Los enredos de la chica gordita - Capítulo 29
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29: Capítulo 29: Silencio.
29: Capítulo 29: Silencio.
Lila.
Después de salir corriendo de los jardines florales, Thomas me llevo de regreso al hotel.
Al estar en silencio por largo tiempo, me preguntó si había pasado algo, a lo que respondí que no, solo por el hecho de que me daba vergüenza decirle que no solo había golpeado al jefe sin querer sino que también le había confesado a los gritos que fue mi primer beso con él, aunque estaba borracho y seguramente no se acordaba nada.
-hmpj, Lila.
¿Pensaste en lo que te propuse?-Me dice Thomas dejándome aturdida por un momento.
– ¿Lo de la cita?
ehmm, sí, ¿por qué no?- esbozó un pequeña sonrisa.
– ¿Si?Perfecto.- sonríe ampliamente haciendo notar sus hoyuelos, algo que hace que me sonroje.
– jeje, te ves tan tierno- digo sin darme cuenta que lo dije en voz alta lo que hace que se ría a carcajadas.
– Lo siento, no quise decirlo en voz alta, soy demasiado despistada- – jajajaja, no lo sientas, eso te hace más hermosa en mis ojos- Me dice él y no puedo evitar agachar mi cabeza apenada.
Al llegar al hotel me despido, diciéndole que en unas semanas nos veríamos para el juicio a lo que el asintió para luego marcharse.
Me quedé en la entrada por un momento absorta en el auto que ya se marchaba, dándome cuenta que mi jefe aún no había llegado de los jardines florales.
-Dios Lila, te encanta meter la pata.
¿Cómo haré para pedirle disculpas al jefe ahora?
Aish!!- me lamento.
Al llegar a mi habitación, llené la bañera para darme un baño relajante y poder pensar en todo lo que había pasado hoy, desde la declaración de los sentimientos de Thomas hasta lo del golpe del jefe y “el BESO” , ese beso que me consumió en cuerpo y alma pero que no fue en ningún momento destinado a mi.
Ese beso estaba destinado a “Charlotte”, la ex novia del jefe, con la cual no podría competir bajo ningún punto de vista.
Ella era hermosa, rubia, de ojos azules, cuerpo escultural con piel de porcelana; jamás podría estar a la altura de ella y jamás mi jefe se fijaría en mi, una chica con curvas demasiadas para mí gusto, con ojos simples de color verde y de pelo castaño casi sin vida.
– ¿Pero que pienso?, ni siquiera me gusta mi jefe- me digo.
Aunque él es apuesto y sea sexy definitivamente no es mi tipo, es demasiado perfecto, es ególatra, narcisista y sin una pizca de humildad, jamás me fijaría en el..No, no señor.
No importa si tiene cuerpo de modelo de portada, ni que tenga ojos bien profundos ,que te hacen sumergirte en un pozo sin fondo del cual no puedes escapar.
No importa que tenga una sonrisa tan bonita que te haga suspirar, tampoco importa que sus labios aunque finos me hayan hecho temblar cuando me besó.
No importa que el agarre de sus brazos esa noche me derritieran con su toque y hayan provocado en mi algo que jamás experimenté.
-Auch Lila, deja de pensar cochinadas- digo golpeándome bastante fuerte la cabeza para despertar de mi estados de estupidez.
Cuando me doy cuenta ya son las seis de la tarde y se supone que debo bajar para ir a la cena de despedida , que se realiza en un restaurant cercano.
Al llegar al lugar, ya se encontraban el señor Marco, su esposa Laura y la hermana pequeña del jefe, que no había asistido a la gala por ser aún una niña.
También, se encontraban algunos directivos de la firma y abogados de renombre que había conocido la noche anterior pero todavía no había rastro ni de Vincent, ni del jefe.
Cuando finalmente tomé mi lugar en la mesa, las puertas del salón privado se abrieron, y bajo la luz que parecía descender del cielo sobre la puerta ingresó él, el hombre al que en estos momentos no podía mirar a la cara, el hombre que me besó por primera vez en mi vida y al cual debía mostrarle respeto, mi jefe ,Gianluca Vari.
Sentí que el ambiente bajó varios grados, se sentía tenso.
Aunque saludo a todos con una sonrisa que apenas le llegaba a los ojos, aunque se acercó a su hermana para entregarle el vestido que le había comprado en Nueva York y se mostraba feliz de verla.
Aunque hablaba con todos de manera amable y contestaba cada pregunta a su padre de la firma en Nueva York, había una señal que no podía dejar pasar , una señal que yo sola podía ver, que yo solamente podía sentir, y esa señal era su silencio hacia mí.
Un silencio perturbador, que me dejaba a la deriva, por qué no estaba acostumbrada a el, por qué a pesar de que se enojaba conmigo por mi torpeza o por mi trabajo, siempre me hablaba; ya sea para decirme rinoceronte o mamut, pero no dejaba de hablarme y eso me molestaba.
No entendía, el por qué de su silencio, aunque seguramente tenía que ver con lo que le dije en los jardines florales.
Seguramente me veía repulsiva al enterarse que me besó a mi una chica que no está a su altura, que no es de su estilo en lo más mínimo.
Me sentía pésimo, me sentía sin valor, una chica que seguro a sus ojos era una arrastrada que quería meterse en su cama, como otras chicas lo han hecho alguna vez.
Me sentía sucia por haber dejado que pase, haber correspondido a ese beso.
Tal vez lo mejor sería que una vez que vuelva renuncie a la pasantía, aunque después no pueda graduarme este año, aunque tenga que volver a ser humillada por Bianca en la Universidad, tal vez sería lo mejor y dejar que todo siga su curso y que cada uno esté por su lado.
Esta noche pensaré bien las cosas, una vez que regresemos tomaré mi decisión y se la informaré, tanto al jefe como a la Universidad.
Tal vez pueda preguntarle su opinión a Timothy, después de todo es mi amigo y seguramente me apoyará en la decisión que tome.
Ojalá y no esté equivocada, por qué aunque no quiero perder esta oportunidad ,en lo laboral, tampoco puedo dejar que me vean como una sinvergüenza y que me vean como una chica fácil.
Por qué sin duda, eso rompería mi estabilidad emocional ,que ya estaba fracturada.
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