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Los enredos de la chica gordita - Capítulo 35

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  4. Capítulo 35 - 35 Capítulo 35 Iracundo
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35: Capítulo 35: Iracundo 35: Capítulo 35: Iracundo Timothy.

Al salir del departamento de Lila, con la rabia que se escapaba de mis poros y luego de caminar por horas sin rumbo sumido en mis pensamientos, me dirigí a uno de los bares más conocidos de la zona, uno donde había peleas clandestinas.

No todos conocían esa información ya que se realizaban a plena luz del día en el gigantesco sótano que tiene el lugar.

Había ido algunas veces con unos amigos, para observar, pero está vez fui por una razón diferente, está vez quería y necesitaba sacarme este dolor que me carcomía.

Al llegar, aunque aparentaba estar vacío, pencontré al bartender y me acerqué.

– Buenos días, quisiera hablar con Terrence- dije casi susurrando.

-¿Quién lo busca?- contesta el sin levantar la vista.

-Timy Norris-dije sin saber que esperar.

-ok, Norris- toca un botón debajo de la barra y me dice que espere.

De la pared lateral detrás de la barra se abre una puerta escondida y sale un hombre de traje, calvo, con un tatuaje en el cuello.

– Tu debes ser Norris- dice aunque no me sorprende, ya que un amigo había hablado hace unas semanas por qué quería que pelee para él pero yo me negué.

-¿Por qué me buscabas?¿Acaso te decidiste?- me dice con una media sonrisa.

– Si, necesito descargarme- – Bien, es bueno descargarse- me dice sin mirarme.

-Esta noche después de la medianoche, tengo un oponente- -Esta bien- le digo no muy seguro.

-hay 10 grandes en juego, espero que no me falles- y ahí es cuando al fin me mira y se retira por donde había salido.

Salgo del lugar aún aturdido, todavía sin entender como Lila pudo estar enamorada tanto tiempo de mí y a la vez en poco tiempo dejar de estarlo.

Sabía desde un principio que los Franklin querían alejarla de mí, pero pensaba que era solo amistad lo que buscaban de ella, ahora que se que ellos estaban interesados de manera sentimental el enojo es aún más fuerte, ellos la quieren arrancar de mi vida y no se los voy a permitir, ella volverá a sentir amor por mí, es imposible que en pocos días haya dejado de amarme.

-Si, eso es, solo es una confusión, nada más.

No pudo dejar de amarme- me digo frustrado.

-Le demostraré que soy la única persona que puede amarla, ella será mía por siempre- me digo en voz alta.

Ahora debo ir a entrenar por un rato para la pelea esta noche, debo ganarla para demostrarme y demostrar ante cualquiera que nadie podrá tocar lo que es mío.

Gianluca.

Luego de cortar la llamada con mi adorable Lila, debo decir que se la escuchaba un poco rara, me pregunto que habrá pasado.

Tal vez sigue triste por mi culpa, mañana resolveré todos esos inconvenientes y le diré que tengo sentimientos por ella, tal vez así entienda mi distancia ayer.

Llamo a Vincent y le pido que hable con Terrence para ir a su bar a ver una pelea esta noche, quiero ver si consigo un rival para las próximas semanas, necesito descargar mi frustración.

Luego de organizar algunos papeles del caso Franklin, me recuesto contra el sofá pensando en Lila, en qué estará haciendo ahora.

Tal vez, debería preguntarle si quiere acompañarme esta noche.

Si eso debería hacer.

Vuelvo a llamar a mi pequeño rino, suena dos veces y atiende: – Señor Vari ¿ se olvidó de decirme algo?- -Señorita Monroe ¿Usted me podría acompañar esta noche a un lugar?- pregunto y me quedo en silencio esperando que diga que sí.

-Si, claro, no hay problema.

Solo dígame cómo debo vestir.- Dice y yo empiezo a golpear el aire de felicidad.

– No hay que vestir de etiqueta, solo como si estuviera en una reunión con amigos en un bar- – oook, como usted diga jefe- Termino la llamada con una sonrisa satisfecha.

Decido ducharme, con música de fondo, ya que estoy felíz por mi salida con Lila, aunque se que ella no va a notar que es una cita, yo no puedo evitar sonreír.

Termino de ducharme, y mientras me seco con la toalla, bailo al compás de una canción de un grupo que se escucha ahora, uno de esos grupos coreanos de los cuales no se el nombre.

Miro la hora en el reloj que cuelga en la pared de mi habitación y veo que ya son las ocho de la noche, reviso los mails en mi correo electrónico, y veo uno de un remitente que no pensé volver a ver.

Charlotte.

– Querido Gianluca: Se que te parecerá raro recibir noticias mías, espero que no te incomode.

Estoy de regreso en Nueva York por unas semanas junto a mi hermano Clayton, para buscar mi vestido de novia.

Si se lo doloroso que debe ser para ti que yo diga esto, y dejame decirte que a mí también me duele un poco.

Quería invitarte a cenar uno de estos días y poder darle un cierre definitivo y limar asperezas antes de casarme y tal vez poder con el tiempo llegar a entablar una amistad.

Sinceramente Charlotte.- Quedé leyendo una y otra vez las líneas del correo, pensé que tal vez sentiría dolor o enojo pero para mí sorpresa ya no sentía nada, me di cuenta que desde que llegó Lila a mi vida, borró toda espectativa, todo enojo y toda tristeza con respecto a Charlotte.

Tal vez si hubiese sentido algo, hubiera destrozado todo lo que tenía adelante pero ahora no siento nada.

respondo el correo con un simple: -Tal vez, cualquier cosa te avisaré -y así sin más envié la respuesta.

Pasaron las horas, hasta que llegó el momento de pasar por Lila para que me acompañe al bar de Terrence.

Me sentía nervioso, ansioso por verla, había tantas cosas que podría decirle pero no sé si me animaría.

Cómo ella me acompañaría, le dije a Vincent que hoy se quedara en casa algo que lo tomo por sorpresa, pero no dijo nada cuando le dije que iba Lila conmigo, solo soltó una pequeña risa.

Al llegar a la dirección que me había pasado, veo que es un edificio de no más de diez pisos, aunque bastante bonito.

Me preguntaba si viviría con sus padres.

Espero unos minutos hasta que la veo salir, llevaba un jean oscuro con una camiseta blanca y una campera de cuero haciendo juego con unos zapatos bajos del mismo color , se veía hermosa, me dejó con la boca abierta casi rozaba el piso.

-Calmate Gianluca, no debe darse cuenta que estás embobado con ella- me digo mentalmente Lo único que quiero esta noche es estar junto a ella y espero que el lugar donde la llevo le guste, aunque las mujeres por lo general no son muy llamativos estos tipos de lugares deseo que ella sea diferente por qué me encantaría que cuando me toque pelear ella esté ahí para mí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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