianluca, si tan solo me invitara una pieza, aunque se que es soñar demasiado alto.

– Lila, no pienses tonterías- me digo en voz alta, por qué aunque estoy sola, quiero sentirme un poco acompañada, así solo sea por el eco de mi voz en esta habitación.

Gianluca.

Luego de despedirnos de Lila, mi pequeña rino, voy a mi habitación, pensando en la gala de mañana.

Pensando en como me voy a ver con este ojo morado, y en lo que dirán.

Aunque a mí no me afecte en lo más mínimo, debo pensar en como se verá afectada la firma por mi estado demacrado y en mi padre, y es por eso que le pedí a ella que mañana viniera para ver si algunos de sus maquillajes podían cubrir un poco el morado de mi ojo.

También pienso que mañana es el día en que ella seguramente bailará con los Franklin, dónde me imagino que alguno de ellos la bese, aunque es un pensamiento absurdo de mi parte por qué no creo que ella acceda a eso.

Pero que tortura mi mente.

-Gianluca, deja de pensar tonterías- me digo.

– Me pregunto como sería bailar con ella, seguir sus pasos, ver su rostro cerca del mío, sentir sus manos cerca- sigo divagando.

Tal vez sea mejor dormir y dejar de pensar en cosas sin sentido, mañana será un día bastante agitado y lo único que espero, es que ninguno de los herederos cometa algún error con Lila, por que no se cómo respondo ante eso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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