Los enredos de la chica gordita - Capítulo 32
- Inicio
- Todas las novelas
- Los enredos de la chica gordita
- Capítulo 32 - 32 Capítulo 32 Tristeza
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
32: Capítulo 32: Tristeza.
32: Capítulo 32: Tristeza.
Gianluca.
Durante lo que quedó de la cena, mi mente se perdió totalmente, no estaba preparado a la sensación de vacío que me quedó al saber que Lila había decidido irse esa misma noche.
Más allá de que había terminado con su trabajo sentí que fue una absoluta falta de respeto no haberse ido como si nada, no solo eso, el primero al que se lo dijo fue a Vincent, cuando tendría que haber sido yo quien se enterara de boca de ella que se iba.
Comencé a enviarle mensajes, intentando saber si tal vez había pasado algo en su casa, o si tal vez alguien le había dicho algo que provocó que se fuera antes de lo estipulado.
Me estaba volviendo loco pensando en todas las posibilidades que podrían haber pasado para que me abandonara y me dejara solo.
-Tal vez le pasó algo al idiota de su amigo y por eso regresó-dije en voz baja pero aunque lo dije casi susurrando igual Vincent lo escuchó.
-Señor, no creo que le haya pasado nada a su amigo- dijo el y me tensé al darme cuenta que me había escuchado.
-¿Qué?¿Quién?¿De qué hablas?- le dije tratando de hacerme el que no había dicho nada en contra del amiguito de Lila.
-Que no creo que le haya pasado nada al señor Timothy- repitió Vincent ahora diciendo el nombre del idiota.
-Me tiene sin cuidado si le pasó algo a alguien de su entorno-digo tratando de que mi mentira sonara convincente.
Vincent entrecierra los ojos, esbozando una pequeña sonrisa -oh, si, claro, no le interesa en lo más mínimo, y menos que se la notaba triste cuando se fue- soltó y enseguida cambio mi cara de desentendido a preocupación.
-¿Cómo que estaba triste?¿ Te dijo algo?¿Dijo por qué se iba?- solté casi histérico.
-No señor, solo la ví ida, aunque note que varias veces en la noche lo miraba y suspiraba- – Creo que tal vez le afectó que usted no le hablara, casi no conversó con nadie, es más apenas probó bocado.- Terminó de decir eso y mi mundo se vino abajo, seguramente yo tuve la culpa de que se haya ido, no le hablé, la traté con indiferencia, pero no por las razones que ella se haya imaginado, no.
Sino por el hecho de que no quería incomodarla, sentí que necesitaba espacio para procesar el beso y después hablaría con ella, tal vez malinterpreté las señales.
-Dios que tonto soy-me agarré del cabello con frustración.
-Señor no creo que fuera su culpa, tal vez ella también malinterpretó las cosas- Dijo Vincent tratando de calmarme, pero peor me sentía Comencé a mandarle mensajes de nuevo pero ningún había respondido, seguramente estaba en pleno vuelo y habría apagado su celular.
Le pedí a Vincent que me acompañara al bar que estaba cerca del restaurante y tomara unas copas conmigo, mi frustración era evidente y necesitaba calmarme con alcohol, se que si mi padre me viera pegaría el grito en el cielo pero necesitaba desahogarme de alguna manera.
Después de la tercer ronda ya estaba alcoholizado, estaba riéndome sólo,de todas las cosas que habían pasado con ella, mi rino.
-Vincend, me gusda esa chida, ME GUSDA MUSHO!!, ME DIENE DOQUITO!!- Gritaba como un loco pensando que Vincent no me escuchaba, el solo reía ante mi embriaguez.
– Si señor, lo sé, es más hasta su padre se dió cuenta- dijo pero no presté mucha atención a eso.
-ME ABADODO, ME DEJO SHOLITO, SHIN ELLLLAAAA!!!
bua bua bua- Lloraba como un niño pequeño sin darme cuenta -Señor, ha bebido demasiado, está pasando vergüenza – me decía el tan avergonzado por la situación que estaba colorado, casi morado.
-Vincend madiada volvamos a casha-le dije -Si señor, de igual forma teníamos que hacerlo mañana- ponía sus ojos en blanco mientras me respondía.
-Ay señor, ni con la señorita Charlotte lo ví así de tonto- dijo y lo miré con enojo, aunque apenas podía diferenciar su sombra de él.
-Shhhhh shhhh no didas nada me gusda dino y musho- seguía repitiendo como loro ya sin sentido.
Cuando desperté a la mañana siguiente, mi cabeza me explotaba, sentía como si me taladraran cada parte del cerebro desde adentro.
Ni siquiera me acordaba como había llegado a mi habitación, lo único que recordaba era dirigirme al bar y después de eso todo estaba en una nebulosa.
-Realmente debería dejar de tomar- me decía frotándome la sien.
Se abre la puerta y Vincent entra con una pastilla y una botella de agua.
La tome de su mano y la tragué sin pensarlo dos veces.
-¿Se siente mejor señor?- preguntó y lo fulminé con mi mirada.
-¿En serio?¿Eso realmente es lo primero que preguntas?- le digo chasqueando mi lengua por su pregunta tonta.
-Lo siento señor, no fue mi idea hacerlo enojar- -Esta bien.
¿a qué hora sale el vuelo?- pregunto resignado.
– En una hora señor, como usted me ordenó anoche.- Aunque no recuerdo habérselo pedido estoy agradecido que mi yo pasado de copas haya pedido que el vuelo se adelantara.
Se que no podría verla hoy, pero al menos podría pedirle que el lunes por la mañana esté en la oficina antes de lo normal, y pediría explicaciones por su huída.
Con eso en mente, me dirigí al baño a ducharme , me vestí y salí de la habitación para esperar el auto que me llevaría al aeropuerto a tomar el jet privado.
Tendría que pensar muy bien las cosas que le diría a Lila, para que no malinterprete nada más y que entienda que solo quería darle su espacio, que en ningún momento se me cruzó por la cabeza que se sintiera mal o incómoda, por qué lo último que querría es que ella se sintiera menospreciaba.
Fuí un tonto y tenía que arreglar pronto las cosas con ella, para después ver si está dispuesta a conocerme de otra manera y tal vez quisiera salir conmigo.
-Gianluca no debes asustarla- me dije mentalmente.
Necesitaba que entienda que es la primera vez que no encontraba la manera de cortejarla por qué tenía miedo de herirla de alguna manera.
Yo la quería dentro de mí vida, la necesitaba..
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com