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Los enredos de la chica gordita - Capítulo 33

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33: Capítulo 33: Reencuentro.

33: Capítulo 33: Reencuentro.

Timothy.

El sábado por la noche mientras terminaba un trabajo para la universidad, recibí un mensaje de Lila diciendo que estaba en su casa ya que había vuelto de su viaje de trabajo y que me vería mañana para desayunar con ella.

Me paré de golpe de mi asiento, leyendo una y otra vez su mensaje, trataba de leer entre líneas si había pasado algo que haya hecho que Lila tomara la decisión de volver antes de tiempo.

Comencé a enviarle mensajes preguntando si ese idiota, que tiene por jefe le había hecho algo, ya que es raro que ella dejara por la mitad su trabajo, pero después de varios minutos me di cuenta que debía tener su teléfono apagado por qué solo marcaba enviado.

Lo único que podía pensar es que al menos estaba de vuelta y mañana ya podría verla.

Mi ánimo cambio de repente y comencé a pensar en como vestirme mañana para verla, una semana sin vernos me tenía extrañándola más de lo que podía decir.

Quería abrazarla, mirarla a los ojos, decirle que la había extrañado, quería decirle tantas cosas que no sabía cómo comenzar.

Tendría que pensar bien que decirle, tenia tantas cosas para hablar.

Quería decirle de mis sentimientos, quería hablar de los suyos si es que me eran correspondidos.

Luego de pensarlo un rato, y tras haber elegido la ropa que iba a usar al día siguiente, tomé una larga ducha, sin poder evitar pensar en Lila, pensé tanto en ella, en sus curvas, en su boca, me la imaginaba besándome, la imaginaba de mil formas en mi cabeza que hizo que tenga una erección.

Era una imágen recurrente que había tenido los últimos días, tuve que cerrar el agua caliente del todo y dejarla que corriera fría para sacarme de este estado.

Jamás pensé sentirme así por alguien, ni siquiera Bianca había logrado ponerme en este estado.

Aunque había tenido, se podría decir, una relación de noviazgo con ella, no había pasado mucho.

Ella intentó varias veces, pero yo no estaba nunca de ánimo y casi no tenía tiempo, pero ahora que lo pienso solo fueron excusas.

Siempre que hablaba con Lila, me pasaban estás cosas, cuando me rozaba sin querer con su pecho o cuando me abrazaba, siempre me provocaba una erección.

Antes pensaba que era tal vez por que era la única chica que estaba a mi alrededor, pero cuando estuve con Bianca, al darme cuenta que con ella no pasaba, pensé que tal vez era por nerviosismo de tener una chica bonita de novia, pero ahora me doy cuenta que solo Lila me provocaba eso, solo Lila me excitaba de esa manera.

Una vez que me calmé y salí de la ducha, me sequé poniéndome mi ropa de dormir y me acosté pensando en lo que pasaría mañana, -Ojalá y mi Lila acepte mis sentimientos- me decía mientras mis ojos se cerraban llevándome a un profundo sueño..

A la mañana siguiente, mi despertador sonaba un poco antes de las ocho.

Me levanté, fui al baño a lavarme la cara y cepillarme los dientes, luego me puse la ropa que había elegido la noche anterior y salí de la habitación para ir a la parada de autobús.

Mientras iba en camino, recibí una mensaje de ella diciéndome que compraría unas cosas para prepararme el desayuno y que me esperaba ansiosa.

– Mi Lila, espero que siempre me esperes ansiosa- suspiraba.

Cuando llegue a la parada que me dejaba solo a media cuadra de la casa de ella, la divisé por la ventanilla.

No iba muy lejos, había una tienda de conveniencia, a un par de calles.

Cómo no me había visto, comencé a caminar detrás de ella sin que se diera cuenta, quería admirarla un poco más antes de hablarle.

Al entrar a la tienda pude ver cómo interactuaba con los empleados, siempre tan amable y educada, así era mi Lila, un ser de luz que iluminaba todo a su paso, se detuvo frente a un cochecito de bebé para hacerle gestos graciosos a una pequeña niña, que se reía con cada cosa que mi Lila hacía.

Creo que sería una gran madre el día que ella quisiera serlo y una muy bella también.

La ví comprar un poco de fruta, una caja de leche y unas donas, y cuando estaba por pagar me acerqué.

– Lila, te ves preciosa- Se dió vuelta un tanto sorprendida y me brindó la sonrisa mas hermosa que había visto.

– TIMY!!!- gritó y yo me reí de su exabrupto- Oh, lo siento no debí gritar.!!-le decía a la cajera que se ría con ella.

Después de pagar al salir de la tienda, comenzó a pegar pequeños saltitos de alegría por verme, siempre era así demostrativa de sus emociones, si estaba contenta se reía fuerte, saltaba, daba abrazos de oso y te contagiaba su alegría.

Y cuando estaba triste podías ver a través de sus ojos, sus miradas esquivas o sus suspiros amargura.

Y ahora estaba felíz de verme, felí de estar conmigo, deseaba de verdad que ella fuera así toda la vida conmigo.

Subimos al departamento, sacó las compras de las bolsas y comenzó a preparar el desayuno mientras yo la ayudaba con el café y a exprimir las naranjas para el jugo.

Me contó de su experiencia en el viaje, de las personas importantes que conoció, también me contó de su encuentro con los Franklin, unos chicos que habíamos conocido en el bachillerato, dijo que estaban a cargo de un juicio en el que debían defenderlos.

Los Franklin aunque tenían una buena relación con Lila, no la tenían conmigo, en ese tiempo pensaba que me querían robar su amistad.

Cosas de adolescentes.

Escuchaba atentamente como me demostraba lo feliz que era en su trabajo y eso me ponía aún más contento.

Le pregunté por qué había vuelto un día antes y ahí fue cuando cambió..

y lo noté.

– Terminé con mi trabajo de recolección de información y ya no era necesario que me quedara-dijo con una sonrisa a medias, y supe que había pasado algo.

Traté de indagar un poco más pero dijo que no había pasado nada.

No le creí, pero sentí que si ella deseaba en algún momento me lo diría.

Luego de eso volvió a su estado de felicidad, me contó que había conocido a su jefe jefe, el papá del idiota.

Dijo que era un hombre recto muy inteligente, y que le había presentado a abogados de renombre que ella idolatraba.

Le alegré mucho por ella, este mundo era su vida, lo que ella siempre había soñado desde chica, desde aquel episodio.

Hablamos un poco más y luego me dijo algo que tenía que pedirme una opinión sobre dos situaciones y que era el único en el que podía confiar ya que era su único amigo y ahí es cuando mi mundo empezó a quebrarse..

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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