Los enredos de la chica gordita - Capítulo 23
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- Capítulo 23 - 23 Capítulo 23 Copas de más - parte 1-
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23: Capítulo 23: Copas de más – parte 1- 23: Capítulo 23: Copas de más – parte 1- Lila.
Al día siguiente, alrededor de las siete de la tarde, acudí a la habitación de mi jefe con el maquillaje para taparle el ojo morado.
Aunque la que debería estar enojada tendría que ser yo, ya que el me asustó, la culpa de haberlo golpeado no me deja.
– Espero que no se vea tan mal- digo mientras voy llegando a la puerta de su habitación.
Golpeó dos veces pero no escucho sonido alguno, vuelvo a golpear y está vez me acerco apoyando mi oído a la fría madera..
todavía nada.
Cuando voy a golpear de nuevo aún con mi oreja apoyada en la puerta…
-Mhm Señorita Monroe.
¿Que está haciendo?
– dicen en voz baja lo que me asusta haciéndome pegar un salto, soltando el pequeño bolso de maquillaje y pegando un alarido más fuerte de lo que creí que podía…- Ahhhhh Ahhhhh Ahhhh- -Calmese Dios Santo, o me va a volver a golpear- dice mi jefe llevándose la mano al pecho como si lo hubiese asustado a él.
-Maldito loco.
¿Por qué hace eso?- le grito aún asustada.
– ¿Perdón?
¿A quién le habla así?- – Pues a usted, a quien más.- digo entre dientes, dándome cuenta de lo que estoy haciendo..
-Disculpe, es que no escuchaba nada dentro de la habitación.- -Mmm, entremos así me tapa este moretón- dice y suelto el aire que no sabía que estaba conteniendo.
– No está tan mal- digo – Mmm- parece que no está de buen humor, está muy callado últimamente y no me dice rino o pequeña rino o mamut como siempre lo ha hecho.
Se sienta delante de un espejo y comienzo a taparle el morado del ojo ,aunque está bastante bien a pesar del golpe.
– ¿Descansó bien?- pregunto para romper el hielo.
-Si, gracias.
¿Usted?- responde -Si si, gracias por preguntar.
Pasan unos minutos y cuando termino ya no se le nota nada.
-Quedó perfecto, no se le nota nada- digo y lo único que recibo es..
– Mmm, gracias, puede irse la veo a las nueve en el salón de fiestas del hotel.
– – Si, claro, a las nueve- Salgo de la habitación con un dejo de preocupación por la indiferencia del jefe.
Seguramente debe estar pensando en la fiesta y nada tiene que ver conmigo, pero eso no quita que me preocupe un poco.
Sigo pensando en que debe estar pasando con mi jefe mientras me dirijo a mi habitación para prepararme.
Tengo el vestido listo esperando a ser colocado, con sus zapatos haciendo juego, es de un color turquesa con la cola yendo de más claro a más oscuro, pequeños diamantes que adornan la base del busto dándole un brillo muy lindo para nada exagerado.
Cuando me visto, finalmente no puedo dejar de sorprenderme de lo bonito que me queda, si Timothy me viera diría: – ¿Qué hicieron con mi amiga y quién es esta chica?- río suavemente mirándome nuevamente en el espejo.
Me maquillo con un color celeste suave en los ojos delineando con negro algo que hace que se noten más ya que son de un color verde esmeralda y los labios los pinto de un color nude agregándole un poco de brillo para resaltar.
Después de unos minutos ya estoy lista, bajo en el ascensor un poco nerviosa, salgo al pasillo que lleva al salón y respiro profundo antes de ingresar a dónde se está realizando la gala.
A medida que voy dando unos pasos dentro del lujoso salón ,la música y los presentes que se encontraban conversando se detienen, me doy vuelta para ver el por qué pero no hay nadie detrás mío , me pregunto por qué se habrán detenido entonces.
Hasta que escucho una voz grave que conozco bien: – Señorita Lila, se ve muy bella con ese vestido- dice mi apuesto jefe acercándose a mí.
-Usted se ve muy apuesto hoy, señor Vari- respondo -Gianluca, dime Gianluca- -¿Eh?
– Que me trates de tu- dice él y yo siento que se me encienden las mejillas.
-¿Gustas algo de beber Lila?
– ehm, tal vez , si , digo claro, si por favor- trato de no trabarme para hablar pero es imposible con este hombre vistiendo como un Dios caído del Olimpo.
-¿Le parece bien una copa de vino?
– Si, no soy de beber , pero por mi está bien.
Se va a buscar las copas de vino, mientras trato de calmarme del estado en el que me encuentro, cuando se acercan dos voces muy parecidas pero igualmente diferentes..
-¿Lila?
Si, eres tú- Me giro y me encuentro con la mirada de los chicos Franklin, que no dejan de observarme con sorpresa pero a la vez con una mirada de admiración o podría ser algo más, no lo sé bien.
-Lincoln, Thomas.
¿Cómo están?- digo, fijándome en lo apuestos que están los dos hombres ,que ahora se han parado junto a mí.
-Mucho mejor que ahora te vemos a tí – dicen ambos casi al mismo tiempo, sin dejar de mirarme.
Mis mejillas se encienden aún más por lo que me dicen – Estás hermosa Lila- dice Lincoln.
– Eres la más bella de la fiesta- dice Thomas.
– Ustedes están muy apuestos muchachos- les digo no sin antes agachar la mirada por lo penetrante que es la suya sobre mí.
-Señores Franklin- se escucha a mi jefe,que se va acercando con el ceño fruncido y más serio de lo que estaba minutos antes de que se fuera a buscar las bebidas.
-Señor Vari- Responden ambos -Veo que están muy cómodos entablando conversación con mi secretaria- dice algo enojado ya sin decir mi nombre, pasando a ser nuevamente la secretaria.
– Señorita Monroe, aquí tiene su copa de vino- – ¿Y a este que le pasa ahora?- digo por dentro pero enarcando una ceja sin poder entender que sucede.
-¿Gianluca se siente bien?-digo -¿ Qué son esos modales, señorita Monroe?¿Cómo me trata de tú?
Soy su jefe.- abro la boca sorprendida por qué no entiendo que carajo le pasa a este loco.
– Disculpe señor Vari, pero no tendría que tratar así a una dama- dicen mis bellos Franklin -JAJAJA JAJAJA JAJAJAJA- ríe como desquiciado el idiota de mi jefe.
-Mejor me voy por un momento, señor Vari, seguramente debió pasar por algo y necesita estar solo- digo finalmente y me alejo junto a mis guardaespaldas, los Franklin, uno a cada lado dejándolo al Loco de Gianluca, por qué definitivamente está muy mal de la cabeza…
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