Los enredos de la chica gordita - Capítulo 30
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- Capítulo 30 - 30 Capítulo 30 Nerviosismo
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30: Capítulo 30: Nerviosismo 30: Capítulo 30: Nerviosismo Gianluca.
Después de ver desaparecer a Lila, me quedé pensativo un largo rato.
Todavía resonaban las palabras que había dicho, fuí su primer beso.
La culpa me carcomía, en mi estado de ebriedad me había aprovechado de ella, aunque debo agradecer que no pasó nada más.
Mis ojos estaban perdidos en el paisaje, cuando Vincent se acercó para avisarme que Lila se había ido con Thomas en su auto, lo mire por un segundo y volví a posar la vista en el lugar sin decir palabra.
Sentía que mi pecho se oprimía por no haber sido el hombre que demostré siempre ser, no podía sacar de mi mente como con ojos llorosos me gritaba lo que sucedió la noche anterior.
-Señor, deberíamos volver al hotel, tenemos la cena de despedida con su familia y los ejecutivos de la firma-me sacó de mis pensamientos mi asistente.
-Esda bien, volvamos- dije no muy convencido.
Durante el trayecto mis pensamientos se iban al beso que no recordaba, al que tendría que recordar por qué fue con la persona que me quitaba el sueño, la persona que me volvía loco por su terquedad, por su torpeza pero sobre todo por qué era ella mi Lila.
Mis sentimientos por ella habían cambiado tanto en tan pocos días, era por la luz que irradiaba con cada sonrisa, era por la forma en que hablaba con amor de su carrera, de como ansiaba poder recorrer el camino de la abogacía, por como deseaba poder hacer algo por cada caso.
Había puesto mi mundo de cabeza casi sin darme cuenta, había llegado para clavarse profundamente.
-Señor.
¿Se encuentra bien?- dice Vincent mirando por el retrovisor -Di, me duede un podo da doca- traté de decir y sin esperarlo Vincent comenzó a reír, no con una risa suave sino bien fuerte tanto que yo tb empecé a reír, había olvidado por completo que Lila me había golpeado la barbilla y que por eso me mordí la lengua.
– Lo siento señor, antes cuando habló en los jardínes florales no me había dado cuenta que hablaba mal, por eso me sorprendió ahora y no pude evitar reirme- Me dijo Vincent un tanto arrepentido.
-No de preocudes, yo hasda me había odvidado- dije soltando una carcajada nuevamente.
Llegando al hotel, le dije a Vincent que se fijara si Lila ya había vuelto, para mí sorpresa ya estaba en su habitación, pensaba que con la confesión de Thomas seguirían con su cita en algún otro lado, pero seguramente su regreso se debía a que esta tarde noche sería la cena de despedida.
Me preguntaba si se encontraba bien, después de todo salió corriendo con lágrimas en los ojos no derramadas.
Deseaba de todo corazón, que si no hubiese estado borracho ,ella hubiese correspondido a mi beso de igual forma.
Eran casi las seis y media cuando llegue al restaurant en el que sería la cena, estaban todos presentes por lo que me dijo mi asistente, mientras avanzaba hacia el salón, mis manos empezaron a sudar de una manera terrible, estaba nervioso por primera vez en mi vida, por encontrarme con ella en el mismo lugar, sentía que no podía respirar, se me cerraba el pecho por la ansiedad que sentía en ese momento.
Al abrir las puertas divisé a mis padres junto a mi pequeña hermana, había comprado un vestido para ella con la ayuda de Lila e Isobel antes de salir de Nueva York.
Vi a los directivos de la firma de Seattle, todos haciendo un gesto de saludo hacia nosotros, y después un tanto apartada se encontraba mi pequeña rino.
Se veía triste o al menos eso creía, y aunque me moría de ganas de sentarme a su lado, no lo hice ; creí que no merecía sentarme a su lado, no después de lo que hice.
Dejé de mirarla, aunque no se dió cuenta que lo hice, me enfoqué en mis padres, en mi hermanita.
Esbocé una sonrisa cuando abrió su regalo y vió lo que le traje, como esperaba le había encantado.
Traté de hablar con los directivos sin prestar mucha atención a ella, sentí que tal vez era necesario poner un poco de distancia.
Mis nervios me traicionaban, quería que la cena terminara para salir de ahí, por que sentía que su perfume se filtraba por mis poros, haciéndome dudar de si debería decirle lo que sentía.
Luego de un rato de charlas, estrategias frente al juicio de los Franklin que se acercaba, mire hacia donde estaba ella, pero ya no se encontraba ahí, Vincent se acercó y me dijo algo que me puso incómodo, me había dicho que Lila se había ido hacia media hora y para el aeropuerto, que tenía una vuelo en diez minutos y que por obvias razones por la distancia del hotel al aeropuerto no llegaríamos a detenerla por más que quisiera.
Se había ido, y lo había hecho por mí, por qué crucé una línea que no debía.
A ella mis besos le habían gustado, así me lo había hecho saber en los jardínes pero pensaba que eran para otra, nunca pensó que fuesen para ella, se resigno a pensar que nunca nadie podría besarla de la manera que la besé.
Aunque yo no recordara nada se que fue a ella a quién quise besar, no pensaba en Charlotte ni mucho menos en otra persona, solo ella estaba en mi mente estos días, tal vez si le hubiese dicho que sentía algo por ella se hubiera quedado para terminar el viaje y volver juntos, pero mi error fue ese…
no decirlo.
Por qué creí que no tenía sentido, que ella lo entendería por sí sola, por qué asumí que ella era como otras chicas que se daban cuenta con los detalles pero olvidé que ella no era como otras, que ella nunca había besado a alguien, que ella no creía que podía gustarle a alguien, porque ella era la que primero se menospreciaba.
Pensé que tenía tiempo de decirle cuando regrasaramos, pero fui un tonto.
Y ahora debía esperar a llegar a Nueva York y esperar que no se encontrara a solas con Thomas, o Lincoln o su amigo Timothy, por qué no se si no perdería ante ellos.
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